Nice Guy Johnny

Comedia independiente – 2010

Dirección: Edward Burns

Johnny Rizzo, de 24 años, transmite noticias deportivas para un programa radial de Oakland City. Le encanta su trabajo. Será a Claire —su novia, que ya desea casarse— a quien no le guste, y lo forzará a que consiga uno “decente”. Por eso, Johnny viajará a New York con el fin de entrevistarse para una posición de manager en una corporación y triplicar su salario.

En New York, aprovecha para ir de paseo a The Hamptons y conoce a Brooke, una joven que, de alguna manera, hace con su vida lo que quiere. La atracción entre ambos es evidente. Al principio Johnny opone mucha resistencia: no acepta invitaciones porque no sería apropiado. Brooke entiende el mensaje y tampoco va más allá. Pero el destino los junta una y otra vez, mientras que, al otro lado del teléfono, Claire, con tono de voz de estar siempre “a tiempo”, le recuerda a Johnny que tiene que generar un mejor “income” y darle la vida que ella se merece.

Durante las tres primeras partes de la película uno se pregunta en qué momento Brooke terminará en la cama de Johnny, o por lo menos en el asiento trasero de su auto. Aunque eso nunca llegará: tan solo, por un exceso de alcohol y hierba, se besarán de un modo más bien inocente.

Nice guy Johnny es una película que bien podría ser la historia de muchos. Johnny no es un andrajoso sin aspiraciones, pero su trabajo de locutor de radio no cubre las expectativas de Claire, quien, probablemente, planificó el matrimonio perfecto desde que era un embrión. Brooke, en cambio, no se hace problemas: bebe cerveza, viste ligera y es tenista profesional. Esta película tiene aquello que marca la diferencia entre las buenas y las malas: un quiebre en la trama que nos saca del esquema que hemos establecido para la historia. El camino fácil para el director hubiese sido apostar por el morbo y meter a Brooke a la cama de Johnny. Pero si bien crea la expectativa, el giro se da en el momento preciso y Brooke, en lugar de pasar a ser “la otra” que rompe la relación —o la mala de la película—, simplemente se quedará como un semáforo en ámbar, diciéndole a Johnny que piense bien las cosas, que no tiene por qué quedarse donde está si no quiere, que aún puede cruzar la calle si se apura. Ahí estará el valor de la película, pues desde este momento la vida de Johnny se convertirá en una disyuntiva tangible para muchos: conservar el oficio para el cual vino al mundo, o seguir el antiguo camino de casarse, hacer una carrera y formar una familia. La pregunta es fácil: solo tendrá dos opciones para poner la X, pero en el espacio entre una y otra línea se esconderá su verdadera libertad. Si Johnny se casa, ¿llegará a buen puerto su matrimonio o encallará en el camino?

“If you want to save the world, you better find a girl who doesn’t care”, dice el soundtrack de la película…

© 2012, Luciana Medina León. All rights reserved.

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Luciana Medina León

Luciana Medina León

Nací en el Perú hace 29 Abriles. Un boleto round-trip me trajo a Miami en el 2004. Luego de 30 días, el boleto quedó convertido en one-way. No viene al caso decir lo que estudié en Lima, pero si que aquí estudié Psicología y que este año haré un Master en lo mismo. Tampoco viene al caso decir que tengo un poema publicado en una antología de poemas y un blog que nadie lee. Me encontrarán en la sección cine en cada publicación. Las relaciones a larga distancia tienen un encanto muy particular: la atracción se mantiene como en el primer día; las partes no caen en rutinas absurdas de cajones desordenados o silencios insondables como centro de mesa; por último el tiempo del que se dispone no se desperdicia. La nuestra no será la excepción. No por mi parte al menos.

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