O Sole Mio…!

 

erisipela 2La ciudad de Puno en mi Perú tiene sólo dos estaciones: Invierno y la estación del tren. Todo lo contrario de Miami, donde casi todo el bendito año es verano, dos o tres días son invierno y entre Julio y Agosto es un maldito infierno. Los equipos de aire acondicionado colapsan, la humedad te escalda y los pocos metros que caminas desde el frío Nirvana de tu auto (si tienes la suerte de tener AC) hasta cualquier tienda o comercio, obligatoriamente enfriados por potentes equipos de Air Conditioner, son como un paseo con el espíritu de Virgilio por el Averno de Dante.
A este paraíso tropical vienen a pasar sus últimos días camionadas de viejitos jubilados que ya sienten que se están enfriando, por supuesto los que tienen para pagarse el lujo, y se ubican cerca a las playas del litoral, congestionando todos los parking lots  con sus maniobras en slow motion.
Hace poco, en Boca Ratón, me demoré más de una hora en salir de un estacionamiento tratando de “driblear” toda una escuadra de automoviles king size manejados por cromagnones tan lentos que parecía que estaban jugando al combate naval, pero con carabelas. Al fín logré salir del Mall y me enfilé a la playa con una exuberante amiga puneña de padres huanuqueños (de Huánuco – Perú) de linda cabellera rubio-rojiza natural (me consta) y el trasero más blanco que un Ming Pao (también me consta), más pálida que teta de monja, lo que en mi país llamamos cariñosamente “una chola cruda”.
Yo suelo broncearme en el agua, me parece que el efecto es más parejo, como en un microondas, pero ella insistió en permanecer en la arena sin mayor protección que un bronceador de zanahoria, una tanga dos tallas menores y un par de gafas oscuras Gucci, made in China.
La dejé bronceándose en pleno cenit del abusivo sol de Miami, mientras me iba a hacer algunas diligencias y un par de horas después, cuando regresé del bar con unos ricos mojitos de pomegranate (granada), la chola estaba FUCSIA  y tuve que tenerla casi una hora en la ducha fría, hasta que se resfrió, y después vestirla con rodajas de tomate  hasta que un amigo del hotel me consiguió un litro de gel de aloe vera que la devolvió a la vida.
No podía ni tocarla, tampoco salir con ella, ya que era imposible ponerle ropa y encima no se podía ni conversar porque no dejaba de quejarse en un dialecto raro, así que me quedé cuidándola en calidad de enfermero y ella quedó en calidad de, digamos, ¨cenicero de moto” ya que los siguientes dos días “con sus respectivas noches” no me sirvió para nada…
Maldito sol de Miami!
GinoNzski.
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Ginonzski

Ginonzski

Gino Winter (a) "Ginonzski": Nació en los Barrios Altos, Lima-Perú, de padre suizo-anglosajón y madre ítalo-peruana. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue comando-paracaidista de la Fuerza Aérea, gerente de negocios y de riesgos en un gran grupo financiero y finalmente trabajador ilegal en varias ciudades de USA. Desde hace algunos años funge como escribidor. Crónicas Ilegales es una columna de humor negro que cuenta las experiencias tragicómicas de un inmigrante ilegal en su lucha por sobrevivir en diferentes ciudades norteamericanas, especialmente en Miami.