Norte: Edmundo Paz Soldán

Ainara Mantellini

norteRandom House

282 páginas

 

La novela de Edmundo Paz Soldán se titula Norte. Y con eso, los que venimos de la frontera Sur de este país para abajo sabemos perfectamente que esa palabra se refiere a los Estados Unidos de América: ese único Norte en las brújulas de los países tercermundista del resto del continente. “Se fue al Norte” y “Ahora vive en el Norte” es como nos referimos a menudo a este país, en un eufemismo que vuela de un zarpazo a Canadá del mapa continental.

La historia principal de cada uno de los tres personajes de esta novela (que es novela porque la historia de Michelle une los tres cabos) ocurre en el Norte, en tres épocas distintas.

Primera mitad del S XX: Martín Ramírez (basado en el personaje real del mismo nombre) es un mexicano que cruza la frontera en busca de un mejor sustento para su familia en México y que se dedica a construir vías férreas. Ramírez se enferma de esquizofrenia y termina recluido en un hospital en donde uno de los especialistas descubre su excelente afición por el dibujo, su única vía de expresión que lo relaciona con el mundo al que no volverá. Ramírez nunca regresa a México y ha terminado engrosando las filas de los artistas populares “americanos”.

Segunda mitad del S XX: Jesús (basado en un conocido asesino en serie real) es un maleante mexicano que ha aprendido a cruzar la frontera en los años 80 a su antojo: para contrabandear vehículos, pero también para matar.  Jesús entra usando los trenes de carga, y comete sus fechorías cerca de las vías del tren, por lo que se le adjudica el mote de “Railroad Killer”. A Jesús le sigue la pista un policía de origen hispano, el detective Fernández,  que nos regala su visión del otro lado: el estereotipo del inmigrante delincuente del que hay que cuidarse, y que, si habla español, entonces es mexicano. En el detective Fernández hay personaje para rato.  Parece un guiño del estilo policial que también ha explorado Paz Soldán en otros relatos.

Primeros años del S XIX: Michelle es una joven estudiante universitaria (en realidad ha dejado los estudios) que se tambalea luego de mantener una relación complicada con Fabián, un inestable y controversial profesor de la facultad, de quien Michelle queda embarazada y por quien también decide abortar la criatura. Con Fabián, Michelle asiste a una exposición del artista Martín Ramírez en la universidad. Sam, su otro amigo, tiene un programa de radio en el que habla sobre la cultura de la violencia en los Estados Unidos. Un programa en el que en algún momento se hará alusión al “Railroad Killer”.

A vuelo de pájaro, no solo el perfil de estos tres personajes nos dibuja un ambiente típicamente inmigrante en el gran “Norte”, sino que se hacen efectivamente varias alusiones al asunto, como cuando Martín reflexiona sobre si no sería ideal que nadie tuviera que irse nunca del país donde nació, y las muchas reflexiones del detective Fernández sobre la suerte de quienes insisten en inmigrar al Norte cuando quizás habrían podido alcanzar mejor futuro en sus países de habérselo propuesto.  Entre otras referencias.

Pero esta novela es mucho más que solo eso: se nos relatan tres circunstancias de vida, bastante poco inspiradoras o esperanzadoras, porque, como dijo June Frost: “el mundo es feo”. En realidad, el mundo es como es: y plasmarlo de tal manera es el objetivo de muchos narradores de la vertiente latinoamericana llamada McOndo (en franca contraposición a todo lo representado en el Macondo de Cien Años de Soledad).  Se trata de una vertiente literaria más reciente que expone personajes latinos en situaciones más urbanas y menos rurales, con un nivel de pobreza mucho más cruel y peligroso que la mera sencillez de los Buendía, personajes que tienen mucho más de real, que de maravillosos. Paz Soldán ha sido destacado dentro de este estilo y encontramos que el paisaje psicológico que nos describe a detalle en Norte es precisamente el de este realismo extremo de las sociedades injustas y desiguales de los últimos 100 años, acompañado de descripciones detalladas que nos hicieron cerrar los ojos más de una vez para tratar de no leer.

Las tramas de esta novela, si bien ocurren en el mítico “Norte” pudieron también haber ocurrido en la frontera de Paraguay, El Salvador o Colombia. No es el tema de inmigración lo que domina el carácter de los personajes, sino su propia realidad psicológica y social. Una realidad que acompaña a los personajes a medida que el tren de sus vidas se mueve sobre las vías.

© 2013, Ainara Mantellini Uriarte. All rights reserved.

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Ainara Mantellini Uriarte

Venezolana para siempre, pero fuera de Venezuela por propia decisión. Vivir en Miami me convierte en un poquito de todos lados. Licenciada en Letras de la Universidad Católica Andrés Bello y con estudios de posgrado en Literatura Latinoamericana de la Universidad Simón Bolívar. La lectura me atrapó desde que aprendí a leer y ya no hay remedio para ello. Mi otra pasión: mi esposo y mi hija.