Soldados de Salamina, una novela en busca de un protagonista

 

Javier Cercas,  pertenece a una generación de escritores que,  ante el pacto de silencio que hubo durante la época de la Transición en la España de los ochenta, decide romperlo y darse de lleno a recobrar un pasado oficialmente enterrado: escribe, lo que él llama, un “relato real” que gira en torno a un episodio ocurrido en las postrimerías de la Guerra Civil Española. En estas líneas nos aproximaremos a la relación que existe entre realidad y ficción. Soldados de Salamina nos cuenta la historia de Sánchez Mazas, fundador e ideólogo de la Falange española que logra sobrevivir a un fusilamiento realizado por el bando Republicano.

 La novela está dividida en tres capítulos, el primero -Los amigos del bosque- nos descubre a los personajes que el narrador quiere incluir en su relato real. En el transcurso de su relato, nos cuenta cómo él mismo llega poco a poco, sin advertirlo, a involucrase en la historia, una historia que al principio parece una más de las muchas contadas sobre los episodios de la Guerra Civil, pero que en realidad esconde un secreto esencial. El eje de todo este libro está en ese secreto, y el narrador intentará develarlo a lo largo de sus páginas.

En un inicio, ese secreto se perfila, por un lado, como imposible de conocer, -es decir lo que se dijeron José y Manuel Machado ante la tumba de su hermano Antonio y de su madre en una conversación nunca revelada- , y por el otro – y de forma paralela, simétrica y por contraste-, como aquel que guardan los ojos de la figura del miliciano republicano que  encuentra a Sánchez Mazas, después de que este se hubiera escapado por el bosque evitando una muerte segura; el soldado lo mira a los ojos y apuntándole con el rifle, en un segundo eterno de indecisión, decide perdonarle la vida. Este hecho es clave para el posterior desenlace de la historia aunque en ese momento parece algo más anecdótico que crucial. Es allí cuando empieza a introducir personajes de ficción en una historia real y 100% verificable por cualquiera, ese es uno de los eslabones invisibles que hacen que desaparezca la línea divisoria entre realidad y ficción. En esta primera parte del libro, el autor no solamente reflexiona sobre un acontecimiento histórico sino también sobre el proceso de creación literaria comprometido con la memoria y la historia y determinado por ellas, y lo hace precisamente a través del narrador. El lector asiste a la creación de una historia dentro de la historia.

En el segundo capítulo, “Soldados de Salamina”, Javier Cercas-personaje nos cuenta detalladamente la historia del fusilamiento de Rafael Sánchez Mazas y después de cómo el propio Sánchez Mazas escapa y llega a contar su propia odisea. El autor, además, evita caer en el maniqueísmo: los personajes que nos presenta la historia son seres complejos, cuyas actitudes representan las pulsiones reales de un momento que fue muy duro para España. Cercas bombardea al lector de información verificable involucrándolo en todo momento en la historia y capturando su atención. Ya que de por sí la vida de Sánchez Mazas, especialmente en la etapa a finales de Guerra Civil, es hasta cierto punto novelesca.  Hasta este momento, lo que ha hecho el autor es armar un rompecabezas con las piezas de la vida de Sánchez Mazas, con la gente que lo conoció, con documentos históricos, artículos periodísticos, videos etc.

 Al terminar de armar el rompecabezas, sin embargo, se da cuenta de que le falta una pieza. Después de terminar con los detalles sobre la vida de Sánchez Mazas, sobre la tensa relación que mantenía con Franco, sobre aspectos de su carácter,  y de su obra,  el libro parece estar terminado para Javier Cercas-personaje.  Aunque el libro como tal y la historia de Sánchez Mazas no dejan de ser similares a muchas otras contadas hasta el momento, y aun cuando la prosa y la forma de contarla hayan sido magníficas, sigue sin tener sustancia. Como el mismo autor lo señala en su propio libro, la historia no tiene otro valor que solamente el de la historia misma, lo que significa que es casi irrelevante. Es entonces cuando Javier Cercas-personaje se lanza en busca de ese secreto esencial y arrastra al lector a esa “mágica búsqueda del tesoro”.

Cita en Stockton,la tercera parte, escuando la historia empieza a tomar un giro inesperado: nos damos cuenta que, aun cuando lo que ocurre es poco menos que probable, el narrador lo hace creíble: el personaje ha evolucionado y lleva al lector a través de esa evolución a descubrir el verdadero valor de la historia.  A Javier Cercas-personaje, el periódico para el que trabaja, le encarga hacer una entrevista al escritor chileno Roberto Bolaño.

