Steve Jobs nos ha fallado

Somaticé mi desánimo. Mis músculos faciales se abandonaron a la depresión de quien se queda sin su brazo al mundo. La maldición del consumismo y su tiempo planificado de vida estaba irrumpiendo en medio de un hotel perdido en el sureste de China, a 20 horas en tren de cualquier solución posible y con las garantías vencidas. Ya sabía yo que Steve Jobs y su exclusivo invento no era merecedor de mi confianza durante un viaje tan largo. Ya sabía yo que tanta belleza no podía durar.

Cerca a los arrozales más espectaculares del mundo, una ciudad late aceleradamente y nosotros con un diccionario de imágenes bajo el brazo y mucha voluntad, buscábamos la solución 3b’s para resucitar a la bonita de mi máquina. Las tiendas Apple solo tenían una respuesta: “Se tiene que cambiar la placa madre y el precio a pagar es de US$900.”

Conseguimos entonces, a base de traducciones computarizadas del inglés al chino, que una despabilada muchacha nos dé las indicaciones para llegar a una especie de paraíso tecnológico -o la Av.Wilson de China-, en el tercer piso de un edificio oscurísimo, aun en construcción.

Conversamos con todos los que pudimos. Casi todo fue con señas y casi nadie decía convencido que lo intentaría, sólo un par de chinos con desarmadores enormes y pinta de carniceros más que de ingenieros. Habíamos perdido las esperanzas. De repente un chinito con cara de geniecillo se asomó a ver qué buscaban los foráneos, esos que tantas vueltas daban por ahí. Rápidamente abrió el google translate -y se abrió el cielo de paso- y durante unos cuarenta minutos, durante los cuales tocaba la laptop con manos de cirujano, nos explicó lo que haría. Confiamos en él. Le dejamos el trasto blanco con todas las esperanzas y nos despidió tecleando en chino algo que traducido al inglés decía: “I will do my best.”

Cuando volvimos al día siguiente con tardanza nerviosa, Lui Yong: el mago, nos recibió sonriente. Me cogió de la mano y con emoción infantil señaló la máquina que nos esperaba encendida, como si nada le hubiera pasado nunca. Lo abrazamos y trajimos cervezas. Brindamos y nos invitó a su casa a comer con su familia. Les enseñamos fotos del viaje. Conversamos horas con traductores de por medio. Nos invitaron a quedarnos, no aceptamos.

Lui Yong y su esposa nos acompañaron a la puerta de nuestro hotel y nos despidieron diciéndonos: “I love You”. Luego, nos dijo seguro que la portátil no iba a fallar otra vez.

Lamentablemente, un mes después falló.

 

 

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Comenzamos a viajar en Noviembre del 2010 y ya hemos recorrido varios países alrededor del Mediterráneo. Este Febrero, damos un salto hasta la India donde estaremos dos meses. Sigue aquí nuestros reportajes, anécdotas y secretos de viaje... Haremos todo lo posible para que veas Más allá de tus Narices. Nos caracteriza cierta insensatez e improvisación. Nos aburre el sistema y sus trampas. Si no es ahora, no es nunca. Queremos mirarlo todo, captarlo-editarlo y publicarlo. Conocer más mundo, sus culturas y sus diferencias… MASALLADETUSNARICES.COM