Naida Saavedra

Como al pie de un abismo, los ecos no paran de resonar de una obra literaria a otra. El mes pasado conversamos acerca de Julio Garmendia y Jorge Luis Borges. Ahora me atrevo a comentar sobre los ecos que retumban traspasando territorios a través del tiempo. Cuando uno lee Las lanzas coloradas (1931), novela histórica del venezolano Arturo Uslar Pietri, resulta factible detectar bullicios en textos como Los de abajo (1915) del mexicano Mariano Azuela y El reino de este mundo (1949) del cubano Alejo Carpentier. Si nos fijamos en el orden cronológico y ciertos datos biográficos de Uslar Pietri se podría concluir que se escucha a Azuela en Uslar, y que este a su vez se escucha en Carpentier. Veamos las resonancias.

Las lanzas coloradas trata centralmente acerca de la lucha que después le daría el nombre al Día de la Juventud, fecha patria venezolana en la que se conmemora la derrota del General Boves a manos del criollo General José Félix Ribas. El 12 de febrero de 1814 se llevó a cabo la Batalla de la Victoria en la que un grupo de jóvenes estudiantes y seminaristas comandado por Ribas salió victorioso ante Boves. Uslar Pietri nos presenta este episodio de forma novelada, sin embargo, añade una serie de detalles que hablan de la sociedad colonial durante las guerras de independencia, todos ellos plasmados en las figuras de personajes ficticios que asumen un papel generalizador de la realidad del momento. Encontramos así a don Fernando, criollo y dueño del hato “El Altar,” totalmente cobarde, pusilánime y sin coraje, y por su parte a Presentación Campos, mulato y mayordomo del hato en cuestión, aguerrido, valiente y con ansias de mandar.

Presentación Campos decide, pues sentía que había nacido para ser amo y gobernar, rebelarse contra don Fernando y quemar el hato. De allí se va a luchar en las guerras de independencia con un grupo de esclavos. No obstante, nunca define ciertamente su posición, es decir, no identifica su simpatía ni hacia los godos (los que apoyaban al rey de España) ni hacia los criollos (independentistas). Al emprender su ida después de rebelarse, el destino lo lleva a toparse primero con un grupo de godos y es por ello que se les une y empieza a matar en su nombre, en el nombre del rey. En este punto se establece una primera conexión con la novela Los de abajo, obra de Mariano Azuela publicada quince años antes que Las lanzas coloradas. Presentación Campos, al igual que Demetrio y sus hombres en Los de abajo, no tiene ningún ideal político, sino que lucha por razones totalmente ajenas a las causas de la guerra. Los personajes de Las lanzas coloradas y de Los de abajo piensan de forma similar. Durante la Revolución Mexicana (tema central de la novela de Azuela) los grupos que se formaban en el interior del país para luchar con Zapata, Villa, Obregón, Carranza, o cualquier otro revolucionario, muchas veces no tenían una razón clara por la cual participar en la guerra; era más que nada una manera de supervivencia siempre con miras a convertirse en los de arriba; al menos así lo apunta Azuela en su novela.

Al leer la novela de Uslar Pietri, de la propia voz de Presentación Campos se escuchan ecos de la pluma de Azuela: “-En la vida no hay sino, o estar arriba o estar abajo. Y el que está arriba es el vivo, y el que está abajo es el pendejo” (59). Presentación Campos se guía por un sentimiento lejano a uno idealista y lo expresa por ejemplo en la conversación que mantiene con el capitán David, el cual después de escuchar lo anteriormente dicho

sonrió ante tan ruda argumentación. Sentía simpatía por aquel hombre áspero, poco comunicativo, en sus gestos y acciones había seguridad y fuerza.

-Entonces, Campos, ¿qué piensa usted de la guerra?

Presentación Campos no respondió inmediatamente. Hizo como si entretuviera apaciguando el caballo, que briosamente se debatía, y, al fin, habló:

-Esta es una guerra que va llegando a punto. Ahora que hay ese muertero, ahora es que es guerra. ¡La guerra es para matar gente! (Uslar Pietri 59)

Presentación Campos demuestra con sus propias palabras que no persigue ningún ideal sino que participa en las luchas sólo por satisfacer una necesidad personal, la de matar y tener poder, así como Demetrio y sus hombres en Los de abajo también luchaban por razones personales varias.

