milan-kundera-la-insoportable-levedad-del-ser_MLA-F-2993184681_0820121984

Traducción de Fernando Valenzuela. Tusquets Editores.

327pp                                                                                                                                                                                                                   Ainara Mantellini

A Luis Fernando Laplace (Kaky)

Leímos la novela que hizo internacionalmente famoso a Milan Kundera. En los años 80, con gran mérito histórico, Kundera cuenta en una novela los avatares personales de 4 personajes “tocados” de alguna manera por la invasión soviética a Checoslovaquia en los años 60, y  refleja la visión del mundo que cada uno de ellos tiene desde dentro de los años sombríos en los que hay que seguir viviendo a pesar de lo que sucede políticamente alrededor del ser humano.

Qué mejor escenario para el existencialismo que aquel de los pueblos que se ven tomados por fuerzas extranjeras que modifican sus formas de ver la vida y de relacionarse con los otros. Fuerzas externas que vienen a formar parte de los cambios internos que ya operaban en cada uno.  Así, Kundera nos presenta un narrador que pretende llevarnos de la mano por entre alguna de las ideologías de moda en la época, para enfrentarlas y para explicarlas mostrando su lado más humano: la manera de vivir y ser de cada uno de sus cuatro personajes.

Tomás es un médico con un futuro muy prometedor que por razones de la causalidad conoce a Teresa, una chica decidida a respirar aires más elevados que los del mundo carnal y vacío de significado al que le ha signado su madre. Tomás no puede impedir que Teresa se instale en su vida, a pesar de su naturaleza ligera que le hace saltar de cama en cama y mantener relaciones netamente sexuales con muchas compañeras al mismo tiempo. Una de estas relaciones pervive en el tiempo, la que tiene con la artista Sabina, y que despierta en Teresa mucha curiosidad. Sabina, por su parte, tan ligera como Tomás, no se permite relación alguna que se acerque demasiado a la palabra compromiso y prefiere abandonar antes que sucumbir.

Mediante el enfrentamiento de pares, Kundera nos contrapone peso y levedad, cuerpo y alma, deber ser versus lo que acontece casualmente, y así los refleja en personajes disímiles como Tomás y Teresa, Teresa y Sabina, Sabina y Franz. El planteamiento básico se va complicando a medida que conocemos más a fondo las relaciones interpersonales y empiezan a darse a conocer los “grises” presentes en todas las acciones humanas: qué tan negativa es la levedad del alma o si más bien es positivo contar con un peso que nos arrastre y nos ancle en un punto fijo.

Un pensamiento es claro en toda la obra, y la enmarca definitivamente en la corriente del existencialismo de la última parte del siglo XX: cómo puede el Hombre saber cuál decisión es la mejor, si solo tiene la oportunidad de vivir cada momento una sola vez. La tragedia de la vida es que no se permite el ensayo.

“El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. (…) Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma?”  (p. 14)

La vida se presenta en esta obra, en la que los personajes se ven determinados por una abominable realidad política que los coarta, como un flujo trágico ante el cual no hay otra manera de vivir que siguiendo los instintos básicos de la estética y el deber ser, en un constante movimiento para descubrirlos: Sabina huye de todo compromiso y de toda coerción hasta radicarse lo más lejos posible del peso de la patria.  Teresa y Tomás huyen en sentido contrario: al punto más profundo de su país dominado por la fuerza extranjera: un punto tan interior en su patria que puede pasar por indiferente a la política y donde ninguno de los dos tiene más relación que la del uno con el otro: la eterna levedad o el peso sempiterno.

A lo largo de la novela, Kundera va explorando otros muchos temas filosóficos típicos del pensamiento de la segunda mitad del siglo XX como el entendimiento del “kitsch”, la belleza artística, el arte comprometido con la ideología y los futuribles, mediante el uso de un narrador-personaje que se permite emitir juicios con respecto a los personajes, como si estuviera contando la historia de conocidos y que, por tanto, deja entrever su propia posición ideológica en la obra. La denuncia con respecto a la invasión soviética de Checoslovaquia y la posición indiferente del resto del mundo son también un pilar de denuncia en esta novela que, en su momento, tardó más de veinte años en ser publicada en el país de origen de Kundera.

El autor parece mostrarnos que en resumidas cuentas la vida no es más que un encadenado de sucesos de los que somos responsables solo de forma individual y que no conlleva mayor trascendencia que la de los días en los que estamos vivos en el mundo. A tal se reduce nuestra existencia.

 

 

© 2013, Ainara Mantellini Uriarte. All rights reserved.

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