Me gustaría presentarles a un artista callejero. Su nombre es Juan Cirerol. No propone nada o propone todo. No intenta conquistarte. No quiere llamar tu atención. Juan es lo que muchos podrían llamar un artista entero y prudente. Juan canta, toca, escribe y crea sin la menor preocupación por lo que uno o el otro pueda decir en una forma crítica o social. A veces parece que se arriesga demasiado, pero nunca deja de ser ese compositor que nos había hecho falta en el ámbito norteño de México.

Juan es claro, directo, sencillo y mortal. Como muchos lo han descrito, es una mezcla entre Johnny Cash y Dylan. Y claro, podemos escuchar cuando escuchamos a Juan, un ambiente Beatlesco y rural. A dúo con el músico siempre preciso de Martín del Prado, Juan está creando canciones que rebasan una definición de género. No nada más son corridos, son también crónicas que exponen y describen los días que se viven en un país en guerra.

Los corridos, el hecho de exponer las drogas y el alcohol como algo normal y justo, es algo que pocos se atreven a decir en estos días, en este país. En esta época en donde las balas son al mayoreo y la ferocidad de las cosas pueden asustar a cualquiera, Juan habla sin censura, sin preocupaciones. Por eso es algo que vale la pena escuchar. Por que recupera la tradicion norteña y le pone su original idea y normalidad. No razona, (o al menos eso parece) no se limita. Es honesto en toda la extensión de la creatividad. Es Juan Cirerol y no importa si te gusta o no. Juan es él, nadie más, crea y explota.

A veces la creación y la idea de hacer música se detienen un poco por que piensan en la radio, en la idea de que algo tiene que ser de una manera predeterminada. Juan nunca piensa en eso y eso es bastante claro cuando lo escuchas. Estos dos músicos avientan sus canciones al aire con una voracidad increíble. Si pudiéramos crear a otro Jose Alfredo, a otro Cash, a otro Rockdrigo, creo que todos elegiríamos a Juan como el representante de la música creadora y catártica contemporánea. No nada más por que tiene la actitud y la creatividad de hacerlo, si no, por que como persona y ser humano, él sabe que no se trata de montar un personaje o una idea absurda que limite a los escuchas. Él sabe que la música se trata de crear y regalar la idea a quien guste escucharla. Él sabe, como todo un músico que se precie, que la idea de hacer canciones se trata de crear algo y regalarlo a quien lo quiera recibir.

Son corridos. Hablamos de drogas, de narcotráfico, de violencia, de amores perdidos y encontrados. Corridos rupestres. Con su mezcla extra de rock urbano y country y blues del Mississippi. Nos recuerda que los géneros son pocos y no son nada que no podamos atravesar y tomarlos en el puño cerrado para exprimirles el jugo y mezclarlos todos entre sí. Claro, no es algo fácil y hace falta de mucha imaginación y destreza. Juan y Martín tienen estas dos características muy claras. Cuando tocan, lo hacen con esa mentalidad de Louis Armstrong. Se paran en el escenario diciendo: “Sigo yo, voy a cantar y tocar y nada puede salir mal”. Y nada sale mal por que nunca piensan en tocar de una manera perfecta. Simplemente no creen en la existencia de los errores al momento de hacer música.

No hay nadie en estos momentos que haga lo que Juan y Martín hacen. Son frescos, dinámicos, bailables, honestos, seguros, inteligentes y más. En un video que vi de Juan, él mismo dice que no quiere ser un profeta. Y ahí se demuestra la humanidad de un hombre que cree y hace y siente y no le importa una gota de sudor lo que piensen los demás.

Juan es único. No tengan miedo en escucharlo. Oigan y disfruten y envuélvanse en algo que es nuevo y sencillo. Por que cantautores como estos no se encuentran muy seguido. Y para que no se les olvide, les dejo un enlace con algunos de sus videoclips y la descarga libre del primero de sus discos “Ofrenda al Mictlan”:

http://www.valevergasdiscos.com/bands/1-juan-cirerol

Salud, y escuchen sin frenos. ¡Todo fine, todo fine!

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