La gloria

Siento como me hundo, despacio, sabrosamente, me elevo en el precipicio, me despeño, me despingo hacia mi sabiduría con una mueca bruta. Y, qué putada, es en esa caída donde encuentro la gracia, mi cuerda más heroica, el je ne se cuá bien escrito que se confabula y me abrillanta.

Desciendo, tan alto, que desde estas profundidades todo se ve posible allá abajo, donde deambulo, buscando la razón por la que no logro encontrarme entre tanto yo. Quizá es porque estoy cansado de todo, tengo un sueño enorme, un sueño de pesadas columnas. Partes de mí me arrastran consigo hacia otra persona. Partes de han luchado contra mis mejores intenciones y ganan. ¿Dónde estoy?

Hay un ejercicio que hago todas las mañanas. Abro los ojos, me doy cuenta que estoy despierto. Entonces los cierro y pretendo que los tengo abiertos. Me imagino lo mejor posible todo lo que me rodea. Las paredes, las puntas de las almohadas, los cuadros anchos azul desgastado de mi edredón, las minúsculas máculas, las exuberantes pécoras… la mierda viajando por las venas pútridas de mi ciudad hacia el mar. Entonces, cuando la imitación trasciende mi entorno y se torna difusa por mi falta de precisión, le insuflo felicidad, o por lo menos el sentimiento más cercano que recuerdo… y ese mundo es peor… me he perdido, para siempre, no, me he perdido para nunca.

¿Qué cojones puedo hacer si el futuro me mira desde abajo? ¿Si mis hijos se me van de las manos, cortándomelas, llenos de mis defectos, plenos de las virtudes de otros, con partes tan idénticas a mí que parecen habérmelas robado? Tanto vacío llena este cosmos que lo ajeno se me antoja cotidiano, como una ausencia leal, o un cuerpo que se deja manosear sin resentimientos.

Los párpados de hierro, las manos de plomo, el corazón de plumas. Los culos me hacen sentir más que las mentes… ¿qué coño está pasando?

Mis metáforas mejores incluyen hormigas y huevos fritos.

Aún, es tan sabroso vivirme peor, esta versión de mí mismo tiene la virtud de odiarme sin remordimientos.

 

© 2017, . Opinions set out in this post are those of the author(s) and do not necessarily reflect the official opinion of Suburbano Ediciones.

Compartir
Artículo anteriorA la sombra de la Casa Blanca
Artículo siguienteCambiar las rancias ideas
Andrés Pi Andreu

Andrés Pi Andreu

La Habana, Cuba, 1969. Escritor, traductor y editor cubano americano. Radica en Miami. Su familia proviene de una larga tradición de escritores y editores de literatura infantil. En 2010 fundó la editorial Linkgua USA, con el fin de representar, publicar y promover la literatura en español de autores latinoamericanos.

Tiene Premios tan reconocidos como el White Ravens, 2013, el Premio Planeta Infantil, Apel les Mestres 2009, la Medalla de Oro de los Florida Book Awards, 2015, el Premio Edad de Oro 2000 y 2002, el Premio de la Crítica al mejor libro del año (La Rosa Blanca 2004).

Es autor de más de 200 libros publicados que se han traducido a 12 idiomas.

Loading Facebook Comments ...
Loading Disqus Comments ...