¿Alguna vez te has parado a pensar por qué nos gusta tanto que nos escriban? Hay cartas de amor, postales de cumpleaños, la dedicatoria en un libro… Escribir es un arte. Nadie en su sano juicio hablaría de la misma forma que escribe, tal vez por eso se dice que los escritores están un “poquito” locos. Yo no me considero como tal, sino una amante de las palabras.  Esa pasión por seleccionar las palabras me ha llevado a contar historias, crear personajes y enfundarme de tal manera en ellos que he sentido en mi propia piel sus sentimientos. Hace tiempo descubrí algo muy simple, que todos sabemos pero no somos conscientes de ello: Las palabras crean nuestros pensamientos. Los pensamientos crean nuestras emociones. Y estas emociones son las que nos conducen a la acción (principio de PNL).

Por ese motivo insisto tanto cuando hablo de las emociones. Un buen libro es aquel que es capaz de descubrir nuestros sentimientos, y eso sólo es posible a través de las palabras, y de las acciones de los protagonistas (el pensamiento lo pone el lector). Pero aunque parezca fácil, detrás de esa novela que has leído en apenas dos días, hay un intenso trabajo para lograr transmitir todas esas sensaciones.

Cuando escribí “El caso Svenska” tuve que adoptar el papel de madre (fácil porque tengo un hijo) aun así nunca he vivido una situación parecida. Si no hubiera visualizado a mi protagonista, tomado el cariño que le tuve a Svenska, llorado de impotencia y sentido lo que experimentó ella, no hubiera sido capaz de darle la forma y el golpe de efecto que buscaba en aquel momento. Por eso mismo yo pienso que escribir es fácil, pero hacerlo de manera que enganche es un reto. Mi profesor siempre decía que hay que empezar con un gancho; y ¡cuánta razón! Por lo tanto siempre he procurado aplicarme el cuento, y nunca mejor dicho…

A menudo me preguntan: ¿Y de dónde sacas las ideas?,  a mi me gustaría responder que tengo una cajita mágica donde salen historias y nunca se agotan… sin embargo no es así. Nunca me he parado a esperar a llegue una idea, siempre han aparecido por sorpresa, y la verdad es que me han dado muy buenos resultados. Otra tarea es la de darle forma, y no hay cajitas que valgan. ¿El secreto? Echarle ganas y coraje. ¿Los ingredientes? Fantasía, ilusión y una buena taza de café. Cada cual tendrá sus costumbres, la mía es disfrutar con ello. Nunca me canso de releer mis escritos y si a la lectura cincuenta deja de provocarme la  emoción que busco,  saco la goma y borrón y cuenta nueva.

Además ¿hay algo más bonito, económico y libre que soñar? Escribir es soñar despierto, inventar un mundo de fantasía. Un día soñé que era escritora… ¡y que nadie me despierte! éste es mi sueño.

© 2012 – 2014, Maribel Pont. All rights reserved.

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Maribel Pont nació el 8 de febrero de 1981 en Manacor, España. Desde pequeña comenzó a sentir curiosidad por las palabras, y encontró la mejor forma de expresar sus sentimientos a través de la escritura. Pero no fue hasta 2007 cuando, impulsada por su pasión por la lectura, comenzó a replantearse su vocación por literaria. Así, sus primeros pasos los dio publicando relatos seleccionados en varios concursos literarios, acto que la motivo para adentrarse aun más y decantarse por la novela y los cuentos infantiles. Su primera novela “El caso Svenska” se estrenó en la feria de Sant Jordi en Barcelona (2012), y el 26 de Octubre salió a la venta el cuento infantil “La pequeña fugitiva”. Es colaboradora en diversas webs y revistas digitales aportando consejos para escritores. Y recientemente ha estrenado un taller online de iniciación a la escritura para aquellos que quieran empezar en el mundo de las palabras.