José Luis Muñoz (1951) es uno de los escritores españoles más reconocidos dentro del género de la novela negra. Tiene algunos premios ganados, como el Azorín, Café Gijón, Camilo José Cela, entre otros. Ha publicado veintisiete novelas, y la última de ellas ?Llueve sobre La Habana? fue presentada en la Feria Internacional de Libro de Miami 2011. José Luis tuvo la amabilidad de conversar con nosotros mientras estuvo en Miami.

La charla con el escritor no fue en las oficinas de Sub Urbano ni el frío lobby de su hotel, sino camino a los Everglades, bajo el sol brillante de Miami y con un calor que no dejó de sorprenderlo. Camino a la reserva ecológica, José Luis me contó sobre su última novela.

El libro ha querido reflejar la Cuba que el vio durante los veinte días que estuvo caminando por sus calles: la Cuba vista por los ojos de un viajero, me comenta. Una Cuba suspendida en el tiempo y donde españoles como él son recibidos con los brazos abiertos. José Luis cree, al igual que muchos como él, que el cordón umbilical entre España y Cuba no se ha roto todavía.

El libro cuenta la historia del detective Rodríguez Pachón, un hombre culto, romántico, amante de la literatura y del cine (¿su alter-ego?) que tiene la obsesión por resolver una serie de asesinatos de jineteras que ocurren en La Habana. El misterio no es lo principal en la novela —ya que desde el primer capítulo sabemos que el criminal es un gringo que se ampara en su inmunidad diplomática para cometer sus crímenes sangrientos—, sino la obsesión de Rodríguez Pachón por resolver los crímenes y que tiene que luchar contra un sistema obsoleto y burocrático con la desventaja de trabajar sin recursos, excepto el de su intuición. El erotismo también es una parte fundamental de la historia, ya que hablamos de un erotismo característico del Caribe que, por su clima y su mezcla de razas, difícilmente se encuentra en la vieja Europa, me confía José Luis.

Otra cosa que destaca el escritor son los diálogos que utiliza en su novela. José Luis los cree fundamentales para describir a los personajes y su forma de hablar, con cubanismos que convierten al propio escritor en un habanero que escribe acerca de lo que pasa a su alrededor.

Hemos llegado a los Everglades y José Luis se queda maravillado con la reserva ecológica; tenía mil preguntas que hacerle, pero lo dejé disfrutar del paisaje, del paseo, del calor y de los lagartos. El escritor se pregunta cómo es posible que a veinte minutos de la ciudad pueda haber un lugar como ese y dispara su cámara a todo lo que ve alrededor. Llegó el momento de hacerle la pregunta de oro: ¿Qué opinas de la ciudad de Miami? y José Luis me dice con su sonrisa de medio lado, que no es la primera vez que la visita y que siempre le da una increíble sensación de libertad, con sus grandes espacios y su mar infinito. También cree que quienes no  conocen Miami en profundidad pueden llevarse la impresión de estar ante una ciudad artificial y frívola. Efectivamente, Miami es como una moneda, tiene dos caras, pienso.

Camino de regreso, volvemos al libro y me cuenta sobre la forma que utiliza él para escribir. Principalmente, José Luis se deja llevar pensando en lo que al él le gustaría leer y piensa que, a diferencia de las novelas de Agatha Christie, que se hacían para entretener a los lectores, la novela del género negro contiene no solamente la historia de algún asesinato y algo de misterio o romance, sino es, en esencia, una forma de hacer una crítica social del lugar donde se desarrolla la historia. En ese momento le pregunto qué es lo más importante para él, si la crítica social o la historia, y me contesta que, jerárquicamente, la crítica social tiene más importancia, a pesar de que cuando escribe no lo hace conscientemente de ese modo. Es decir, el escritor escribe pensando en la historia todo el tiempo, pero al final, esa historia no es la protagonista, ni tampoco el lector objeto del libro, sino es la crítica social la que cobra un protagonismo, inadvertido al principio, pero obvio en las relecturas. Es por eso que, por ejemplo, el detective Rodríguez Pachón no sólo tiene que luchar contra un asesino en serie de jineteras, sino contra un sistema burocrático y obsoleto, donde la picaresca está a la orden del día. Su novela se vuelve entonces en un fresco de la realidad cubana actual.

El almuerzo trascurrió en un restaurante peruano del Down Town entre cervezas, cebiche y deliciosos platos peruanos. José Luis me dice que, después de la comida española, es la comida peruana la que más disfruta. Durante la cena, él me cuenta un poco sobre su próximo proyecto, que incluye una novela de ochocientas páginas que habla sobre el periodo de la Conquista, ?José Luis es un apasionado de la novela histórica? y sobre su presentación en la Feria de Libro de Miami. Partimos de regreso y lo dejo en su hotel en Miami Beach para la tradicional siesta a la española. Me quedo pensando que José Luis, a través de su sonrisa, tiene un aire de melancolía que de alguna manera se refleja en su libro, el mismo aire que encontré en Rodríguez Pachón mientras leía Llueve sobre La Habana.

© 2011, Augusta Cornejo. All rights reserved.

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Soy peruana y limeña de nacimiento. Cómo todo inmigrante, llegué a Miami hace 11 años con la finalidad de terminar mi carrera. El trabajo duro y la suerte me acompañaron y ahora tengo una maestría en literatura en la Florida International University y estoy cursando una segunda maestría en ciencias políticas en la Universidad Complutense de Madrid. Además. he publicado algunos artículos en revistas de corte académico. Sígueme en Twitter: @augustacornejo