“The Secret” y el humor negro de Dios…

0000Estoy convencido de que Dios tiene un grande y negro sentido del humor, quizás mas obscuro que el de Saky, Bernard Shaw, Wilde y Mark Twain juntos. Esto podría ser una ominosa blasfemia, viniendo de mí, un ex-católico cristiano-protestante -sobre todo esto último- bendecido por Dios durante muchos años y últimamente más golpeado que Job, a quien el Diablo le dio mas duro que a campana de bombero, con el permiso de su Jefe Celestial (Satancito es un empleado a quien Dios usa cuando quiere hacer maldades sin asumir el costo político, tal como hacia Fujimori con Montesinos).

En el libro The Secret, de Rhonda Byrne, las 198 páginas se resumen en que uno debe visualizar en la mente lo que desea y solicitarlo con mucha fe a Dios, o al universo si eres ateo, actuar como si ya lo tuvieras y, luego de un tiempo, todos tus deseos se volverán realidad, sean cualesquiera que sean tus anhelos… Pero cuidado, no lo dice el libro pero se los dice una víctima consuetudinaria: Pidan con exactitud, con mucho cuidado y lo más específicamente posible …
A las pruebas me remito: le dije a Dios (en mis oraciones claro, no estoy tan loco) que me encantaría manejar Ferraris, Lamborghinis, Porches, Bentleys, etc. y me puso a trabajar de driver en un carwash de lujo en New Jersey. Le pedí bajar treinta kilos de peso y me mando la diabetes y una araña venenosa que casi acaba con todos mis problemas para siempre. Pedí que nunca me diera artritis y mis riñones empezaron a colar el ácido úrico de mi sangre hasta producir unos cálculos (Litiasis urinaria) más dolorosos que las derrotas de nuestra selección de fútbol. Hace poco le dije que aun tenia unos rolletes en la cintura que quería bajar y me dejó sin carro. Claro que estas pequeñas vicisitudes no son nada si recordamos ciertos casos no documentados, como el del hipogonádico maltés Dick Pigrizzio, quien harto de su corto alcance pidió que su herramienta le llegara hasta el suelo: Le afectó la gangrena y le amputaron las dos piernas. O de la ballerina ucraniana Sibrinka Zedestronka, cuyo deseo de que le adelgacen las tetas, para mejorar el equilibrio, se cumplió al adornar la historia de la Medicina con los dos tumores más sexys que se hayan extirpado hasta hoy. El joven misionero okinawense, Toío Makisushi, selló su destino cuando, harto de sus penurias económicas, gritó a los cielos que quería ser muy rico, cualidad de la que dieron fe los caníbales antropófagos de la tribu Korowai, quienes se lo comieron con zapatos y todo, en un rincón de la selva de Nueva Guinea, usando su Biblia y sus Santos Óleos como ensalada.
Pidan pues si se atreven, con muchas ganas, con mucha fe y con palabras que no permitan ambigüedades. Y recuerden agregar siempre “que no vaya a doler mucho” (No quiero hablar de eso).
GinoNzsky
Copy rigths FII UNMSM 2007 The Mamany Herald USA
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Ginonzski

Gino Winter (a) "Ginonzski": Nació en los Barrios Altos, Lima-Perú, de padre suizo-anglosajón y madre ítalo-peruana. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue comando-paracaidista de la Fuerza Aérea, gerente de negocios y de riesgos en un gran grupo financiero y finalmente trabajador ilegal en varias ciudades de USA. Desde hace algunos años funge como escribidor. Crónicas Ilegales es una columna de humor negro que cuenta las experiencias tragicómicas de un inmigrante ilegal en su lucha por sobrevivir en diferentes ciudades norteamericanas, especialmente en Miami.
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