La eternidad del mar


Buscar siluetas

tristes vacíos de luz;

no cansarse de no encontrar.

 

Rompamos los secretos:

ausencia

de las palabras.

 

Hagamos esa fiesta muda

entre las sombras,

cambiemos esta cara

por el antiguo ciclo

de las calles sin pasado.

 

No hay tregua, ninguna,

para el insomnio voraz

de los sueños en vigilia.

 

El descanso estacionado

se agazapa en la súplica

conforme del presente.

 

No duermas, nunca,

no prestes tus pestañas

a la oscuridad de los días;

no arrastres la arena

-ola, sombra-

sin formar el castillo

donde el eco de la voz

venidera, como otra ola,

me dicta otro edificio

de las palabras próximas

a la eternidad del

mar.

@LeChatDavo

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Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.