Otra revolución humilde

Las agencias de publicidad suelen parecerse a unas trincheras donde uno, cada tanto, conoce gente talentosa con la que busca compartir un par de sueños para sobrevivir los bombardeos diarios. Alguno me dirá: sucedería lo mismo en una fábrica de yogurt. Tal vez. Pero hay una diferencia. Yo nunca trabajé en una fábrica de yogurt.

Esas agencias representan también un espacio donde se fomenta una valoración de La Idea. Un lugar donde la única manera de escapar es hacia adelante. Con unas ideas que te abran puertas en otras trincheras menos peligrosas.

Cada mañana, recorría los andenes de la inmensa estación de Retiro con ritmo pinkfloydeano junto a otros miles de laburantes, cruzaba la plaza de los ingleses –donde nadie saltaba–, y ahí nomás empezaba la rutina de esquivar las balas entre la densa humareda de los Gauloises de Julio, el otro redactor. Poeta además. Una de las epopeyas que recuerdo de aquella época eran los inexplicables banquetes que nos permitíamos cada almuerzo, en total beligerancia con nuestras realidades financieras. El Salmón, el Druid In y el Club de Pescadores fueron testigos de charlas memorables. En alguna de ellas surgió el concepto de “Revolución humilde”, de la necesidad que teníamos de generar revueltas a medida, pequeñas, germinales, inesperadas.

Hace unos meses retomé contacto con Julio y me contó que había llevado su revolución humilde hasta un rincón de la provincia de Buenos Aires. A 6 horas de auto de la capital, a solo una de Coronel Pringles, la ciudad de Aira. En Villa Ventana erigió la Editorial Maravilla que dirigen Roberta Iannamico y Celeste Caporossi. Entre las infinidades de proyectos, me llamó la atención una idea que bien podía ser parte de un brainstorming de nuestros almuerzos.

Herminia Brumana fue esencialmente una maestra y escritora de espíritu anarco-socialista que nació en Pigüé –a solo una hora de Villa Ventana–, de donde fue “exiliada por la cultura mediocre, por vanguardista de la libertad del corazón”, dice el amigo Julio. Herminia dedicó su obra principalmente a la educación y la autorrealización de la mujer.

Me llamó la atención la dedicación, al amor y la cabeza que le habían puesto a la reedición de Tizas de colores que fue íntegramente impresa en cuadernos Rivadavia de tapa semi dura, una marca icónica en la vida de cualquier estudiante argentino. Todo intervenido por un imprentero que aún hace tipografía con sus Minerva.

Tizas de Colores consiste en una serie de crónicas muy cálidas de su actividad como docente que no por ello impide traslucir la denuncia de la injusticia social y la precariedad de la enseñanza.

Nos relata, por ejemplo, la historia de una maestra de música que prohibió cantar a un alumno de voz gruesa. “¡Sabe la señorita el mal que le hizo a este niño con su orden estúpida y antipedagógica?”

Nos cuenta de sus alumnos más humildes, que se guardan un sandwich en la cantina del colegio “¿Para saborearlo luego? ¿Para llevárselo a algún hermanito?”.

De sus cavilaciones como docente, “tanto me gusta perdonarlos que, a veces, me horroriza la idea de que todos pudieran portarse bien y llegara un día de clase sin tener que perdonar a nadie. Decididamente, es bueno que estos chicos me hagan, de cuando en cuando, alguna diablura.”

La obra fue publicada hace 85 años. El mundo es otro. Pero si hay algo en él que ha evolucionado casi nada eso es la educación. Que parece más de aquella época mientras Herminia y su discurso de empoderamiento de la mujer, del amor libre, las crítcas al matrimonio, las injusticias sociales y la inoperancia educativa bien podrían aparacer cada tanto en nuestro feed de Facebook.

Tizas de colores es una lección de otra época: de inteligencia, de sentido común, de vocación, de compromiso. Una idea magnífica de esas que se cajoneaban todo el día en nuestra trinchera pero que fuera, liberadas, serían capaces de desatar otra revolución humilde.

https://www.facebook.com/Editorial-Maravilla-292574054432110/

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Gastón Virkel

Gastón Virkel

Gastón Virkel (Argentina, 1972) es escritor y guionista de cine y televisión. Ha obtenido numerosos premios a la creatividad en TV donde se ha desempañado en canales como MTV, Nickelodeon, Telemundo o Boomerang. Actualmente se encuentra desarrollando varios proyectos para cine entre los que se encuentran una historia Sci fi, una del Miami de los 80s y una de la guerra de Malvinas. Tiene un hijo de 8 años con el que está desarrollando “Squirrel vs. monster” un proyecto de animación para niños. Y participa en Viaje One Way: antología de narradores de Miami, con el cuento Cara a cara.

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