Viejo

Aparqué el coche un par de kilómetros después de Sorauren. Diría que venía de jugar a golf, en la Ulzama, pero esos tiempos, mejores, ya pasaron. Me llamó la atención ese cartel tantas veces visto con el rabillo del ojo. Ahí estaba, con el tacto áspero de lo corroído, la conquista del óxido sobre el metal, uno de tantos heraldos del paso del tiempo. 
Llegué a casa y me dedique a buscar otros testimonios similares. Las venitas nerviosas de lo alto de la nariz; un diente de ajo reseco y dilatado, duro como la madera; unos ibuprofenos reblandecidos; una agenda de teléfonos en la que aún apuntábamos lo de móvil. Charo móvil, Perico Unzué móvil. 

Estimulado por el nuevo juego, busqué en las parcas, en las chamarras, en los abrigos del armario del pasillo. Salieron duros y  monedas de cien pesetas, briznas de Marlboro, un boli bic aún con tinta y albaranes, tarjetas de visita y una caja de cerillas de un hotel en Barcelona. En el bolsillo interior, doblado en cuatro, mi certificado de defunción.
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*Foto de Miguel Leache, extraída de su blog Passy en invierno.

© 2013, Eduardo Laporte. All rights reserved.

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Eduardo Laporte

Eduardo Laporte

Eduardo Laporte: Licenciado en Comunicación Audiovisual (Universidad De Navarra) , Máster en Periodismo Multimedia (El Correo/UPV) y Diploma de Estudios Avanzados en 'La lengua y la literatura en relación con los medios de comunicación' . Colaborador habitual en la prensa cultural, como el suplemento 'Territorios' de 'El Correo de Bilbao', y el resto de cabeceras del grupo Vocento. Crítico literario para la web 'Ojos de Papel' y, desde 2012, para la revista cultural, decana en su género, 'El Ciervo'. Autor del blog 'El náuGrafo digital' que, con pequeñas variaciones en el título, se actualiza desde octubre de 2004. Es el padre del arrealismo. Publicaciones: 'postales del náufrago digital' (Prames, 2008) 'Luz de noviembre, por la tarde' (Demipage, 2011):