Grand Nocturno: historias de un país infinito

Vera (foto press 3)

Vera (Hernán Vera Alvarez, Argentina, 1977) es escritor y dibujante. Ha publicado los libros de cuentos Grand NocturnoUna extraña felicidad (llamada América) y el de comics ¡La gente no puede vivir sin problemas! Es editor de la antología Viaje One Way, narradores de Miami. Sus trabajos han aparecido en revistas y diarios de Estados Unidos y América Latina, entre ellos, El Nuevo Herald, Meansheets, Loft Magazine, El Sentinel, TintaFrescaUS, La Nación y Clarín. Ha entrevistado a Adolfo Bioy Casares, Carlos Santana, Ingrid Betancourt, Gyula Kosice, Sergio Ramirez, Maná, Gustavo Santaolalla, Gustavo Cerati, entre otros. Vivió ocho años como un ilegal en los Estados Unidos donde trabajó en un astillero, en la cocina de un cabaret, en algunas discotecas, en la construcción. Este año publicará el libro de ensayos Lit Argentina. www.Matematicasencopacabana.blogspot.com

2015: A propósito de Grand Nocturno (Suburbano ediciones) el autor conocido como Vera (ID: Hernán Vera Alvarez, Buenos Aires) habla en esta entrevista sobre las historias de su libro y otras cuestiones políticamente incorrectas.

Nevada 1977: un camionero recorre los Estados Unidos. Es un serial killer que va relatando sus crímenes y las complicaciones de su oficio mientras sueña encontrarse con Elvis Presley que acaba de morir, aunque él cree que no es cierto. El Caribe a mediados del ´60: el autor John Kennedy Toole, maestro de ESL en Puerto Rico para los reclutas listos para Vietnam, escribe entre profundas depresiones la gran novela americana. New York 2001: Un canalla que vive de vender sangre y esperma se encuentra con una ex gloria de tango. Así se entera de una historia que involucra a Juan Domingo Perón y la CIA. Roma 2014: dos Papas que disfrazados de mendigos buscan jóvenes inmigrantes africanos por la madrugada…

Estas son algunas de las personalísimas historias que incluye Grand Nocturno. Con agudeza psicológica y empleando los más diversos recursos estilísticos, Vera dibuja una visión humana y profunda sobre lo precario de la existencia en aquellos seres que tienen como único refugio ese país de mil estrellas que es la noche.

En Estados Unidos como en el resto del continente muchos autores publican sus libros en editoriales independientes. Es su caso con Grand Nocturno. ¿Por qué?  

Desde hace años lo más interesante de la literatura y la música, bah, el arte, pasa por lo alternativo. Las editoriales independientes de Estados Unidos y América Latina día a día forman un catálogo sumamente atrayente. Para mí que hace 15 años vivo acá y conozco algunos personajes de las grandes editoriales, hubiera sido fácil publicar un libro por algún sello “grande”, como dice la publicidad. Sin embargo tengo amigos que han editado con ellos y ahora se agarran la cabeza. Luego de un mes, el libro volvió a saldos. Ahora con el asunto de la crisis económica les dicen a los autores que hagan su propia campaña de prensa. Una grande te puede meter en la tapa de un suplemento literario, pero sabemos que éso no significa nada, no se traduce ni en ventas ni mucho menos en calidad. Como en la vida diaria, me seduce la gente inteligente, los lectores inteligentes, no los corderos del marketing.

Los suyos son relatos que describen personajes como muchas situaciones marginales.

Sí, que viven en ese país de estrellas que es la noche, como señala el epígrafe de Mavis Gallant, una autora que me gusta y recomiendo, que elegí para el libro. Creo que hay algo de verdad en aquello de que uno debe escribir de lo que conoce. No podria hacerlo de artistas que viven en los barrios caros de Buenos Aires o New York. O lo haría con un cinismo que me molestaría: prefiero la ingenuidad. Por otra parte, nunca me interesó una mirada elitista y politicamente correcta de la literatura en el sentido de esos escritores que se odian entre sí, pero se ponen “likes” en Facebook y se pasan las cartas de recomendación para ganar becas, ellos que encima han tenido una vida muy cómoda en lo económico para crear y no necesitarían un apoyo en dinero. Y que hacen grupitos porque le tienen terror a la llegada de nuevos autores. Los escritores todavía tienen muchos esquemas en la cabeza: hay que vivir en una ciudad como París y luego hacer una obra.

Se podría decir que también algunos de los relatos tienen un punto en común que es la ironía, aunque con cierto desencanto. ¿Qué piensa al respecto?

Claro, hay algo de eso.

¿Cómo encuentra la literatura en español?

Siempre creciendo, para arriba y a los costados. Creo que es precisamente en los Estados Unidos donde se está escribiendo una de las literaturas más interesantes del continente, sea por el lenguaje como por las historias. Definitivamente hay autores que ya pertecenen a un canon, empezando por José Abreu Felippe y Sylvia Molloy, como luego otra generación en la que está Edmundo Paz Soldán, Pablo Brescia, Eduardo Halfon y Teresa Dovalpage (por nombrar algunos), que son referentes acá pero también fuera de Estados Unidos. Luego hay otra que hace sólo un par de años ha dado a concer sus trabajos como Liliana Colanzi, Pedro Medina León, Gastón Virkel, Rodrigo Hasbún, Salvador Luis, Brenda Lozano y Alfredo Palacio Paret.

New York, Miami, Los Angeles, Buenos Aires, Roma, el Caribe. Hay un aire cosmopolita en Grand Nocturno. ¿Dónde está su casa en el mundo?

Sin duda, en mis historias, en mis dibujos y en que lo leo. Soy afortunado: puedo mantener varias casas.

Usted ahora vive en Miami.

Sí, y una de las razones es que alguien que se crió en Argentina, sea de cualquier clase social, el lugar para emigrar era París. Mi padre, que no es un escritor sino un médico cirujano, emigró a París. Mi primo hermano, también médico, tuvo su experiencia francesa. Esa ciudad ha estado en el inconsciente de la sociedad argentina desde siempre. Irme a París hubiera sido algo obvio. Y no me gusta lo obvio. Me gusta estar en una ciudad como Miami tan diferente a Buenos Aires donde todo pasa por el psicoanálisis. Tan lejos de Europa y tan tropical. Allá, en Buenos Aires, las mujeres cuando tienen algun asunto pendiente van al analista; en Miami, al shopping. Acá vivo en un barrio donde se habla inglés, francés y español. En la Buenos Aires de los ´90, que ahora por suerte ha cambiado, solo había argentinos, algo muy aburrido.

¿Cómo ve la situación actual de la Argentina?

La Argentina de ahora es bien distinta a la que dejé hace 15 años atrás. Hace poco leía una entrevista a Rodrigo Fresán en la que el periodista le preguntaba sobre política y él decía que no hablaba de esos temas… Hay muchos escritores que se hacen los anti sistema pero tienen miedo de hablar sobre esas cuestiones, haber si pierden su puestito en el diario en que trabajan. Hay muchas cosas de esta Argentina que me gustan, otras no las entiendo, pero es algo lógico: hace muchos años no vivo allá, y en este tiempo, sola he ido una sola vez. Creo que lo mejor es la gente joven, aquellos adolescentes y veinteañeros, la edad que tenía yo al irme del país. A diferencia de muchísimos de mi generación, la de ahora es menos egoista y más sensible a lo que la rodea. Creo profundamente en aquello que dijo Luis Alberto Spinetta: “mañana es mejor”. Siempre.

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