Hemingway & Gellhorn

Director – Philip Kaufman

Drama 2012

154 min

Para quienes hemos seguido la obra y vida del escritor Ernest Hemingway, no hay duda de que Hemingway & Gellhorn es una opción más que interesante para sentarnos frente a la pantalla. Basada en el testimonio de Martha Gellhorn —tercera esposa del escritor, también escritora, periodista y corresponsal de guerra—, nos presenta la controversial vida de este sujeto que, si bien por un lado fue un notable escritor, por otro fue un tirano, ególatra y alcohólico.

Esta pareja se conoció en la época de la Guerra Civil Española. En aquel entonces, los medios de prensa más reconocidos del mundo, escritores y líderes de opinión, viajaban a España a dar su apoyo al bando republicano. Hemingway (Clive Owen) y Gellhorn (Nicole Kidman), que ya se habían conocido en los cayos de la Florida, volvieron a encontrarse en Madrid. Esta vez él, desde el momento en que se cruzan en la recepción del hotel por primera vez, empieza a cortejarla. Ella trata de alejarlo: sabe que Hemingway no es un buen partido y que, además, en Florida tiene esposa e hijos. El rechazo de Gellhorn, sin embargo, flaquea con el correr de los días al descubrir en Hemingway a un hombre con quien prácticamente lo tiene todo en común.

Entre ellos surge un romance cargado de buen sexo, excesos etílicos y, sobre todo, de compartir aquello que más los apasiona: la escritura. Hemingway se divorcia, ellos se casan y su vida toma como escenario a Cuba. Se instalan en la famosa finca “El vigía” —donde se dice que él alcanzó su máximo esplendor en la literatura, pero también su naufragio en el alcohol—, y aunque la pasión no disminuye, a los pocos años una deslealtad en lo profesional por parte de él hará que ella le pida el divorcio.

Hemingway & Gellhorn no ha sido muy favorecida por la crítica. Se ha dicho que el argumento es flojo, que está llena de clichés y que la vida de los personajes fue tan interesante que la película pudo dar para mucho más. A mí, en cambio, me parece una película correcta, que cumple. Si tenemos en cuenta que es una adaptación biográfica, quizá debamos cuestionarnos hasta qué punto la vida de estos personajes haya sido más interesante y dé para más. A veces resulta que estas vidas interesantes tienen mucho de mito y “leyenda urbana”, ingredientes que, con una pizca de exceso en alguno, corremos el riesgo de crear una de esas obras en las que la realidad supera a la ficción. En ocasiones, la vida de quienes queremos escribir es tan de “película”, que nuestra trama se queda corta a su lado. ¿Está llena de clichés? No tanto como llena, aunque es cierto que no le faltan, al igual que las frases hechas, ¿pero quién no sabe eso de antemano cuando se trata de Hollywood?

Pienso que el problema es que la producción, probablemente, haya sido muy pretenciosa: guerra civil española, vida personal de Hemingway, vida sentimental de Hemingway, vida literaria de Hemingway, vida literaria de Gellhorn, vida sentimental de Gellhorn, y a lo mejor la audiencia haya esperado un film fenomenal, cosa que definitivamente no es. Entonces, si tenemos en cuenta que “el que mucho abarca poco aprieta”, y que no nos toparemos a una de esas películas imprescindibles, veremos Hemingway & Gellhorn sin esperar grandes cosas y encontraremos una película informativa, equilibrada, correcta, con un papel de Hemingway muy bien interpretado por Clive Owen, y con adaptaciones escénicas bastante bien logradas entre Europa, Estados Unidos, el Caribe y Asia.

Creo que hay más de un motivo para acomodarse frente al televisor, aunque, eso sí, separen un buen tiempo pues estarán más de dos horas.

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Luciana Medina León

Luciana Medina León

Nací en el Perú hace 29 Abriles. Un boleto round-trip me trajo a Miami en el 2004. Luego de 30 días, el boleto quedó convertido en one-way. No viene al caso decir lo que estudié en Lima, pero si que aquí estudié Psicología y que este año haré un Master en lo mismo. Tampoco viene al caso decir que tengo un poema publicado en una antología de poemas y un blog que nadie lee.
Me encontrarán en la sección cine en cada publicación. Las relaciones a larga distancia tienen un encanto muy particular: la atracción se mantiene como en el primer día; las partes no caen en rutinas absurdas de cajones desordenados o silencios insondables como centro de mesa; por último el tiempo del que se dispone no se desperdicia. La nuestra no será la excepción. No por mi parte al menos.