No conozco un lazo más íntimo que el del lector y el texto que está leyendo. Entrevista al escritor argentino Pablo Brescia

ENTREVISTA A PABLO BRESCIA, en ocasión de su antología ESC.

Ainara Mantellini

bresciaESC es una antología que reúne varios relatos de Pablo Brescia, publicados e inéditos, bajo el sello de Sub Urbano. Pablo Brescia escoge la letra que usted puede encontrar en la parte superior izquierda de su teclado para titular la obra. ESC es la tecla que utilizamos para salir de un programa en la computadora: se aprieta y el sistema nos regresa a lo que estábamos haciendo antes de dicho programa. Sus siglas son las de la palabra en inglés ESCAPE (escapar, salir).

El libro cuenta con una breve introducción de parte del autor en la que se nos invita a leer el libro como queramos: de forma continua, de forma aleatoria, apenas unas frases. De entrada, el autor nos cede total autonomía y no se impone en absoluto a nuestro quehacer lector.

Así, le preguntamos:

AM: En el prólogo invitas a diferentes lecturas de los relatos. Dices: “Puedes hacer con este artefacto llamado libro electrónico lo que quieras: leer en secuencia; leer solo una parte, leer solo una historia, leer una línea. O lo que sugiere el título”. Esa última frase es totalmente ambigua: lo que sugiere ESC es “Escape”, salir de donde se está, escapar. ¿Qué piensas que haría tu lector con ESC: entrar a tu libro, para ESC de su mundo real, o salir de tu libro para ESC de tus historias?

Ante todo, Ainara, muchas gracias por darme la oportunidad de conversar contigo sobre literatura. Decidí ponerle un prólogo a ESC un poco a la manera de Julio Cortázar en Rayuela, salvando las enormes distancias, claro. En el 2013 se cumplen 50 años de su publicación y en su momento el “tablero de direcciones” proponía una manera novedosa de leer. Pero estamos en el siglo XXI y la actividad de la lectura se ha modificado muchísimo, me parece. Somos lectores salteados, simultáneos, de fragmentos, obsesivos, de largo y corto aliento. Permanentemente conectados, nos enfrentamos a una actividad que, en su forma tradicional, solicitaba cierto retiro. Así es que, bueno, lo que dices de la frase es exacto, pero no sé qué haría un lector o lectora con el libro. La propuesta es que haya una salida, para donde sea: de la vida a lo que proponen las historias o, si no gustan o aburren o fastidian, pues presionas ESC y ¡estás fuera!

AM: Más adelante, notamos que el libro se divide en tres grupos cuyos títulos también refieren al lenguaje de la informática: CONTROL, ALT y DEL (siglas de los comandos que se usan sucesivamente tanto para ingresar al sistema como para controlar las tareas que el sistema está ejecutando). CONTROL es una sección prácticamente dedicada a relatos que reflexionan sobre el lector, la experiencia de la lectura, las consecuencias de leer. Y en el primer relato dice el personaje principal que pertenece a una cultura en “vías de extinción”, porque es “lector”.  Pablo, ¿cuál es tu opinión sobre el hecho de la lectura en la sociedad de hoy (o al menos en la sociedad que habitas)?  ¿Se ha masificado la lectura en los últimos diez años? O al contrario, ¿se trata de una costumbre en decadencia en un mundo cada vez más audiovisual y social y menos lector y solitario?

Me interesaba agrupar relatos en una sección que reflexionara sobre la práctica de la lectura. Y esto continúa un poco con lo que decía anteriormente. Creo que hay múltiples tipos de lectores, por supuesto, pero creo que son temerarios porque la lectura en serio exige concentración, deseo, intensidad. Tampoco me parece que haya que juzgar a los que eligen dedicar esas capacidades a otras cosas vitales. No sabría decirte si se ha masificado la lectura desde el 2000, pero me parece indudable que es mucho más accesible, paradójicamente, en una cultura dominada por los medios masivos, de comunicación social y audiovisuales. Sherry Turkle ha publicado un libro (¡que habría que leer!) que se titula Alone Together, algo así como Juntos solos, sobre las consecuencias de las interacciones entre los seres humanos y la tecnología. Entre otras cosas, habla de una cierta pérdida de la intimidad ante las comunicaciones mediadas o a distancia. No conozco un lazo más íntimo que el del lector/lectora y el texto que está leyendo, aun en estos tiempos.

AM: En el relato “Objetos raros”, Valdemar sufre de “adicción” a la lectura y trata por todas las formas de deshacerse de libros.  Pero lo que ha leído lo persigue, y por eso desea la muerte, que él mismo encarga. ¿Podemos pensar en este pasaje como una metáfora de la lectura (el saber) como un peligro… habría que saber menos para ser más feliz? ¿La lectura es un objeto raro (y peligroso)?

Ciertamente una de las interpretaciones apunta a entender la lectura como una actividad riesgosa, o también como una enfermedad o una adicción. Me gusta mucho recordar en estos casos a Don Quijote, que se entera que es personaje de un libro, o a Juan Dalhmann, el protagonista de “El sur” de Borges, quien se accidenta porque está apurado por ir a leer una traducción rara de Las mil y una noches. En mi búsqueda literaria, el camino que me voy haciendo, la disyuntiva vida vs. literatura está muy presente. ¿Por qué los buenos lectores son tan empedernidos, obsesivos? ¿Hay algo en la lectura que la vida no nos puede dar y por eso existe esa búsqueda en los textos, aunque tal vez sea infructuosa? En el caso específico de “Objetos raros”, hay que ver que el asesino a sueldo termina seducido por el enigma de un libro. Sin dudas, la lectura es un objeto raro y peligroso.

AM: Y justamente traes a Borges a estos relatos y lo conviertes en un personaje capaz de jugarnos una broma digna de uno de sus cuentos: la aparición y desaparición de su “única” novela, la penetración de distintas dimensiones: la de quien lee tu cuento, la del protagonista que lee a Borges, la de Borges sorprendiendo al lector…  Darle la vuelta a este cuento y disfrutarlo toma que tu lector conozca lo suficiente sobre Borges. ¿tienes un tipo de lector específico en mente cuando escribes? ¿uno con el que puedas crear un ambiente de complicidad, en el que tú y él se entiendan? ¿o esto te es indiferente?

¡Esa es una pregunta muy complicada! Desconfío de los que escriben para un tipo de lector o lectora; me parece que se subestima la capacidad de los lectores de desarrollar diferentes gustos y habitar varios espacios narrativos. Pero esto no invalida el hecho de que cuando escribo sí busco una complicidad, esa idea de que, entre todos los seres humanos, sólo quien me lee y yo hemos imaginado esto con estas palabras, como decía Poe. En cuanto a “La novela de Borges”, creo que quien conoce su obra tal vez obtenga un tipo de disfrute, pero, no sé, quizá también un lector chino que no sepa quién fue Borges puede ser atrapado por la idea de una novela, digamos, con ciertas facultades especiales. Y si no le interesa, ¡que apriete ESC!

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Ainara Mantellini Uriarte

Ainara Mantellini Uriarte

Venezolana para siempre, pero fuera de Venezuela por propia decisión. Vivir en Miami me convierte en un poquito de todos lados. Licenciada en Letras de la Universidad Católica Andrés Bello y con estudios de posgrado en Literatura Latinoamericana de la Universidad Simón Bolívar. La lectura me atrapó desde que aprendí a leer y ya no hay remedio para ello. Mi otra pasión: mi esposo y mi hija.