Love, reality and the time of transition

Luciana Medina

Love-Reality-and-the-time-of-Transition

Documental

77 min – Bernhard Guenther

Este documental informativo y un tanto controversial inicia con una canción bastante conocida de los Beatles y nos pregunta que, si todo lo que necesitamos es amor, cómo es que a pesar de tanto monstruoso avance tecnológico sigue existiendo tanta opresión, muerte, egoísmo y otros desastres de los que es responsable el hombre. Nos habla también de todo aquello que “confundimos” hoy en día por amor, si con eso vamos a suplir carencias y tapizar vacíos.

Encontraremos los distintos tipos de amor que existen, como el amor de madre, el amor por los amigos, por uno mismo, etc. Y enfrentarnos a un par de palabras que todos utilizamos a nuestro antojo —te quiero— nos llevará al cuestionamiento. Como por ejemplo, a considerar el amor como el producto de ciertos químicos en el cerebro, del temor o una pura necesidad de pertenencia y apego. Y ello sin dejar atrás la atracción sexual, en muchas ocasiones también confundida con la destreza de Cupido.

Guenther piensa que para que el amor sea real tendríamos que estar viendo a las personas como realmente son y no como quisiéramos que fueran. Para ello, tendríamos que saber quiénes somos, en primer lugar, para no proyectar nuestros demonios en los demás. Habla del amor como un concepto distorsionado por unos cuantos que nos quieren convencer de que en esta vida solo hay que enfocarse en las cosas buenas, aunque ello implique contarnos una cuantas mentiras. Burla sutilmente el New Age e insiste en que, por mucho que nos dediquemos a visualizar campos llenos de flores, afirmar “estoy bien”, “soy feliz” y otros cuantos secretos del marketing hay un trabajo mucho más profundo por hacer. Uno que empieza, por supuesto, en los recodos más íntimos de nuestro ser. Habla del amor como un estado de conciencia, más que uno mental, y de sus distintos niveles, empezando por el que perpetúa la especie. También de uno mucho más evolucionado, que va mucho más allá de comportamientos condicionados y que requiere el alineamiento de todos nuestros centros. Dice que debemos mantener el balance entre nuestro centro físico, sexual, emocional, intelectual y espiritual para que se complementen entre sí. Habla del amor subjetivo y del amor objetivo. Del primero más como la idea de lo que deberíamos encontrar en la otra persona, de lo que podría darnos, y que está relacionado con el deseo, el dominio y la adicción. El amor subjetivo fluctuando entre la necesidad de obtener el objeto deseado y el temor a perderlo. Por otro lado, menciona el amor objetivo desde una perspectiva más esotérica. Habla del amor basado en ver el mundo y a las personas como en realidad son y no como quisiéramos que fueran. El amor objetivo es resultado de un trabajo de limpieza interior arduo, y a lo mejor doloroso, pero real, que no niega nuestras sombras ni maquilla profundas carencias, sino que la pone de manifiesto para trabajar en ellas. Nos dice que las emociones no hay que suprimirlas sino mas bien traerlas a la superficie y permitirnos ser vulnerables; experimentar la tristeza, la amargura, los celos y el dolor de una pérdida para cuando es oportuno dejarla ir.

En cuanto a las relaciones interpersonales, Guenther nos cuenta que pueden ser utilizadas como lecciones y no solamente como un mero fin, y que en ellas podemos aprender mucho de nosotros mismos. Que las personas con las que nos encontramos en el camino son espejos que nos ayudan a ver lo que inevitablemente colocamos en nuestros puntos ciegos. Dice también que el gran error de los maestros del new age es enseñar que solo hay que enfocarse en lo positivo e ignorar lo negativo, lo cual inevitablemente termina por magnificar nuestras sombras y no desaparecerlas.

La verdad última en este documental es que, si bien nuestra percepción de las cosas y de las personas tiene una importante influencia en la manera como nos relacionamos con el mundo, tampoco se puede negar la existencia de una realidad objetiva fuera de nuestros ojos. El alcance que tengamos para apreciarla dependerá más de nuestro estado de conciencia y alerta en el día a día. En la actualidad, con nuestro estado habitual de alerta, no vemos la realidad cien por ciento como es, sino más bien recubierta por conceptos falsos y menos falsos también. Dice también que la verdad en muchas ocasiones no habrá de gustarnos e irá en contra de todo lo preconcebido, pero no debemos caer en la negación ni evitarla, aunque ello implique dejar al descubierto unas cuantas heridas.

A pesar de lo corto del documental, el contenido es bastante extenso, por eso es mejor verlo y sacar sus propias conclusiones. Después de todo, lo peor que podría suceder es que siga creyendo solo y únicamente en lo que ven sus ojos, convencido de haber encontrado al amor de su vida diga lo que diga la física cuántica, la química orgánica o los poemas de Whitman.

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