En un año de lecturas algo ramplón, dicho esto desde un sentido meramente azarístico, me he encontrado con una perla en formato papel que merece sin vacilación alguna el premio náuGrafo en esta su tercera edición. He tenido que hacer un esfuerzo para recordar los libros que durante estos 12 meses he leído con entusiasmo, con ese júbilo de quien de pronto encuentra una voz cómplice y más sabia que uno mismo. No me ha ocurrido, claro, con los libros citados más abajo, especialmente con el reciente descubrimiento de Ugo Cornia, a la espera de leer su celebrado Sobre la felicidad a ultranza, que estoy seguro que me proveerá de la compañía de un autor con el que conectaré y del que aprenderé. Mala cosa, añado, cuando uno tiene que hurgar en la memoria para recordar los libros buenos de un año que termina. No pasa lo mismo con los amigos o los amores que han dejado huella en este tiempo.
En el caso del libro premiado, la Biografía del Silencio, de Pablo D’Ors, esas dos condiciones, que bien podrían fijar el criterio futuro de este premio en busca de personalidad, se han dado con creces. Pocas veces había subrayado tanto un libro, pequeño pero enjundioso, como la esencia más pura, que va en frasco pequeño. Un librito que encuentra en la meditación la excusa perfecta para compartir con el lector la sabiduría que el autor ha ido atesorando con los años. Porque hay un momento, nos dice Jorodowsky, en que un hombre debe compartir con los demás lo que sabe. Hay en Biografía del silencio una generosidad por compartir una serie de certezas que al autor ha conquistado. O digamos, en lugar de certezas, hallazgos o revelaciones que se cobijan bajo un paraguas místico del que D’Ors nunca se aparta: el del mundo como misterio. 
Un libro que alguno tildará de autoayuda. A mí me parece, más bien, un libro de ayuda. Y, como digo, perfectamente subrayable. Abro al azar y veo el trazo de mi lápiz en la página 63: 

“El poderoso atractivo que ejerce en los humanos la sexualidad se cifra, precisamente, en el poder del ahora”. 

Por tanto, queda concedido el IV Premio náuGrafo de Literatura 2012, por las razones expuestas, a Biografía del silencio, de Pablo D’Ors, editado por Siruela.

Otros candidatos aspirantes al galardón han sido:

Casi amor, de Ugo Cornia (Periférica)
El sistema Victoria, de Éric Reinhardt (Alfaguara)
Las flores de Baudelaire, de Gonzalo Garrido (Alrevés)
Hablar solos, de Andrés Neuman (Alfaguara)

Premiados en años anteriores.

© 2012, Eduardo Laporte. All rights reserved.

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Eduardo Laporte: Licenciado en Comunicación Audiovisual (Universidad De Navarra) , Máster en Periodismo Multimedia (El Correo/UPV) y Diploma de Estudios Avanzados en 'La lengua y la literatura en relación con los medios de comunicación' . Colaborador habitual en la prensa cultural, como el suplemento 'Territorios' de 'El Correo de Bilbao', y el resto de cabeceras del grupo Vocento. Crítico literario para la web 'Ojos de Papel' y, desde 2012, para la revista cultural, decana en su género, 'El Ciervo'. Autor del blog 'El náuGrafo digital' que, con pequeñas variaciones en el título, se actualiza desde octubre de 2004. Es el padre del arrealismo. Publicaciones: 'postales del náufrago digital' (Prames, 2008) 'Luz de noviembre, por la tarde' (Demipage, 2011):