Pisot: Isaí Moreno

Por David Campos

pisot
Editorial: Malaletra

E-Book

Pisot trata sobre la vida de dos hombres de diferente época: la primera durante el virreinato en México y la segunda en la actualidad.

En la primera historia, Policarpo de Salazar es un individuo retraído y con una manía por contar la mayoría de las cosas que observa a la que convierte en habilidad. Pero Policarpo, además, lleva dentro el instinto asesino, algo innato que logra desarrollar de la mano con esa “habilidad de contar”. Comenzó asesinando corderos, perros, yeguas, mulas, y hasta gallinas si lo demás escaseaba. No sintió verdadero alivio hasta que comenzó a matar a seres humanos. Lo hacía con una característica peculiar: contar, contar las muertes, los muertos. Aunque Policarpo no será el único, pues hay otro asesino que lo imita hasta en su vestimenta. La idea de otro, la sola idea de que haya otra persona con la capacidad de hacer lo mismo que él, le resulta difícil de creer.

La segunda historia, que transcurre en la actualidad, trata sobre la obsesión de un estudiante por conocer y agradarle a un profesor de la facultad de matemáticas donde estudia. Es tanta su atención ante Marino (el profesor) que entra a su oficina para leer los apuntes que este hace en su computadora. Así es como descubre el extraño vínculo entre Marino y dos asesinatos en fechas diferentes. Después, en una nueva intrusión a la oficina del profesor, se siente amenazado por otra frase sugestiva y huye a la ciudad natal de Marino para escarbar en el pasado de este. Ahí descubre algo que le permite cambiar de posición en el juego: no ser más quien busque agradar, sino ser quien descubra quién es en realidad este profesor y por qué su vida escondida es más importante que sus cálculos matemáticos.

Isaí Moreno nos muestra que el número y la letra —signos al fin— forman parte de la misma locura: el insondable destino del pensamiento profundo, las conexiones entre el pensamiento y el resultado, el objeto, la acción, el verbo, la palabra. O viceversa, ya estaba todo ahí y el ser humano lo fue descubriendo con miedo y asombro, obedecer la maravilla hasta las últimas consecuencias.

Pisot es un relato que trasciende su propia historia y la manera en que está contada. Al tener como personajes principales a dos individuos en dos puntos generacionales distantes, elimina el tiempo o disminuye su importancia, y es que acaso el tiempo y los nombres sobran cuando los resultados son fieles al dictado de los actos. Policarpo de Salazar no admite otros; Marino no admite la existencia del cero. La similitud proviene de la idea de poder valorar las cosas como algo en el espacio, una realidad donde lo que no existe debe eliminarse por lo que existe. Los ceros, las nadas y el espacio ocupado por un número igual (cosa imposible) deben ser quitados del medio.

Moreno tiene la habilidad de contar historias de personajes extraños, historias donde al parecer no pasa nada, donde los sucesos son resultados de entidades abstractas, retraídas al quehacer mental y volverla interesante. Pisot tiene como cualidad que no podemos dejarla en stand by, buscar y buscar hasta entender los motivos que obligan a los individuos a actuar de una manera. Acaso esa es la literatura que vale la pena, o la verdadera literatura, la que solo escarba y señala en el interior de los motivos humanos.

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Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.