Estacionas el auto en la calle
 vacía.
 La hora más oscura nos
 cobija.
 Tus ojos sobre mi. Mi mirada
 en tus labios.
 Te deseo.
 El reducido espacio invita a
 intimar.
 Pero nos hemos vedado el
 contacto físico.
 Una culpa menos. Un castigo
 más.
 Te abrazo.
 Nuestros centros
 convenientemente lejos.
 Nuestros latidos
 peligrosamente cerca.
 La tensión a punto de
 explotar.
 Suspiras.
 Tu boca a un milímetro de mi
 cuello.
 Mi respiración en tu oído.
 El aire comienza a escasear.
 Como un imán.
 Dedos que acarician sin tocar.
 Manos que arañan la nada.
 Jadeamos sin podernos
 controlar.
 Tortura.
 Con los gemidos
 sincronizados.
 Follamos con cada aliento.
 Inhalar, exhalar.
 Te ganan las ganas.
 Tu mano busca con
 desesperación mis caderas.
 Mis dedos recorren cada
 rincón de tu pecho.
 La piel nos traiciona.
 A un segundo de pecar.
 El hechizo se rompe.
 El miedo te hace presa.
 Amante del aire.
 Te esfumas sin más.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pocket
Pocket
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

Copyrighted material by the author.