Rituales de Amor

Ella todavía era muy joven. Sus padres habían logrado atrasar este momento, pero las presiones del novio y su familia por consumar el matrimonio no habían desistido. Necesitaban ayuda para el nuevo negocio que su suegro emprendería en la ciudad, y ella debía acompañar a su marido.

Acordaron cuando sería la gran noche, la noche en que ella se mudaría para siempre con su familia política y la noche en que daría su primer beso. No estaba nerviosa, sus primas mayores le habían contado de qué se trataba, pero ella no había sabido -o querido- imaginarlo todavía.

Esa mañana, dos mujeres del pueblo ayudaron a su madre a pintar con henna sus manos y pies. Diseños de flores y figuras geométricas cubrían hasta la punta de sus dedos. Mientras la henna se secaba decorando su piel llamaron a la puerta, eran sus primas que venían a ayudar, traían un pequeño baúl con todo lo necesario. Al parecer, el baúl había sido de la abuela y todas ellas habían recurrido a él en su momento.

Le ordenaron que se quitara la ropa y quedó de pronto completamente desnuda frente al espejo. No se había visto así muchas veces y le sorprendió lo que vio. Su piel se había tostado mucho bajo el sol y le habían crecido notablemente los pechos y las caderas. La henna parecía una especie de tatuaje natural sobre su piel, como si hubiera nacido con esas figuras, como si esos dibujos fueran parte de ella, y le gustó lo que vio. Se veía mayor -como sus primas- y por primera vez se sintió una mujer de verdad.

Cubrieron su piel de aceite perfumado y la vistieron con una fina seda de color rojo y aplicaciones doradas. Una sola pieza que envolvieron con maestría sobre su cuerpo -de la forma que lo hacen las mujeres mayores-, empezando por abajo, haciendo pliegues sobre sus caderas, dejando la cintura al aire y subiendo por el pecho hasta tapar uno de los hombros. El resto de la tela que colgaba sobre su espalda, le cubriría la cabeza. Con destreza, su madre le colocó estratégicamente unamuleto que sujetaba toda la tela en un solo punto, y mientras lo hacía le decía con dulzura: “Esto te dará suerte durante la noche.

La adornaron con collares de oro y tobilleras con campanitas que sonaban con cada paso que daba. Le pusieron pulseras casi hasta la mitad del brazo, llenaron los dedos de sus pies y de sus manos con anillos, y sus nuevas caderas, ahora sostenían una fina cadena que le colgaba debajo del ombligo.

De pronto, ya todas estaban frente a ella, mirándola muy de cerca y pintaron con bermellón la fina linea que marcaba el pelo sobre su cabeza y colocaron una tikamuy especial entre sus cejas. Cambiaron el arete de su nariz por uno mucho más grande y dorado que llegaba casi hasta su oreja. Con mucho cuidado echaron kohl en sus ojos para acentuar la mirada y cera de abejas para abrillantar sus labios, la peinaron con flores de jazmín y echaron más perfume.

Al verla lista, su padre se acercó y le puso en la boca unclavo de olor diciéndole al oído: “No lo escupas hasta el último momento”, ella no entendió bien por qué lo decía, pero ya era tarde, se empezaba a escuchar música en la calle. Era su marido y su suegro que venían por ella.

 

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Comenzamos a viajar en Noviembre del 2010 y ya hemos recorrido varios países alrededor del Mediterráneo. Este Febrero, damos un salto hasta la India donde estaremos dos meses. Sigue aquí nuestros reportajes, anécdotas y secretos de viaje... Haremos todo lo posible para que veas Más allá de tus Narices. Nos caracteriza cierta insensatez e improvisación. Nos aburre el sistema y sus trampas. Si no es ahora, no es nunca. Queremos mirarlo todo, captarlo-editarlo y publicarlo. Conocer más mundo, sus culturas y sus diferencias… MASALLADETUSNARICES.COM