También la lluvia

104 minutos

Iciar Bollain

Drama – España

No es que toda película con nominaciones importantes —como los premios Goya— sea necesariamente de mi agrado, pero confieso que me senté a ver También la lluvia con cierta expectativa: al menos la suficiente para verla completa. Y aunque por una suerte de respeto —el mismo que me lleva a leer libros malos o aburridos hasta el final— la terminé de ver, ahora entiendo que la presencia de buenos actores no garantiza la fluidez de la trama, aunque, en esta historia, la nutren de manera esencial.

También la lluvia nos cuenta la historia de un director y de un productor de cine: Sebastián (Gael García) y Costa (Luis Tosar). Ellos trabajan en el proyecto de hacer una película sobre la verdadera historia del descubrimiento de América, esa que revela a Cristóbal Colón como un ser ambicioso y abusivo. Sebastián, con el idealismo propio de la juventud, vive el proyecto con las vísceras y prácticamente se encarna en los indios, en su dolor, en sus heridas. A Costa, más bien, lo que parece preocuparle es el corto presupuesto con el que cuentan para el rodaje. Paralelamente, en Bolivia —el territorio donde se realizará el rodaje—, las cosas no van bien. El Presidente de la República ha firmado un contrato con una multinacional para privatizar el servicio municipal del agua. Dicho acontecimiento provoca intensas protestas entre los pobladores de la ciudad de Cochabamba, lo que desata una “guerra del agua”.

Aparecerá entonces Daniel (Carlos Aduviri), un indígena que se incorpora al elenco de Sebastián y lo pone de cabeza, y que además será quien lidere las protestas de su pueblo en contra de la privatización del agua. Daniel vive prácticamente la misma situación delante y detrás de las cámaras de Sebastián. Sebastián y Costa no imaginan el desafío que enfrentarán al rodar su película.

Si bien el paralelismo entre ambas historias es evidente, siento que los 104 minutos que dura la película no son suficientes para ambas. A ratos no se sabe cuál es cuál, y eso empacha. Tampoco hay mucha proporción entre las escenas que filma Sebastián y su equipo y las escenas de También la lluvia. Demasiado soluto para tan esquivo solvente como es el tiempo.

Aunque es cierto que la película ofrece buenos aportes, destaca particularmente la actuación de Aduviri. Asume a la perfección el papel del personaje fuerte y recio. Transmite con la mirada algo que no se descifra fácilmente, y contagia ese instinto de supervivencia que tiene el ser humano cuando está a punto de perderlo todo. Además, nos envuelve en el universo tortuoso de aquellos que luchan por sacar adelante un proyecto “a puro pulmón”: la complejidad de armar un elenco, de encontrar la localidad adecuada y de contentar a todos los implicados con un presupuesto limitado. Y algo muy valioso: muestra a un artista como Sebastián, uno de esos soñadores que todo ese tipo de proyectos necesita para salir adelante.

También la lluvia no me pareció una gran película, pero creo que, apelando más a lo bueno que a lo malo, vale la pena darle una oportunidad.

httpv://youtu.be/EKLUp8P7j9s

httpv://youtu.be/xhJ_jrgBe8c

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Luciana Medina León

Luciana Medina León

Nací en el Perú hace 29 Abriles. Un boleto round-trip me trajo a Miami en el 2004. Luego de 30 días, el boleto quedó convertido en one-way. No viene al caso decir lo que estudié en Lima, pero si que aquí estudié Psicología y que este año haré un Master en lo mismo. Tampoco viene al caso decir que tengo un poema publicado en una antología de poemas y un blog que nadie lee. Me encontrarán en la sección cine en cada publicación. Las relaciones a larga distancia tienen un encanto muy particular: la atracción se mantiene como en el primer día; las partes no caen en rutinas absurdas de cajones desordenados o silencios insondables como centro de mesa; por último el tiempo del que se dispone no se desperdicia. La nuestra no será la excepción. No por mi parte al menos.