María Espinoza

Diego Trelles Paz – Entrevista al escritor peruano

premio Francisco Casavella 2012

El escritor peruano Diego Trelles ha ganado el premio de novela Francisco Cassavella 2012 por su obra Bioy. Galardonada entre 519 libros, Bioy es una historia que expone la pesadilla de la violencia política en el Perú en la década de 1980 y principios de los noventa, cuando el Estado se enfrentaba a grupos terroristas, al tiempo que padecía una grave crisis económica y un problema de narcotráfico. Mediante el uso de mecanismos narrativos entre los que encontramos las estrategias discursivas del género policíaco y la novela negra, las técnicas cinematográficas, la intertextualidad, etc., el escritor consigue que el lector reflexione e indague sobre el pasado violento y sus secuelas no solo sociales, políticas y económicas, sino también morales: un Estado socialmente enfermo y anquilosado por la corrupción, una delincuencia organizada,  una población civil paralizada por la intimidación, la incertidumbre y el miedo.

Novela polifónica, la narración está compuesta de pensamientos y diálogos, canjeando distintas miradas que se convierten en las piezas de un rompecabezas que nosotros, los lectores, debemos completar por nuestra cuenta.  Así, desentrañando la verdad histórica de esta etapa en la historia del Perú, ficcionalizando eventos que han afectado la sensibilidad de toda su población y, a su vez, narrando estas circunstancias por boca de sus personajes, esta novela instiga, pues, el desarrollo de una lectura de reflexión crítica-ética sobre una de las etapas más sangrientas y difíciles en la historia reciente del Perú.

Biografía

Nació en Lima, Perú, en 1977. Creció en Magdalena del Mar. Realizó sus estudios de licenciatura en la facultad de Comunicaciones de la Universidad de Lima, con especialización en Cine y Periodismo. Fue jefe de práctica en la facultad por un tiempo. Ejerció el periodismo cultural en los diarios Expreso y El Comercio. Colaboró con artículos y reseñas para Caleta, revista “underground” de música. En 1999 escribió y dirigió el cortometraje Como si la muerte fuera para ellos. Fue miembro de la banda Plaza Cutervo, cuya música, ahora, le parece más bien discreta.

En 2001 se ganó una beca y se fue a Austin, Texas. Hizo su maestría en Literatura Hispanoamericana y se graduó con una tesis sobre Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño. En 2008 culminó sus estudios de doctorado con una disertación sobre la novela policial antitética en Hispanoamérica, que empieza con Jorge Luis Borges, hace un recorrido panorámico sobre algunas novelas de Jorge Ibargüengoitia, Vicente Leñero y Ricardo Piglia, y desemboca en la obra de Bolaño. Fue director de Pterodáctilo, revista de Arte, Literatura y Lingüística del Departamento de Español de la Universidad de Austin, TX. Actualmente se desempeña como profesor de Literatura Hispanoamericana en el Departamento de Romance, Languages, & Literatures de la Universidad de Binghamton, State University of New York. Desde este semestre se desempeñará como profesor de Literatura y Comunicaciones en la Pontificia Universidad Católica y en la Universidad de Lima.

Narrativa

Bioy, 2012. Premio de novela Francisco Casavella, España.

El círculo de los escritores asesinos, 2005.

Borges en Austin, 2004.

Hudson el redentor y otros relatos edificantes sobre el fracaso (cuentos), 2001.

Cine

Como si la muerte fuera para ellos (cortometraje), 1999.

Antologías

The Future Is Not Ours: New Latin American Fiction (cuentos). Traducido por Janet Hendrickson.

El futuro no es nuestro. Narradores de América Latina nacidos entre 1970 y 1980 (cuentos), 2008, 2009.

Zoetrope All Story: The Latin American Issue. Coeditado con Daniel Alarcón (cuentos), 2009.

En esta entrevista, Diego Trelles habla entre otras cosas sobre aspectos de su obra, los escritores y cineastas que han influenciado su literatura, y el hecho de que lo comparen con Vargas Llosa.

Acabas de recibir el Premio Internacional “Francisco Casavella 2012” por tu más reciente novela Bioy (2012).  Esta es una novela dialógica y polifónica en la que el lector se encuentra con una pluralidad de voces y perspectivas, piezas de engranaje, miradas del mundo diversas y confrontadas de los personajes que se configuran en un tejido de representaciones y símbolos que abarca distintos destinos. ¿Cómo concebiste la estructura de esta monumental historia y de qué modo estableciste su fragmentación en el tiempo?

