No es una historia, ni un ensayo filosófico. Este libro es un acercamiento para entender la forma en que la mente humana trabaja o, en todo caso, y parafraseando a Descartes (o a Volpi), la forma en que funciona la mente de Jorge Volpi.

Leer la Mente es, además, una defensa de lo útil que es la ficción. Desde la mente se percibe lo que se vive y lo que se lee de la misma manera. Citando a Flaubert (o a Volpi): “Madame Bovary, c’est moi” (¿Julien Sorel, c’est moi? ¿Jorge Volpi, c’est moi?); como se es, también no se es, pero la mente se queda, convenenciera, con el fecundo y cansado afán de leer.

Perdón, de existir.

Los primeros hombres, cuando contaban sus vivencias muy seguramente agregaron un salto más alto, un golpe más certero, un triunfo más valiente; otros, imaginaron con qué atacar, con qué defenderse, dónde vivir; es por eso que Volpi afirma que la civilización (realidad externa) sin la imaginación (realidad interna) no sería nada; que la evolución del pensamiento y de la sociedad está en deuda con la ficción; esse est percipi (existir es ser percibido).

La última parte del libro trata la otra cara de la moneda: El ser humano es ficción que crea, y explica cómo esto se desarrolla mientras se intenta crear; se entienda lo creado o no. Según los “agudos” críticos que revisen la obra.

Es posible adentrarse en la lectura de este libro aun y a pesar de no tener la bibliografía que Volpi ostenta. Pareciera que se le escucha hablar (inventándole una voz) mientras explica con naturalidad  y sin poses literarias. Como si más que un libro, fuera una charla. Una plática con quienes comparten el mismo crimen que él confiesa: imaginar que no está solo.

David Campos.

@LeChatDavo

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