En este encuentro surge una pregunta clave: Cercas le pregunta a Bolaño ¿Qué es un héroe para ti? a lo que Bolaño responde  “un héroe no se equivoca nunca, o por lo menos no se equivoca en único momento en que importa no equivocarse”. Esta reflexión tiene un doble efecto en el relato: en primer lugar, es la chispa que despierta al narrador, lo devuelve a una historia que ya tenía olvidada y recuerda que Sánchez Mazas no mató nunca a nadie y que probablemente se creería un héroe por ese hecho,y en segundo término, ofrece pistas al lector para hacerle saber de alguna manera que “el tesoro que se busca” no es la reconstrucción de la historia misma sino al héroe anónimo.

Es entonces cuando nos damos cuenta que la última partees la parte de la ficción que triunfa sobre la realidad, es allí donde aparece en toda su dimensión el personaje ficticio de Miralles en contra posición con el de Sánchez Mazas.La representación de Sánchez Mazas se ha convertido, en esta tercera parte, en una excusa para traer hacia la realidad, a través de la ficción,reflexiones mucho más profundas. La reconstrucción de la historia original se convierte en un pretexto para la construcción de ese soldado anónimo representado por Miralles.

¿Quién es Miralles? ¿Dónde y porque se encuentra en un asilo de ancianos en Francia? ¿Que representa en nuestra historia? Miralles es el personaje que representa al soldado desconocido que lucha sin tener ninguna certeza de nada, y que forma parte de ese pelotón de valerosos luchadores que son los que salvan a una civilización entera, aquel soldado que José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, creía que se encontraba entre sus huestes y que nunca se imaginó que estuviera paradójicamente en el bando contrario. Miralles es republicano que se sobrepone al odio que siente por los franquistas y que después de haber luchado durante tres años en el frente, cuando la guerra estaba perdida, decide no seguir matando inútilmente. Es por eso que no le dispara a Sánchez Mazas. El solamente mata en la medida que piense que se lucha por un ideal, o para defenderse él y lo que cree justo.

El eslabón perdido que utiliza Cercas para ligar a Miralles con el miliciano que le perdonó la vida a Sánchez Mazas -y con ello ligar realidad y ficción-, es un asombroso y mágico pasodoble que está presente en los tres capítulos del libro. Este triste e inspirador pasodoble español, “Suspiro de España”, es aquel que el miliciano republicano baila en momentos previos a los tensos instantes del fusilamiento, con su fusil abrazado como si fuera una exquisita dama, ante la mirada embelesada y atónita de presos y carceleros.

A través de la entrevista que el periodista tiene con Bolaño, se entera de que éste había sido compañero de vacaciones de un hombre llamado Miralles, que había estado luchando en la Guerra Civil a las órdenes de Lister, y había sido uno de los soldados presentes  en los bosques de Corell y que increíblemente, uno de los últimos recuerdos que tiene de él, es cuando lo ve bailar ese mismo pasodoble en el campamento vacacional, con una mujer que lo tenía embelesado.

Al final, Javier Cercas juega nuevamente con el lector, ya que no se llega a comprobar que Miralles sea el miliciano que salvó la vida de Rafael Sánchez Mazas aun cuando las pistas que nos estuvo dando a través del relato-real pueda llevarnos a concluir que si lo es. Sin embargo, en esta parte de la historia, lo que menos importa es si Miralles fue ese republicano que se encuentra con Sánchez Mazas en los bosques de Corell o no. Javier Cercas ha logrado algo mucho más profundo e importante, a través de la ficción ha hecho reflexionar al lector sobre temas que estaban olvidados, ha reivindicado al soldado anónimo que luchó una guerra sin sentido y que dio su vida en ella.Y hace que Rafael Sánchez Mazas sea vencido por un personaje ficticio, anónimo, olvidado e ignorado,  que a pesar del olvido, es el positivo de la nefasta figura negativa de Rafael Sánchez Mazas y es, indiscutiblemente nuestro verdadero héroe de la historia.

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Soy peruana y limeña de nacimiento. Cómo todo inmigrante, llegué a Miami hace 11 años con la finalidad de terminar mi carrera. El trabajo duro y la suerte me acompañaron y ahora tengo una maestría en literatura en la Florida International University y estoy cursando una segunda maestría en ciencias políticas en la Universidad Complutense de Madrid. Además. he publicado algunos artículos en revistas de corte académico. Sígueme en Twitter: @augustacornejo
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