Mi idea era hacer una novela que estuviera formada por capítulos que funcionaran autónomamente en términos de voz narrativa, enfoque, estructura y género literario pero que, al mismo tiempo, tuvieran un hecho común que fuera como su columna vertebral. Al abarcar un tiempo relativamente largo de la historia de la violencia en el Perú (desde 1986 hasta el 2008), y al ser esta una época convulsa en la que reinaban el desconcierto y la incertidumbre, me di cuenta de que Bioy no podía ser lineal ni tener la forma narrativa de una novela tradicional. Para hablar de la violencia sentí la necesidad de violentar la misma escritura tanto en términos de lenguaje como en términos de espacio y tiempo.

¿Cómo surge el personaje de Bioy? ¿Cómo llegas a este personaje del submundo limeño, líder de una de las bandas más sanguinarias de la ciudad de Lima, tan clandestino como los lugares en los que se mueve?

Una de los temas de Bioy es la degradación que genera la violencia cuando se generaliza y se normaliza. En el caso de Bioy, un joven militar que termina convertido en un feroz delincuente, la idea me nació del cine y, en específico, de una película de Abel Ferrara llamada Bad Lieutenant. En ella Harvey Keitel es un policía corrupto, drogadicto, asesino y violento. Sus conflictos son más bien existenciales: es destructivo y, al mismo tiempo, siente culpa y un deseo de redimirse ante Dios. Ese personaje tan complejo fue uno de los modelos de Bioy.

¿Y Humberto Rosendo, el agente del Servicio de Inteligencia del ejército peruano que consigue infiltrarse en la camarilla de Bioy? ¿Qué desafíos te exigió la representación del personaje?

Humberto Rosendo nació de mi devoción por el cine de gángsters y la idea de querer plasmar algo parecido pero adaptado a la realidad del Perú. Bioy es una novela que tiene la acción trepidante y el suspenso de algunas de mis películas favoritas del film noir.

En la novela, hay una implícita o explícita relación intertextual con otras obras literarias. Pienso, por ejemplo, en los epígrafes que abren y cierra la novela y que corresponden al escritor Cormac McCarthy. Además de este escritor estadounidense, ¿qué otros escritores o cineastas estimas que han influenciado en tu quehacer literario y por qué?

Por lo general, aquellos que me inspiran suelen estar mencionados o aparecer de una u otra forma. El poeta peruano César Vallejo y el director estadounidense Martin Scorsese son referentes constantes. Los autores que me suelen influenciar asumieron la literatura como una forma de vida irrenunciable: Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro, Roberto Bolaño, Ricardo Piglia y William Faulkner, además de Cormac McCarthy.

En los últimos años se advierte un creciente interés de los escritores, la crítica especializada y editoriales en el tema de la violencia política en Latinoamérica durante los años 80 y 90. ¿Crees que se trata de una motivación espontánea o está influenciada por otras variables?

No puedo hablarte de las motivaciones de otros escritores y me parece difícil determinar cuán espontáneas sean. El problema de las obras literarias no son los temas sino la forma en que se abordan. Desde mi punto de vista, no hay tema malo por más recurrente o manido que sea. En mi caso, no reduciría en absoluto a Bioy al tema de la violencia política. No escribí esta novela pensando en modas o en premios. Me tardó cinco años. No suelo ser un escritor prolífico. Mi proyecto narrativo responde a una necesidad estética y a una búsqueda personal.

Muchos críticos han elogiado ampliamente tu obra. Además de la valoración a un libro o autor en particular, ¿qué aportan los premios de narrativa a la literatura de los países? ¿Y en lo personal qué representa para ti el hecho que te comparen con Mario Vargas Llosa?

Los premios son útiles para darte una mayor visibilidad mediática y la posibilidad de acceder a una mayor cantidad de lectores. A mí personalmente me alegró mucho saber que mi novela se publicaría. La comparación con Mario Vargas Llosa fue muy gentil y me sorprendió gratamente porque Vargas Llosa siempre ha sido un autor de cabecera. Desde luego, por más honrado que me sienta, no puedo creérmela. Estamos hablando de un escritor mayor. Yo estoy haciendo mi camino lentamente.

