Luciana Medina

elefantePablo Trapero

120 min

Argentina – España

Julián (Ricardo Darín) y Nicolás (Jeremie Renier) son dos curas católicos misioneros que trabajan en barrios marginales. Luciana (Martina Gusman) es una asistenta social entregada a su trabajo que desanda las calles de villa Ciudad Oculta tratando de reactivar construcciones detenidas y en ellas la ilusión de sus habitantes. Entre esas construcciones está el Elefante blanco, un gran proyecto de hospital público para los habitantes de la villa que no pasa de ser un proyecto que nunca logra terminarse.  Los tres personajes, a la vez, ocultan algo que no ha dicho o que quisiera decir: una enfermedad mortal –Ricardo Darín padece de cáncer cerebral-, un deseo reprimido –quizá una sotana no sea suficiente para sostener el voto de castidad-, la espesura del pasado y el sabor ingrato de la angustia colectiva como medio de vida.

Si bien la actividad de estos tres personajes debiera ser la labor social, ésta, sin embargo, resulta siendo una lucha por los marginados, contra el narcotráfico, contra la corrupción con armas. Así, pues, tendremos un film crudo, que nos revelará al sector más bajo de un estrato social, con su bravura e impotencia y unas cuantas miradas imposibles de esquivar.

Los conflictos cotidianos de Julián, Nicolás y Luciana, tendrán como cimientos sólidos de la trama a la amistad entre Julián y Nicolás; y el acercamiento entre Luciana y el último, que, aunque controversial, busca en el espectador la llaga del prejuicio y la duda. Llamará a la puerta ese lado humano, carnal y cierto, de un hombre que deja de reconocerse en su propia vocación para encontrarse confinado en los ojos de una extraña.  Y, por supuesto, la actuación de Darín –sin desmerecer la de los otros actores- es fabulosa. Después de haberse puesto esta vez la sotana, puede hacer lo que quiera en la pantalla.

Elefante blanco es una película que nos invita al cuestionamiento personal desde muchas aristas y que, además, puede explorarse desde los ojos gélidos de un tumor intruso, los desplantes de la estrechez económica o la perspectiva de quien cree factible un cambio y reincide en salir a su encuentro.

El Latin Beat Film Festival de Japón le dio el premio a la mejor película; estuvo nominada en Cannes en 2012, y fue presentada hace pocos días en el festival de cine de Miami.

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