Negra Espalda del Tiempo: Javier Marías

Ainara Mantelini

negra espalda del tiempoJavier Marías

Vintage Español

334.pp

Otra vez Javier Marías nos enciende habitaciones apagadas en el pensamiento cuando por medio de sus propias reflexiones nos impulsa a cuestionarnos nosotros también acerca de nuestra propia existencia y de las posibles o muchas muertes de las que somos testigos a lo largo de la vida. Decimos “otra vez” porque la muerte intempestiva y la muerte como simple desaparición están también presentes en este otro libro de él, una “no-novela” llamada Negra Espalda del Tiempo, como lo están en tantos otros (Corazón tan blanco y Mañana en la Batalla Piensa en Mí)

Este es un libro hijo de otro libro (Todas las Almas) y que el autor escribe un poco para darle cierre a una serie de relaciones, derivaciones, epístolas y otros descubrimientos que sobrevinieron a su vida una vez publicada la novela Todas las Almas, escrita a partir de su experiencia como profesor en Oxford por dos años. Marías empieza por comentar que las ficciones en aquella novela desencadenaron una serie de comentarios acerca de lo que los lectores (sobre todo ciertos lectores muy cercanos al círculo del autor) creyeron encontrar como realidad dentro de la narración, concluyendo acerca de personajes y situaciones como si aquella novela fuera una novela en clave. Cuenta Marías que tal fue el revuelo por desentrañar lo que hubiera o no de ficción en esa novela, que hasta muchos lectores que se habían identificado con uno u otro personaje empezaban a actuar en la vida real como aquellos: una verdadera ficcionalización de la realidad, o viceversa.

Así, en Negra Espalda del Tiempo, y con la excusa de exorcizarse de todo lo que Todas las Almas produjo en su vida, Marías empieza a indagar acerca de lo que se entiende como ficción y realidad, y de qué forma la creación de una ficción puede inmortalizar algo o a alguien. Inmortalizarlo para que no muera nunca más. Para que deje de transitar esa “negra espalda del tiempo” (una frase, como muchas que usa Marías en este relato y en muchos de sus libros, de Shakespeare). Con ese objetivo continúa un relato que, aunque para apreciarlo en totalidad el lector necesita haber leído Todas las Almas, nos presenta de nuevo el tema tan insistente en la obra de Marías de qué sucede, qué provoca exactamente una muerte intempestiva: provoca la revisión detallada de los últimos momentos de vida de quien muere, momentos que de otra manera no habrían sido trascendentales en absoluto. Produce la revalorización de los objetos que poseyó en vida, que siguen siendo exactamente lo que son, pero ahora parece que hablaran y tuvieran otro significado y por ello los sobrevivientes desean atesorarlos o desecharlos lo más pronto posible.

Pero también, y sobre todo, este relato (que no es una novela, puesto que el autor juega a ser él mismo y asegura que no se desdobla en un narrador) nos conduce por el pasillo de otras “muertes”: las de la desaparición de una persona de un lugar o de una época (sin implicar que haya sido por muerte física).  Cuando una persona deja de estar en nuestro entorno, porque ha viajado, porque ha culminado su estada en nuestra ciudad, porque le perdimos el rastro en algún momento, en cierta forma ha muerto y solo se le puede rescatar de tal ausencia si se le nombra. O bien, nosotros mismos nos morimos para nosotros mismos si no hay un recuerdo consciente y consuetudinario de nosotros mismos en tal o cual espacio o tiempo: así, facetas enteras de nuestra infancia dejan de “existir” y mueren porque no las recordamos y no las contamos.

Marías sabe que tiene un poder enorme en su mano para hacer vivir sus ficciones, y con Todas las Almas experimentó que ese poder podía trascender el libro: hacer que personas reales pensaran que habían sido ficcionalizadas y empezaran entonces a convertirse en dichas ficciones. Esto es realmente tener el poder de crear ficciones mucho más allá del libro. Sabe también que la palabra tiene el gran poder de inmortalizar a quien nombre y así nos presenta el juego al que entró en más de una ocasión ofreciendo a personajes de su mundo literario aparecer de tal manera en alguna de sus obras, y de ese modo brindarles inmortalidad. O bien, brindar inmortalidad a quienes ni siquiera lo han solicitado, como los personajes acerca de los que investiga y de quienes probablemente sus descendientes lo ignoran todo. O la breve existencia de aquel hermano que no llegó a conocer porque murió antes del nacimiento de Marías. El toma esta misión para sí mismo: como si su palabra fuera una guardiana de la historia y tuviera el deber de contarlo todo.

Este relato tiene además muchas otras aristas que se podrían comentar en muchas páginas: aristas que tienen que ver con referentes literarios, como todas las frases Shakesperianas que Marías usa seguido en este y muchos otros libros, como leit motiv de los mismos. Tangentes que tienen que ver con la Guerra Civil española y con los versos de Miguel Hernández, también muy recurrentes en este libro. Líneas curvas como las referencias a la película realizada basada en una pésima lectura y comprensión de Todas las Almas, o la larga disputa del autor con la editorial que editara dicha novela y guarda sus derechos.

Y todo, todo este universo de pensamientos y referencias y personajes y largas investigaciones y reflexiones, aparece ordenado en ese estilo de Marías, con salpicones de ironías que nos sacan la sonrisa o la carcajada y con un maravilloso manejo del idioma y la composición, como vale citar:

“Quizá sea más bien que nada es nunca sin mezcla y que el ansia de totalidad nunca se cumple, porque acaso sea un anhelo falso. Nada es íntegro ni de una pieza, sino todo quebradizo y envenenado, corren venas de apaciguamiento por el cuerpo de la guerra y el odio se infiltra en los amores y las compasiones, la tregua en el lodazal de plomo y la bala en los entusiasmos, nada soporta ser único ni prevalecer ni ser dominante y todo necesita fisuras y grietas, o su negación simultánea con su existencia.  Y así nunca se sabe nada a ciencia cierta, y se cuenta todo figuradamente.”

 

 

 

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Ainara Mantellini Uriarte

Venezolana para siempre, pero fuera de Venezuela por propia decisión. Vivir en Miami me convierte en un poquito de todos lados. Licenciada en Letras de la Universidad Católica Andrés Bello y con estudios de posgrado en Literatura Latinoamericana de la Universidad Simón Bolívar. La lectura me atrapó desde que aprendí a leer y ya no hay remedio para ello. Mi otra pasión: mi esposo y mi hija.