Latino Fucking Tour de Force

“Conmigo y mi fantasía suelo entretenerme tanto que es mi predilecto encanto vivir en mi compañía”… Versos de Leonidas Yerovi, poeta limeño, que acuden a mi mente cada vez que me veo obligado a asistir a reuniones de la colonia Latino/Miameña, de las del tipo “pollada laurabozziana” donde la elocuencia se confunde con locuacidad y la prestancia con huachafería (cursilería). Es que se ha reproducido tanto el estereotipo del latino-miameño que ya hasta se esta regularizando como una mutación genética de fenotipos recurrentes y modus vivendi sine qua non. Es decir, que si no vistes o hablas como caficho latino-caribeño-afro-cubano y no te emborrachas como charro mexicano, corres el riesgo de ser segregado cual rara avis, viéndote obligado a refugiarte de polizón en algún club europeo, asiático o judaico o vivir, como yo, en la más anacorética misantropía, digo, como un asceta o como un lobo estepario, al puro estilo Hermann Hesse. Al latino-miameño lo conoces por su sombrerito chistoso, su “candado” o barba especie de “chiva”, su diente de oro, su cadenita ridícula de oro barato en el cuello, como las que usan los gatos rechonchos de las viejas ricachonas zoofílicas; su camisa floreada, pantalón o “short” blanco de cuidador de yates y zapatos color caca; un reloj gigante de fantasía “reguetonera” con pulserita gay y anillos de mil colores, como de adivina de circo, suenan cual cascabeles en sus manos callosas de pionono (peón). A las latino-miameñas las vas a ver vestidas siempre con una colorida ropa falsificada con letreros de marcas famosas, super ceñida, casi como si estuvieran tapizadas, desbordando rollos y tetas por todos lados y soltando al viento su cabello color ají palillo o rojo cucaracha, hablando a gritos en “espanglich” con ademanes alharacosos, envueltas en una nube de perfume putanesco y mal jalando a sus hijitos como si fueran bultos mal envueltos que les encargo algún santero de su miserable aldea. En todas las reuniones, como si fuera un “fucking” tour de force, estas condenado a escuchar las mismas coxudeces: … Que si eres ilegal, que te tienes que casar con ciudadana, que si metiste los papeles, que el ‘afidaivi”, que la “morgach”, que el “ecuiti”, que el “tikitin namber”, el “iZol” la maldita antorcha, el “medicar”, el “mediquei” que si no eres residente como yo “te jodiste” y si ya lo eres te puedes joder también hasta que te hagas “ciudadano como yo”, que “estoy orgulloso por que el novio de mi hija es un feo de mierda y un analfabestia pero es ciudadano” ni sabe como, que “mi jefe hace lo que yo digo”, “yo tuve…”, “Yo soy el encargado” etc.etc.etc. … Y eso, sin contar con el uso y abuso de la horrible e inculta palabra “comemieida” y de todos sus cochinos derivados. Y yo, iluso de mi, que vine de mi pobre pueblucho a los “yunaites” a superarme, Ja! Váyanse a la mierda! Me estoy animando a poner un negocio de Temas de Conversacion…

Gino Nzski Copy rigths FII UNMSM 2009 The Miami Herald USA If you want an English version of this article, please contact an official translator in your country.

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Gino Winter (a) "Ginonzski": Nació en los Barrios Altos, Lima-Perú, de padre suizo-anglosajón y madre ítalo-peruana. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue comando-paracaidista de la Fuerza Aérea, gerente de negocios y de riesgos en un gran grupo financiero y finalmente trabajador ilegal en varias ciudades de USA. Desde hace algunos años funge como escribidor. Crónicas Ilegales es una columna de humor negro que cuenta las experiencias tragicómicas de un inmigrante ilegal en su lucha por sobrevivir en diferentes ciudades norteamericanas, especialmente en Miami.