Hacia la pequeña muerte.

El resto nació solo. Consecuencia

de la tierra.

Eso se parece

a la caricia interior              única

del milagro húmedo que somos:

La tierra y el agua:       el lodo:

mirada de tus ojos y los míos

Esa unión primera, danza

del mar

de       tu       marea

roce fuerte golpe envolviendo el faro

reclamo por la luz ardiente

de lo que desde una vez fue tuyo y sigue siendo nuestro

Entonces tus olas son gemidos

ávidos del amor aletargado

Pero el faro solo es faro

y la playa no es océano: Principio

En ti el faro es

luciérnaga marina

buscando           tocando tu mundo

en mi el mar es

camino      y       el camino es

espera         ansiedad

de la tormenta prometida

de al fin ser rayo y lluvia

grito de la nube que nos une

excusa de tu piel y de la mía

tejiendo el barco para el viaje

hacia la pequeña

muerte eterna.

David N Campos

@LeChatDavo

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Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.
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2 Comentarios

  1. Es como si dos, tres, personas escribieran en ti. SUBLIME/INTENSO/VIVENCIAL/ETERNO… sobreviviendo a nuestras pequeñas muertes. Gracias por darte en tus letras. Encantada de visitarte 🙂

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