Buscar siluetas

tristes vacíos de luz;

no cansarse de no encontrar.

 

Rompamos los secretos:

ausencia

de las palabras.

 

Hagamos esa fiesta muda

entre las sombras,

cambiemos esta cara

por el antiguo ciclo

de las calles sin pasado.

 

No hay tregua, ninguna,

para el insomnio voraz

de los sueños en vigilia.

 

El descanso estacionado

se agazapa en la súplica

conforme del presente.

 

No duermas, nunca,

no prestes tus pestañas

a la oscuridad de los días;

no arrastres la arena

-ola, sombra-

sin formar el castillo

donde el eco de la voz

venidera, como otra ola,

me dicta otro edificio

de las palabras próximas

a la eternidad del

mar.

@LeChatDavo

© 2012, Elías David. All rights reserved.