Poema de Elías David

Pre cuestiones

¿Qué primera pregunta le harías a Dios?

Ten en mente: todo

lo sabe: la fecha del mundo y los periódicos,

la tinta y la caducidad de su liquidez.

Sabe de qué está hecho el aire

y en qué se convierte en tus pulmones.

Sabe la razón de los oficios, el ciclo

del viento y las veces que hace de voz.

 

Imagínate sus respuestas

ante tus dudas que cambian de

un día para otro o mil

años después. Cómo reparar un molino

o una computadora, quién hizo la primera

herramienta, cuáles son los motivos

del lobo o la razón de las ovejas

para regurgitar una vez más.

 

¿Qué fue primero, el mar o la tierra,

la superficie o el abismo, el alma o la canción,

el tiempo o la nostalgia,

las ciudades o el camino?

 

Pregunta sin clemencia, sin temor

al pecado, también sabe perdonar

y fingir que existe la voz cuyos idiomas

domina a placer del sacerdote en turno.

También sabe que no importa tu edad o tu salud

tus teorías o tus preguntas. Es más

tampoco importa cómo sea o no sea

él. Siempre preguntaremos cómo

está el ser

querido que ya murió,

cuánto nos queda por vivir,

me quiere no me quiere.

Nadie le pregunta si en verdad

lo sabe todo, a lo que aliviado

diría que no, que él simplemente iba

pasando cuando

estalló

la pregunta original;

y él, contrario a su costumbre,

no guardó silencio.

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Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.
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