Los de arriba: Juan Pablo Torres

David Campos

“La literatura se parece mucho a la pelea de los samuráis, pero un samurái no pelea contra otro: pelea contra un monstruo. Generalmente sabe, además, que va a ser derrotado. Tener el valor de salir a pelear, sabiendo previamente que vas a ser derrotado: eso es la literatura”

Roberto Bolaño

Juan Pablo nos comenta su novela

httpv://youtu.be/HNPduFIlAVI

Juan Pablo Torres presenta su segundo libro, Los de arriba, donde el futbol es la pasión y la excusa, la historia y el contexto.

La novela narra la vida de varios personajes alrededor de un partido de futbol entre el equipo de León y el equipo La Frontera, el partido más importante, quien gane, ascenderá a la primera división de la liga mexicana. El libro es titulado así por el nombre de la “barra” que acostumbra situarse en la parte más alta del estadio, y desde ahí dirigir con entusiasmo y pasión las porras con las que animan al resto de la afición y a los jugadores.

Entre los personajes hay un drogadicto que inhala solvente en una estopa, le apodan El Mono, antes era un microempresario de zapatos de piel, el trabajo más reconocido de la ciudad, en el estado mexicano de Guanajuato; tras la noticia de que su único cliente no le compraría más, comenzó a usar la precaria droga, la más común, un efecto de ser uno mismo, él y su producto: si la empresa cae, caemos todos; si el equipo cae, caemos todos.

Otro personaje es don Evanivaldo, propietario de Calzado Evanini, quien ve el partido desde su palco y piensa en su marca, cómo acrecentar, cómo mejorar sus ventas. Esto lo habla con su hijo Valdo Junior, heredero de la compañía. Ambos comparten su gran pasión por el dinero con el futbol, porque en México no se puede vivir en una ciudad con equipo de futbol sin ser aficionado, aunque sea para ir  al estadio a tomar cerveza.

Rosario Bravo es una aficionada que heredó la pasión de su padre y forma parte del mundo de twitter. Tuitea camino al estadio y desde el estadio. Recuerda su pasado, su primer beso: “Los goles son como besos, corrige, los besos son goles”. Recuerda también su comienzo a tomarle amor a un equipo, porque hay que amar algo, a alguien, siempre. Es memorable cuando Rosario Bravo sale del estadio, después del partido, y observa  a un vendedor de pelucas con alusivos al equipo de casa. Compra todas las pelucas y le pide cerillos a una vendedora de comida que tiene cerca. La vendedora, como pitonisa, adivina o lectora del tarot, le dice que se los regala si le dice su signo zodiacal. Escorpión, dice Rosario, y es el signo impreso en el reverso de la cajetilla. La mujer se los regala y Rosario se enfila hacia un basurero. Después de arrojar las pelucas, enciende uno, dos, diez fósforos, hasta que comienza a ver la llamarada y se aleja. Quemar la tristeza.

Así como estos son los otros personajes: entrañables o miserables. Todos traen el ánimo encima, que no solo se derrama en las gradas, sino que se convierte en un aliciente para el ánimo de toda la ciudad. Es el ánimo que los lleva al trabajo y hacer las cosas bien, porque “ estamos en la final para subir a la primera, no pasa nada”.

El libro está narrado en diferentes tiempos, no en dos como un partido de futbol, sino en muchos. Y los jugadores aportan su toque, su pausa, su pase al centro para que el autor remate. Entonces el futbol es la excusa para la pasión, pero esta se lleva más allá. Debo decir que este tipo de historias no acaba ahí, pues el equipo no pasó a la primera división. Me justifico en adelantarles el final porque, como dije, no acaba ahí: El autor escribe un epílogo donde explica mi excusa de adelantarles el final del libro.

Una historia que habla sobre dos rivales en el deporte es, sin duda, una que habla de la derrota, de la victoria, de la lucha por el mejor, una estafeta que solo se consigue después de haber dejado todo en la batalla. Así, igual, son las buenas historias en la literatura, con con sus emociones y sus frcasos, como la que nos ha contado esta vez Juan Pablo, en “noventa minutos”.

© 2012, . Opinions set out in this post are those of the author(s) and do not necessarily reflect the official opinion of Suburbano Ediciones.

Compartir
Artículo anteriorDe la táctica del avestruz a la falta de visión
Artículo siguienteEntrevista al escritor mexicano Juan Pablo Torres, autor de Los de Arriba.
Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.