Fe. Recuerdo que fui a una charla de un libro sobre Cuba, antes del viaje que hice a ese país hace tres años, para escribir mi propio libro, que al final escribí por cierto y ahora no sé muy bien qué hacer con él. Veo que sería bonito tenerlo preparado, editorialmente hablando, para cuando muriera Fidel. Libros que escribimos sin saber qué será de ellos. Siempre he escrito así. 

Recuerdo que fui a aquella charla, y hablaron de la Fe, necesaria para la supervivencia, anímica al menos, del cubano medio: F.E., es decir, Familiares en el Extranjero. 

Cada título podría dar para un post, pero ese sería otro proyecto. Habrá un momento en que todas las iniciales del mundo estén pilladas, cogidas, así como todos los títulos de las películas. Me parece increíble que aún no se hubiera rodado una película llamada ‘Rec’. Ponte tú a titular un libro en el siglo XXIII. Lo mismo con los acrónimos. Uesebé, deuvedé, jotapegé, uerreele. En nada, todo estará pillado. Lo cual, dicho de paso, me da bastante igual. 

Divago. Todo este Macropost es una gran divagación, que no sé para qué o quién escribo. Me da igual. Lo pensé antes, hace un rato, después de un paseo crepuscular que ha comprendido la Ronda de Valencia, la de Atocha, la calle Atocha, enterita, y el refugio en un pub para guiris en los que me suelo encontrar bastante cómodo. Como si fuera parte de ellos, sin serlo. Hoy llevaba una camiseta que me trajo una amiga de Vietnam que dice, precisamente, ‘Good morning, Vietnam’. No sé muy bien qué significa esa frase, la llevo en plan inculto, como muchos jóvenes llevaban, en plan incultos, camisetas del Che. Pero ignoro si esta frase es enrollada o no. Supongo que sí, porque la compró en el mismo Vietnam, por cuatro perras por cierto. Y Vietnam sigue siendo comunista e imagino que poco proyanqui. Han dicho “Good morning, Vietnam” y yo, despistado, he dicho “Good morning, good morning”, pasadas las diez de la noche.

Después de tomar media pinta de Guiness, leer un relato, uno solo, del Pablo Gutiérrez de ‘Ensimismada correspondencia’, he enfilado la calle Toledo en busca del metro. Entonces he pensado en lo elegante que puede ser la frase “Me da igual”, siempre que no sea una falsa neutralidad, una afirmación indolente, o un rasgo de pusilanimidad. En mi caso, es un “Me da igual” más sincero, con un punto de soberbia, pero sin amarguras. Me da igual, pensaba, sentir que escribo para nadie. Me dan igual, he pensado, los comentarios que pueda haber a estas entradas, cosa que no era así en el pasado; el comentario como medidor del éxito o fracaso de un blog. El otro día leí un tuit de José Luis Orihuela, muy gurú en estas cosas del 2.0, en el que decía que si no tienes muchas visitas es que tu blog no es muy bueno. Me da igual. 

No tengo muchas visitas, pero tengo una media diaria, entiendo que fiel, compuesta por entre 60 y 100 visitantes únicos. Me han leído más que a Lope de Vega en vida. Toma ya. Los rendimientos de este blog, en un año, van a llegar a 60 euros en publicidad. Hoy cobré el cheque del concurso de la tele que gané hace unos meses: 3.160 euros netos (de 4.000 brutos). 

Hablaré con mi Frob particular para que me gestione las deudas. Esta tarde puse a Portugal como destino, en el caso de que realizados los convenientes balances me quedare algún chavo. La idea de un pueblito en el Alentejo, con playa, comer bacalao y machacarme los últimos trabajos literarios que he ido terminando; aún en bruto, hacerlos netos. 

El resto, me da un poco igual. Tengo fe.

© 2012, Eduardo Laporte. All rights reserved.

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Eduardo Laporte: Licenciado en Comunicación Audiovisual (Universidad De Navarra) , Máster en Periodismo Multimedia (El Correo/UPV) y Diploma de Estudios Avanzados en 'La lengua y la literatura en relación con los medios de comunicación' . Colaborador habitual en la prensa cultural, como el suplemento 'Territorios' de 'El Correo de Bilbao', y el resto de cabeceras del grupo Vocento. Crítico literario para la web 'Ojos de Papel' y, desde 2012, para la revista cultural, decana en su género, 'El Ciervo'. Autor del blog 'El náuGrafo digital' que, con pequeñas variaciones en el título, se actualiza desde octubre de 2004. Es el padre del arrealismo. Publicaciones: 'postales del náufrago digital' (Prames, 2008) 'Luz de noviembre, por la tarde' (Demipage, 2011):