Las alegrías de la ira.

(Dedicado, con admiración, al Partido Laborista de Noruega).

El mundo sabe ya que, por una cosa o por otra, Europa se va al carajo. Los medios hablan de grandes desavenencias y de grandes peligros y de grandes crisis y de grandes cagadas.

Por su parte, el taxista José Javier Alonso conduce por las calles de Madrid unas doce horas diarias. Doce horas diarias es una buena cantidad de horas, demasiadas para estar sólo, o en compañía de una radio, o en compañía de unos clientes que entran y salen del vehículo sin apenas decir hola ni adiós. El taxista José Javier Alonso tiene una necesidad imperiosa de hablar, porque los programas radiofónicos no le escuchan a uno cuando responde. Los clientes no suelen ser ‘interlocutores motivados’, porque la mayoría de las veces no les apetece la charla con un taxista. Pero José Javier es un hombre observador. Tras diez años trabajando, se ha creado su propio método. Ha encontrado el truco para desarrollar una rápida empatía con sus viajeros. En pocos segundos, es capaz de poner a conversar a la persona más taciturna. ‘El secreto es el miedo’, afirma José Javier.

José Javier escucha noticiarios y debates por la radio, en todas las cadenas. También tiene un smartphone y está suscrito a numerosos blogs de análisis económico y político. José Javier lleva escritas en una pequeña libreta unas fórmulas con las que abordar a cada viajero, fórmulas que memoriza en sus tiempos muertos. Ensaya con cada persona que se sube al taxi. Y casi siempre acierta. Veamos algunos casos:

 

1.

Cliente: Una mujer de unos cuarenta años, falda bajo la rodilla, zapatos masculinos, pelo recogido en coleta, blusa ancha.

Trayecto: Calle Galileo – Plaza San Francisco.

Fórmula: ¿Ha visto lo de la procesión atea esta Semana Santa?

Respuesta: Menos mal que la han prohibido.  Eso es cosa de la intolerancia laicista de la izquierda, que yo no me meto con nadie, ¿por qué me tienen que faltar a mí al

Tiempo de conversación: Trayecto completo.

 

2.

Cliente: Hombre de unos cincuenta, barba, chaqueta de falso cuero, camisa de cuadros, pantalones de pinzas.

Trayecto: Plaza de Castilla – Avenida de América

Fórmula: Vengo del hospital y me he quedado impresionado. Han tardado horas en atenderme y el médico me ha dicho que no había dormido.

Respuesta: Están destruyendo la sanidad, fíjese, tanto recortar, tanto recortar, y no paran de vender nuestras propiedades, porque lo público es nuestro, no es de ellos. Pero nos lo merecemos por votar un gobierno casi fascista que

Tiempo de conversación: ¾ de trayecto, desde Cuatro Caminos hasta Avenida de América.

 

3.

Cliente: Matrimonio joven, ella, muy guapa, él, muy guapo.

Trayecto: Calle Toledo – Calle Fuencarral.

Fórmula: Yo fíjense que vivo en un piso de cuarenta metros cuadrados con mis dos hijos.

Respuesta: Es que no hay futuro, Madrid está igual de caro que cualquier otra capital europea, pero en esas ciudades los sueldos son mucho mayores, el poder adquisitivo en España es ridículo, hay que marcharse de este país, se lo han cargado los banqueros y los empresarios y los políticos y los

Tiempo de conversación: Trayecto completo.

 

4.

Cliente: Matrimonio maduro, buena ropa, buenas joyas, buenos relojes.

Trayecto: Calle Serrano – La Moraleja.

Fórmula: Como siga subiendo la prima de riesgo no sé a qué vamos a llegar.

Respuesta: Imposible, y todo culpa estos inútiles socialistas. Es que ya no se puede confiar en ninguna inversión. A nosotros nos vence una cuenta a plazo y no sabemos qué podemos hacer con el dinero. Esto sólo lo puede arreglar una guerra, porque, mire usted, es histórico. Las grandes crisis de la historia las han arreglado las

Tiempo de conversación: ¾ de trayecto, desde la entrada a la M–30, hasta La Moraleja.

 

5.

Cliente: Matrimonio anciano. Ropa medianamente buena, duradera.

Trayecto: Paseo de las Acacias – General Ricardos.

Fórmula: He tenido que colocar este cristal de seguridad. El otro día, a un compañero, le sacaron una navaja y le robaron todo.

Respuesta: Ay, nosotros ya no sabemos dónde meternos de cómo se ha puesto el barrio, que no hay quien se fíe de nadie, todo lleno de extranjeros que vienen en las panteras y ahora con el gurka, ese, que dicen que ya obligan a llevarlo en Melilla y el otro día a la vecina le contaron que

Tiempo de conversación: Trayecto completo.

 

Sorprendentemente, nadie es capaz de precisar qué ideología, qué opiniones políticas sostiene José Javier. Ni siquiera quienes más le conocen. Un hombre tan informado debería poseer un criterio, una postura, incluso unas creencias. Pero a él le da igual: ‘Yo sólo quiero que me dure la charla y así lo consigo’, dice. ‘Los clientes entran en el coche ni alegres ni tristes. A veces una cosa, a veces otra. Pero ni siquiera su buen humor me garantiza la conversación. Que estén de buen humor no significa que lo quieran compartir con un extraño, que soy yo. Entonces practico mis fórmulas. Y consigo que hablen conmigo. Y salen del taxi muy enfadados, puede olerse la adrenalina. Pero no están enfadados conmigo, esto es lo bueno. Están enfadados, pero a mí me quieren más que cuando entraron. Sí, es una cuestión de empatía. Es como si estar enfadados les hiciera felices, y yo les he ayudado a estar enfadados, pero no soy la causa de su enfado. La causa es otra, casi siempre es una causa menor, una causa absurda, una causa que tiene mucho menos impacto en sus vidas que la frustración en su matrimonio o que la insatisfacción en su trabajo o que la ausencia de éxitos en su madurez. Pero da igual, ellos saben cómo razonar para convertir la mínima contrariedad en un incendio apocalíptico de ira y rabia, y parecen querer que todo arda. Yo solamente les presto un fósforo. Les encanta estar enfadados. Y entonces yo les encanto.’

© 2011, Paco Bescós. All rights reserved.

Compartir
Artículo anteriorDel Archivo de Nina Black S.
Artículo siguienteParadoja de la tristeza en los ojos.
Paco Bescós

Paco Bescós

El huso horario Greenwich Mean Time (GMT) fija que, aquí en Europa, las cosas pasan unas cinco horas antes que en América. Así que vi la luz cinco horas antes que un americano nacido el 21 de enero de 1979. Me licencié cinco horas antes en la Universidad de Navarra y tengo cinco horas más de experiencia en mi profesión, la publicidad, que mis colegas americanos. También soy cinco horas más viejo, cinco horas más listo y moriré con cinco horas de antelación. Como nada de esto es cierto ni inteligente, nada de lo que escriba sobre Europa en esta sección será inteligente ni cierto. Pero lo haré cinco horas antes que mis compañeros.

Loading Facebook Comments ...
Loading Disqus Comments ...