Carlos Salem

 

A las seis

 

Ahora

que te conozco un poco más,

y por suerte sigues siendo un misterio,

me asomo lentamente a tus adentros.

como si en lugar de desvelarte yo,

te desnudara el viento.

 

Toca perderle miedo

al miedo de tus miedos,

asumir lo que ignoro y gozar de la impaciencia;

disfrutar de esa calma que de pronto se escarpa;

inocente caricia, eléctrica y feliz,

que pierde felizmente la inocencia.

 

Das a mi sexo tenacidad de minutero

que amenaza a las seis, para que vengas.

 

Hago trucos de magia sin palomas ni conejos.

Y me prometo no dejar otras marcas en tu cuerpo

que las que tardan en borrarse y van por dentro.

 

No sé cuántos días sin tiempo me harán falta

para contar las sonrisas que  olvidas en mi cara,

ni cuándo cambiaste la urgencia de escapar

ilesa de esta complicidad,

por ganas de quedarte  reinando en mi cama.

 

Cocinar para ti

me gusta casi tanto como devorarte

(he dicho “casi”)

y en ambas acciones culinarias,

lo que importa son mis manos en la masa,

para que las disfrutes, desnuda de etiquetas.

 

Y la verdad, estás mucho más guapa sin coraza.

 

No miento ni exagero, no hago versos: siento

que algunas coincidencias derriten los relojes.

Y ese chakra que sabes, vamos a abrirlo a besos.

 

Ya no espero a mi sombra pero a las seis te espero.

 

Las  seis es cualquier hora

que lluevas

y nos mojes.

 

Ella es, por eso estoy

 

Amo ese péndulo entre la mujer huracán que escandaliza los portales

y la que se sonroja si le dices que es más bonita que la noche.

Su trazado en semicírculo marca el ritmo de mis deseos como versos,

mis erecciones a deshora, y niega el breve vivir de los mortales.

 

Ella no sabe que brilla más que cualquier estrella de neón o gelatina,

que sus gemidos amenazan mi timón como un orfeón de sirenas,

que por verla feliz me marcharía, y para hacerla feliz, permanezco.

Que celebro su existencia como la de la luna, cuando la luna me mira.

 

Guarda en su cuello el secreto de las noches que se doblan como espigas,

en los pechos, las joyas  gemelas de la corona de la más plebeya dinastía,

tiene talle de princesa, bebe como un marino ruso, y ama como la  vida.

 

Ella va a incendiar su mundo, sin querer, un martes a mediodía,

porque está hecha de un fuego que la asusta y la encandila.

Y yo estaré cerca, para encenderle con besos las cerillas.

 

A veces siento

la sucia tentación de enjaular sus maravillas.

Pero aunque pudiera ,

no lo haría:

ella es libre, feliz,

y un poco mía.

 

Ella sólo le tiene miedo al miedo, y hasta el miedo la amaría.

 

 

 

Erróneos, incorrectos

 

Te dirán que los poemas no pagan la hipoteca.

Que pintar los caminos de tu pena no lleva a ningún lado.

Que los recuerdos del vino no son sólidos.

Que pastar sin la manada es provocar la codicia del lobo.

Que el tiempo es un juez insobornable.

Que la revolución empieza por comprar muebles de Ikea.

Que un colchón en el suelo queda lejos del Nirvana.

Que es mejor un buen curriculum que una sincera biografía.

Que las chicas malas van al cielo si un santo las recomienda.

Que la vida es un negocio que exige garantías.

Que la paz es solo la capital de Bolivia y la justicia una gallina ciega.

Que agachar la cabeza sirve para ver los pozos que te esperan.

 

Que no siempre serás joven y es mejor vender a tiempo.

Que estás equivocada o loca.

Que yo no te convengo.

 

Tendrán razón y tú lo sabes.

 

Como sabes también que la razón

nunca lloró de felicidad tras un orgasmo,

o de premonición con un verso de Gonzalez,

ni paseó sin bragas por una calle transitada,

o voló aferrada a los barrotes de una ventana.

No se sintió de cristal pero irrompible,

no saltó al vacío con los ojos bien abiertos,

ni fue vestida con pétalos de rosa

por dentro

y para siempre.

 

Por eso,

porque lo sabes pero vienes,

es que vamos

erróneos y e incorrectos.

 

Y  por eso

es que contra todos los reglamentos

y manuales,

te quiero.

 

 

 

 

Te han dicho ya tantas palabras

y tantas esperabas escuchar,

pero ninguna te llamaba por tu nombre.

 

Has llorado con canciones tristes

hasta colmar el charco de una pena

que a veces llegas a extrañar.

 

Sientes que la vida es como un prado

lleno de botellas tentadoras

en el que has desembocado sin traer un abridor.

 

Tu vino es dulce, aunque lo sazones

con lágrimas que ya no son las tuyas,

y sin embargo, las llueves, todavía.

 

Fumas para quemar recuerdos

que te saben ajenos

y por eso te resistes a perder.

Te vas de viaje, ciertas noches,

al país de la melancolía,

que siempre tiene un cuarto libre para ti.

 

No pretendo deshacer esa tristeza

que te abriga por momentos,

o intenta congelarte la esperanza.

Viene contigo, como esas piernas largas

que se mueren de ganas de bailar la vida;

como esas manos hartas de acariciar la nada.

 

Pero debes saber que cuando te descuidas,

floreces en pétalos imposibles de arrancar.

 

En resumen, querida, que te quiero,

por todo lo que tienes y crees que te falta,

por esa vocación a la nostalgia,

que niegas sin saberlo, a carcajadas.

Y porque estamos condenados a vagar,

con dos copas de más,

por la calle de la felicidad sin asfaltar.

 

Si quieres,

vamos.

Igual que la melancolía,

yo siempre tengo un cuarto libre para ti.

© 2013 – 2014, Carlos Salem. All rights reserved.

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Nació en Buenos Aires, y reside en España desde 1988. Ha publicado sus obras en español, francés, alemán e italiano. Colabora con diferentes medios de comunicación y organiza semanalmente las jam session de poesía Se buscan [email protected] en el bar cultural Diablos Azules. Es profesor del Centro de Formación de Novelistas de Madrid y dicta talleres de narrativa en España y Suiza, además de realizar asesoría de novela por video conferencia con diferentes países.

Novela:

*Camino de ida (2007, Premio  de la Semana Negra de Gijón y finalista del Prix 813 en Francia)

*Matar y guardar la ropa (2008, Premio Novelpol y Premio Paris Noir),

*Pero sigo siendo el rey (2009, Finalista del Prix SCNF,finalista Premio Dashiell Hammett y ganadora del Premio Mandarache),

*Cracovia sin ti (2010, Premio Intenacional Seseña de Novela)

*Un Jamon Calibre 45 (2011, Finalista del Premio Dashiel Hammett)

*El huevo Izquierdo del talento (2013)

*El hijo del Tigre blanco (2013)

Relatos:

*Yo también puedo escribir una jodida historia de amor (2008)

*Yo lloré con Terminator 2 (Relatos de Cerveza-Ficción), (2009)

Poesía:

*Foto borrosa con mochila (2006)

*Si dios me pide un bloody mary (2008),

*Orgía de andar por casa (2009)

*Memorias circulares del hombre-peonza (2010),

*El animal (2013)

 

Teatro

*El torturador arrepentido (2011).