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Hoy me encontré con un dilema no sé si filosófico, lógico, tautológico, o qué diantre, mientras escribía un reportaje. Un dilema que tiene que ver con el periodismo y la verdad. Momentos antes, chateaba con una amiga sobre la belleza y la verdad (procrastinación de altura, oiga), elementos para ella que son los que constituyen el arte, y no otros. Una verdad que está por encima de la verdad periodística. La verdad literaria, que es de otro tipo, decía Julio Llamazares, una tarde de febrero de 2011 en que me pasé por su casa a entrevistarle. He entrevistado a poca gente en su casa, los cuento con los dedos de las manos, uno de ellos, histórico: Santiago Carrillo. Fecha: 17 de abril de 2010. Creo que quedamos a las seis. Apareció, teatral, cigarrillo en mano.

Decía que me vino como un dilema, en la redacción de un reportaje sobre lo complicado que está editar en papel de toda la vida, por lo que se da un trasvase cada vez más numeroso hacia las plataformas de edición en internet, donde todo el mundo cabe, véase Amazon sobre todo. En mi párrafo periodístico recordaba, con   ese modo de pensar algo facilongo con el que pensamos los periodistas cuando nos ponemos en plan periodista, que se publican más libros que nunca al año, en España. (En Francia, según Gonzalo Garrido y sus fuentes, se publica la mitad que aquí y se lee el doble, ojo) Total, que como se publica tanto, la cosa está más difícil que nunca. Extraño razonamiento al que se le puede dar la vuelta cual calcetín, porque si se publica tanto, será porque es más fácil que nunca. 

La verdad. En cualquier parte, menos en los periódicos. La verdad periodística, vale, pero La Verdad CON MAYÚSCULAS, mmm, no, no está ahí. ¿Pero esa existe? Sí. ¿Cómo lo sabes? No lo sé, pero lo sé.

© 2012, Eduardo Laporte. All rights reserved.

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Eduardo Laporte

Eduardo Laporte

Eduardo Laporte: Licenciado en Comunicación Audiovisual (Universidad De Navarra) , Máster en Periodismo Multimedia (El Correo/UPV) y Diploma de Estudios Avanzados en 'La lengua y la literatura en relación con los medios de comunicación' . Colaborador habitual en la prensa cultural, como el suplemento 'Territorios' de 'El Correo de Bilbao', y el resto de cabeceras del grupo Vocento. Crítico literario para la web 'Ojos de Papel' y, desde 2012, para la revista cultural, decana en su género, 'El Ciervo'. Autor del blog 'El náuGrafo digital' que, con pequeñas variaciones en el título, se actualiza desde octubre de 2004. Es el padre del arrealismo. Publicaciones: 'postales del náufrago digital' (Prames, 2008) 'Luz de noviembre, por la tarde' (Demipage, 2011):