La resonancia entre Azuela y Uslar Pietri, no se detiene allí. Uslar Pietri es uno de los intelectuales más importantes de Hispanoamérica, compartiendo un lugar con el gran escritor cubano Alejo Carpentier, por ejemplo. Casi veinte años después de la publicación de Las lanzas coloradas, Carpentier publica El reino de este mundo, novela que se identifica como lectura obligatoria para todo aquel que quiera estudiar el fenómeno de lo real maravilloso y por consiguiente la técnica del realismo mágico en la literatura hispanoamericana. Ahora bien, es interesante destacar que Carpentier y Uslar Pietri cultivaron una amistad que duró por años y que los llevó a compartir tertulias tanto en Venezuela –recordemos que Carpentier vivió en Venezuela varios años y casualmente allí escribió El reino de este mundo – como tierras foráneas, por ejemplo París.

Trinidad Barrera en su análisis de la narrativa hispanoamericana del siglo XX indica que “A finales de la década de los veinte coinciden en París tres escritores americanos que van a tener un papel fundamental para el desarrollo posterior de la narrativa del Continente” (34). La autora se refiere a Arturo Uslar Pietri, Alejo Carpentier y Miguel Ángel Asturias. Barrera continúa exponiendo que “Instalados en la capital frecuentarán las tertulias de los surrealistas, cuyo líder André Breton había publicado su primer manifiesto en 1924 proclamando lo maravilloso como categoría estética y modo de vida […] En aquellas tertulias, entre conversaciones y juegos literarios, comenzaron a descubrir, desde sus particulares perspectivas, una nueva forma de entender la realidad americana” (34-35). Aquella realidad llena de elementos mágicos.

Es, de este modo, bastante probable que Carpentier dejara caer en el papel algunas gotas del pensamiento de Uslar Pietri. “El famoso texto de Arturo Uslar Pietri apareció en 1948, ya de regreso a su patria, en su libro Letras y hombres de Venezuela, […] para afirmar que lo que vino a predominar en el cuento [venezolano] y a marcar su huella perdurable fue la consideración del hombre como misterio en medio de los datos realistas. Una adivinación poética o una negación poética de la realidad. Lo que a falta de otra palabra podría llamarse un realismo mágico” (Barrera 35). El siguiente año, en 1949, Carpentier publica El reino de este mundo cuyo prólogo es considerado base para cualquier estudio de lo real maravilloso y el realismo mágico. Es en estos momentos donde con mayor fuerza se puede identificar la conexión entre Uslar Pietri y Carpentier. Por ello si se toma en cuenta parte del final de la novela del escritor cubano se puede reconocer dicho lazo con el escritor venezolano. Por ejemplo: “unos mulatos a caballo, con camisas de cuello abierto, fajas de seda y botas militares, dirigían grandes obras de labranza y deslinde, llevadas a cabo por centenares de negros custodiados […] Ti Noel supo, por un fugitivo, que las tareas agrícolas se habían vuelto obligatorias y que el látigo estaba ahora en manos de Mulatos Republicanos, nuevos amos de la Llanura del Norte.” (Carpentier 146)

Aunque a menor escala, esto es lo mismo que ocurre en Las lanzas coloradas cuando Presentación Campos, mulato, toma el poder y controla a los esclavos negros y se convierte de cierto modo y a la fuerza en su amo. Ya desde que era mayordomo del hato “El Altar” los negros le huían miedosos y lo trataban con un respeto supremo. El temor hacia ese mulato déspota que no vacilaba en torturarlos por cualquier o ninguna razón, los hacía obedecer de manera inmediata. Aunque su final difiere de los hechos de la novela de Carpentier, Presentación Campos como los Mulatos Republicanos, se convierte en un amo de las llanuras venezolanas.

Con todo lo dicho solamente quiero evidenciar los lazos que existen entre escritores latinoamericanos de diferentes países, a veces contemporáneos, a veces no. El caso de Uslar Pietri y sus allegados se considera digno de estudio por ser este autor uno de los pilares de la narrativa venezolana contemporánea y por haber participado, como apunté a lo largo de este artículo, en los círculos intelectuales que produjeron fenómenos como la explosión de lo real maravilloso y el realismo mágico y la estructuración de la novela histórica.

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Naida Saavedra (Venezuela, 1979) obtuvo con Vos no viste que no lloré por vos el premio Historias de Barrio Adentro 2009 de la editorial El Perro y la Rana. Su cuento “Vestier” ganó el premio Victoria Urbano de Narrativa 2010 de la Asociación Internacional de Literatura Femenina Hispánica. En 2013 fueron publicados Hábitat, Última inocencia y En esta tierra maldita y en 2015 su primer libro de cuentos, Vestier y otras miserias. Saavedra posee un Ph.D. en Literatura Latinoamericana de la Florida State University y sus investigaciones abordan la literatura caribeña contemporánea y la [email protected] Literature, centrándose en los temas del desarraigo y la posmodernidad. Actualmente reside en Estados Unidos, donde es investigadora y docente de la Worcester State University.