Kike Posada

Esta es la historia de dos hombres envilecidos por el poder que partieron en dos la historia de su país con una alteración total de las instituciones, la legalidad y la posibilidad de ofrecer un mejor futuro para su pueblo.

Nacieron de origen humilde, en la provincia, y crecieron con un fuerte resentimiento hacia las clases pudientes y todo lo que estas representaban: la oligarquía, el monopolio de la riqueza y el poder, y juraron que algún día doblegarían a esa clase y la desterrarían de su propia tierra.

Ambos odiaban a los Estados Unidos por considerar a ese país la raíz de todos los males que aquejaban a sus países.  Sin embargo, muy adentro de ellos mismos, reconocían que el origen de su riqueza vendría solamente de esa nación, pues la dependencia sus productos les generarían grandes dividendos que constituirían la base de su fortuna, fortuna que les permitiría hacer y deshacer comprando conciencias y honores dentro de su país.

Esa maldita dependencia a esas “fuentes de energía” hicieron que la gran nación del norte se mostrara complaciente a la hora de hacer negocios con estos caudillos, mas ante el mundo se proclamaban enemigos de sus valores y reprocharon sus conductas.

Ambos ídolos de barro retaron a sus respectivos sistemas de gobierno, al estatus quo.   Quisieron llegar hasta la presidencia en cada territorio.

Tan pronto alguien disentía o reprochaba sus actividades o procedimientos, estos ególatras los convertían en enemigos a muerte, algunos llegaron a morir por esta causa.

A sus simpatizantes, les tocaba la gloria.  Ascensos en el poder, fortunas y derroches que jamás habíamos imaginado tuvieron lugar en esos países.  Claro, como no iba a ser así, si la mayoría de estos nuevo ricos venían de no conocer la dicha de estar en abundancia; que más se podía esperar de tenerlo todo de repente y no entender que la abundancia desaparece cuando no se invierte en la gente – sin distingo de ideología o posición política- y con educación, y no en armas, soborno y corrupción.

Poco se imaginaban estos nuevos súbditos que iban a terminar convirtiéndose en eso, en sirvientes de un nuevo poder, tan corrupto e inhumano como lo que tanto decían odiar.

Estos personajes no tenían amigos, sólo socios de conveniencias, uno desde la clandestinidad y otro desde el poder, dirigieron los destinos de la historia.

Se creían benefactores, e incluso fueron buenos algunas veces con quienes, por azar, pidieron se les tendiera una mano.  Pero fueron implacables y crueles con mucha gente inocente.

Uno fue un gánster que manejó su negocio como un gobernante.

Otro fue un estadista que se comportó como un capo criminal.

La historia demostró que nadie está por encima de la Ley Divina, y que si siembras vientos cosecharás tempestades.

No importa el tiempo, a cada chancho le llega su San Martín.

© 2012, Kike Posada. All rights reserved.

Compartir
Artículo anteriorSoy no soy
Artículo siguienteLibros gratis
Periodista colombiano transplantado a Miami hace mas de 20 años. Posada ha estado en el entretenimiento y en los medios de comunicación locales, pero manteniendo sus ojos en la actualidad cultural de Latinoamerica. Fue pionero de un programa radial de rock latino en los años 90 y fundador de la revista BOOM, dedicada a la difusion de nuevos talentos. Desde 2010, trabaja con la Academia Latina de la Grabación (Latin GRAMMY) produciendo contenidos y presenta su programa de radio en el Canal 147 del sistema satelital Sirius XM. Es autor del libro "'El Quijote de La Música".