La bendita manía de contar historias

Cierro la puerta y me concentró en la gran pantalla que tengo frente a mí.  El editor me mira y pasa una y otra vez una escena Ashes, mi último proyecto cinematográfico. En ese silencio en el que todo el peso de la historia recae en mi visión, me pregunto si cada vez que vamos a una sala de proyección, realmente sabemos qué hace un director de cine, muchas veces en él, recaerá la gloria o el fracaso de un film. Un director es quien imprime una visión personal y toma casi todas la decisiones que afectan el rumbo de una película, desde cómo se verá, los actores que interpretarán los roles, la música, y la elección de un equipo de trabajo que respalde cada una de sus decisiones. El director ruso Andrei Tarkovsky siempre decía que los directores tenían que ser como el bambú, fuertes y flexibles a un tiempo, y es que orquestar y dar cauce a más de doscientas personas (número de personas que aproximadamente trabajan en un film) no es fácil, la presión que se sostiene en sus hombros es inmensa, estar al pendiente de cada detalle y tener la serenidad de cambiar de decisión si así lo considera.

Pero antes de seguir avanzando nos detendremos un momento para analizar las etapas de una película. La etapa de preproducción. En esta etapa se escribe el guión, se eligen los lugares y el equipo de trabajo, y se hace toda la organización de las cosas (cuántos días se filmará, qué se comerá, los horarios para cada actor y demás equipos y la logística de traslado). Etapa de rodaje. Una vez que ya se hizo lo anterior comienza el rodaje. En él se tienen que resolver infinidad de contratiempos, trasladar a cada lugar una cantidad industrial de equipo en los que se incluyen luces, lentes para la cámara, rieles, grúas, etc., ahí es donde gran parte del trabajo recae en el director, pues él elegirá el tono en el que los actores deberán interpretar los personajes y colocar la cámara de manera que cada toma sea como la imaginó y después de un exhaustivo trabajo deja claramente cuál será la estética de la película. Algunos rodajes pueden durar meses y cada día los horarios de filmación normalmente exceden las quince horas de trabajo. En esta etapa el director tiene que tener una personalidad muy fuerte para poder hacer que cada miembro del equipo confíe en su visión. Etapa de postproducción. Una vez que se tiene todo el material filmado se pasa a la edición. Ahí se deberá elegir cada toma del material para revisarla a conciencia y elegir las mejores para la historia, luego viene la música, la corrección de color, que significa cambiar los tonos de los colores para dar la atmósfera deseada, y después el diseño de audio, donde se manipula cada sonido para darle una personalidad sonora al film, esto sin contar el subtitulado y otros procesos adicionales.  Para poder dirigir se tiene que tener seguridad, serenidad y tomar decisiones aunque muchas veces nadie esté de acuerdo. En este oficio hay que ser sensible, valiente y tener muy claro lo que se quiere de la película, se necesita tener un “don” de gente que le permita comunicarse con todos sus colaboradores. Algunos directores se han hecho famosos por su tiranía y lo obsesivos con cada detalle, como Stanley Kubrick, Luis Buñuel, Orson Welles y David Lynch, entre otros. Algunos destacan por su gran sensibilidad y respeto. Para dirigir realmente no hay fórmulas, el proceso de creación para cada artista suele ser un tanto caótico, pero qué es el arte sino un proceso donde reina el orden del caos. Así que antes de juzgar cada película es importante entender que hay un gran trabajo detrás de ella. A veces son años de trabajo para que podamos pasar un par de horas en la sala. Reacciono ante la voz de mi editor, que me pregunta qué toma me gusta más. Miro detenidamente cada una de esas imágenes donde van mis sueños, anhelos y sensibilidad, le sonrío levemente y antes de tomar una decisión le pido verla de nuevo… sí, soy detallista y quiero cuidar cada detalle antes de materializar este sueño.

10 directores imprescindibles:

Federico Fellini ,Ingmar Bergman, Francois Truffaut, Andréi Tarkovsky, Friedrich Murnau, David Lynch, Alejandro Jodorowsky, Orson Welles, Stanley Kubrick, Jean Luc Godard.

© 2017, Cristian Proa. All rights reserved.

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Cristian Proa

Cristian Proa

Nació en la Ciudad de México un 31 de agosto. Su labor como director, docente, guionista y jurado de diversos festivales, le ha llevado a presentar su obra en los principales espacios culturales de la ciudad de México, entre los que destacan la Cineteca Nacional, el Palacio de Bellas Artes, el Laboratorio Arte Alameda, la Biblioteca Vasconcelos, y en Estados Unidos en el Miami Hispanic Cultural Arts Center, Koubek Center, Art Basel y O' Cinema entre otros. Actualmente radica en Miami y trabaja en su film INTO THE SILENCE. Su compendio de shortfilms “Trilogía de la consciencia”, ha sido ganador del festival de cine de Orlando y seleccionado en festivales como Lisbon , Wenzhou, MCNTY film fest y algunos otros.