The Village: mentiras para creer que algún tiempo pasado fue mejor

Alfredo Pastor

La necesidad de proteger las tradiciones, costumbres y valores de la comunidad contra la contaminación que supone el contacto con el exterior ha legitimado el ejercicio de la mentira y el engaño en la enseñanza de la historia y la cultura. Todos los procesos de transformación social progresista, cuyo objetivo es el desarrollo y el bienestar de la comunidad, implican la necesidad del conocimiento de la dinámica social mediante la participación activa de sus miembros en el control de las instituciones. Pero cuando no es así, cuando los líderes se aferran a la ocultación de la verdad para seguir ejerciendo el dominio y control, surgen los conflictos sociales que en muchos casos desembocan en terribles tragedias humanas. La historia nos provee de innumerables ejemplos que confirman esta tesis.  

The Village (2004) es un interesante thriller dramático-fantástico, dirigido por M. Night Shyamalan, que se hace muy recomendable en este verano de conferencias, seminarios o cursos interdisciplinares, para conocer las características más significativas de los procesos culturales utilizando como ejemplo una sociedad tan dinámica y compleja como la americana. Un grupo de hombres y mujeres, debido a una serie de circunstancias personales muy dolorosas, decide fundar una pequeña comunidad: “The Village” (“El Pueblo”), alejada de la barbarie de la civilización y tomando como referente cultural los valores morales tradicionales de la sociedad rural americana de finales del siglo XIX. La localización de la película en Pennsylvania permite establecer una inmediata conexión entre la Nueva Inglaterra rural y la existencia en esta región de comunidades que se rigen por costumbres y tradiciones del pasado, como es el caso de los amish.

Los habitantes del pueblo están obligados a vivir bajo el constante temor a las criaturas del bosque que los separa de “las ciudades”, aunque existe un acuerdo tácito entre estos y los humanos para que nadie invada el terreno ajeno. El bosque ha sido universalmente utilizado como símbolo de la amenaza a lo desconocido y hogar de espíritus, deidades o seres mitológicos. El miedo al exterior es el factor principal que permite la cohesión social del grupo y el cumplimiento de la norma de no entrar en el bosque. Pero la muerte por enfermedad de uno de los pequeños debido a la ausencia de atención médica en el pueblo sitúa a Lucius Hunt (Joaquin Phoenix) ante el dilema de la necesidad de romperla por el bienestar de la comunidad. Lucius pide permiso a los miembros del consejo para ir a “las ciudades” y conseguir medicamentos. La petición es denegada, ya que estos las consideran como “lugares donde vive la gente malvada”. La actitud de Lucius es un punto de inflexión para la reconsideración del destino de la comunidad y un precedente que cambiará el futuro de esta cuando un hecho que causa gran conmoción hará que la norma sea finalmente revocada.

Lucius anuncia su boda con Ivy Walker (Bryce Dallas Howard). Cuando Noah Percy (Adrien Brody), disminuido psíquico y amigo de Ivy, se entera de la noticia, se acerca a la casa de Lucius e, impulsado por los celos, le asesta dos puñaladas que lo dejan muy malherido. Lucius necesita atención médica urgente y la única posibilidad de sobrevivir es que alguien cruce el bosque para ir a “las ciudades”. Ivy se presta como única voluntaria debido al temor del resto de los miembros. Antes de la partida, Edward Walker (William Hurt), fundador y presidente del consejo de la comunidad, le revela a Ivy un secreto sobre las criaturas del bosque para que pueda evitarlas en su camino. Pero el gran problema es que Ivy es ciega… aunque ciego es también su amor, por lo que consigue regresar al pueblo con los medicamentos necesarios para salvar la vida de Lucius.

La vuelta al pasado como solución a los problemas del presente supone un nuevo intento por racionalizar la historia; es un deseo de reordenar los recuerdos de las experiencias que permanecen en la memoria. “The Village” tuvo su origen en la necesidad de un grupo de seres humanos por huir de la angustiosa realidad de su presente. Para ello decidieron aislarse de la civilización moderna e idealizaron la forma de vida de un pasado al que llevaron consigo sus temores. Con ello, condenaron a sus hijos a compartirlos mediante la creación de la cultura de la mentira y el engaño. Por su gran carga simbólica, la película se convierte en una metáfora del fracaso de las aspiraciones del progreso social debido a la deshumanización producida por el culto a la masificación.

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Alfredo Pastor Parejo

Alfredo Pastor Parejo

“Tuve que subirme a un avión y recorrer 4675 millas para convencerme de que tenía que hacer de una vez lo que realmente me gustaba. La vida no tiene por qué ser larga y dura; tenemos que intentar lo imposible para que nos resulte corta y hermosa. Así que un buen día, hace algunos años, decidí desertar de un cubículo para comenzar una nueva aventura profesional, la cual me permite ahora formar parte de un proyecto cultural interesante y necesario para el sur de la Florida.”