 

En esta novela incorporas técnicas narrativas del cine tales como los saltos temporales, flashbacks, miradas del narrador que simulan la mirada de una cámara, profundidades interiores de los personajes, diálogos a manera de guión, etc. Háblanos de este aspecto experimental de tu obra. ¿De qué modo el uso de estas técnicas facilita una mejor interpretación del texto narrativo?

El cine siempre ha estado presente en mi narrativa, desde mi primer libro. No es algo que uno hace pensando en que se pueda interpretar mejor tu novela. Son recursos técnicos que surgen de las necesidades expresivas del mismo texto en el proceso de la escritura. Hay peripecias que exigen cierta profundidad y calidad visual. El conflicto de la trama y la vida interior de algunos de los personajes a veces están mejor plasmados cuando confluyen dos disciplinas artísticas. Cuando este proceso no es natural, se notan las costuras y el artificio.

La novela El círculo de los escritores asesinos, reeditada por Borrador Editores (2012), plantea una problemática compleja en la relación entre la escritura y muerte. En múltiples devenires, ambas son arrastradas hasta alcanzar una posición de proximidad límite. El pulso que palpita pareciera evocar la agonía en la que cabe la escritura como fracaso personal y al mismo tiempo como enfrentamiento vitalista con la muerte. ¿Es destino inexorable de un escritor y su creación reflejarse en análoga contienda? ¿El sosiego personal en el escritor es imposible entretanto exista la necesidad casi biológica de la escritura?

Sin desmerecer tu lectura, creo que la problemática que se plantea en El círculo de los escritores asesinos está más cercana a la relación entre la escritura y el crimen. La literatura como una enfermedad, como una actividad extrema y vital que podría desembocar en el delito y convertir al autor en un vulgar delincuente. Por otro lado, no todos los escritores afrontan y se enfrentan a la literatura de la misma manera.

Tus libros dan cuenta de un efecto cómico, de humor negro y sarcasmo que en la narrativa adquieren un tono y matiz distinto de acuerdo con lo que cada episodio requiere. ¿Esta manera de contar tiene que ver con la manera que ves las cosas, con tu visión del mundo?

No necesariamente. La comicidad es algo que me interesa porque como lector siempre he apreciado aquellas novelas que emplean el humor hasta en las situaciones más sórdidas. A veces uno se ríe de miedo como en algunas de las novelas de Cormac McCarthy. Al mismo tiempo, me gusta reírme cuando trabajo. Es como un termómetro para ver si las situaciones funcionan.

¿Crees que las nuevas generaciones de escritores, influenciadas por las nuevas técnicas informativas como el video, el cine, el cómic o la televisión, han creado una nueva estética literaria?

La pregunta es un poco amplia y no creo que tenga una sola respuesta. La aparición de la cultura de masas en la literatura no es reciente ni nueva. Más allá de tratamientos osados y novedosos, dudo que exista algo parecido a una nueva estética literaria. De hecho siento que, gracias a esa variedad de influencias no siempre literaria, tanto en lo formal como en lo temático, la disgregación es la norma.

En una entrevista mencionaste que la violencia en el Perú fue tanta que a la hora de escribir Bioy te sobró material. ¿En tus próximos libros continuarás indagando en la temática de la violencia política? ¿Cuáles son tus planes futuros?

La violencia política está presente en mis tres libros, no es algo que yo haya cazado al vuelo para Bioy. Ahora bien, es cierto que, a diferencia de Hudson el redentor y El círculo de los escritores asesinos, donde la violencia está presente de una manera oblicua, en Bioy es uno de los ejes principales de la trama. Mi próximo proyecto novelístico no indaga en la violencia política a la manera de Bioy. Es una novela distinta. Ahora mismo tengo un libro de cuentos ya terminado (lo escribí de manera paralela a Bioy) y un libro de crítica sobre la novela policial atípica en América Latina.

 

Muchas gracias.

© 2012, María Espinoza. All rights reserved.

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María Espinoza nació en Lima, Perú y actualmente reside en Miami, FL. Obtuvo un doctorado en Literatura Hispanoamericana de la Universidad Internacional de la Florida. Es conferenciante y ha publicado artículos en periódicos y revistas de literatura y arte. Artista plástica ha participado en exhibiciones en Latinoamérica y Estados Unidos.