Evangelio según san Trópico: 10

Doménico Chiappe

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PRESIDENCIA EN ASAMBLEA ORIGINARIA

El Mesías va al reinado pasando por la Asamblea. Partiendo de la victoria electoral que logró una Asamblea Constituyente dominada por los revolucionarios, llegó, sin embargo, el Mesías al límite de su poder, y de nuevo se le juntaron las multitudes y él, según su costumbre, empezó a enseñarles que los oligarcas todavía lo ataban de manos.

El Soberanísimo es todopoderoso. Se acercaron unos fariseos al Mesías preguntándole, con intención de tentarle, si es lícito seguir siendo Presidente cuando hay una Asamblea Originaria. Pero el Mesías les respondió: “¿Qué os mandó el Soberano?”. Ellos dijeron: “El Soberano ordenó legitimar nuevamente todos los poderes incluso el tuyo”. El Mesías dijo entonces: “Nadie está exento del poder del Soberanísimo y yo renuncio a mi cargo de Presidente de la República”. Ya en el palacio, sus discípulos le preguntaron acerca de esto y el Mesías les dijo: “La Asamblea Constituyente me ratificará ante el acta de la nueva independencia tropical”.

El Mesías y los embrutecidos. Le llevaron gente atolondrada con la intención de que se les armara y organizara como Grupos de Autodefensa, y los discípulos reñían a los que los presentaban para tales tareas. Pero el Mesías, al advertirlo, se indignó y les dijo: “Dejad que los irracionales se acerquen a mí, no se lo estorbéis, porque de los que son como ellos es la Revolución. En verdad os digo que el que no reciba la Revolución sin pensar no entrará en ella”. Y abrazando a los embrutecidos, les organizó en brigadas.

Peligros de las riquezas.Un oligarca le preguntó, arrodillándose ante el Mesías: “¿Qué debo hacer para que la Revolución me proteja?”. El Mesías le dijo: “¿Por qué me llamas peligroso? Nadie amenaza sino solo el Pueblo. Ya conoces los Mandamientos. No robarás, no especularás, no harás oposición a este gobierno, honra a tu comandante y a la Revolución”. “Caudillo –replicó él- todo eso lo he observado desde que ganaste las primeras elecciones”. El Mesías lo miró con indulgencia y le dijo: “Te queda una cosa por hacer: Anda, dona todo lo que tienes a mi gobierno para que yo lo reparta a los pobres y tendrás un lugar en la reconstrucción del país. Luego, ven y sígueme”. A estas palabras, aquel hombre frunció el ceño y se marchó entristecido, pues tenía muchos bienes.

Mirando entonces alrededor, dijo el Mesías: “Hijos, qué difícil es que entren en la Revolución los que no entregan sus bienes. Más fácil es que entre un camello por el ojo de una aguja, a que un oligarca entre a esta Revolución”. Ellos, extrañados, se dijeron: “¿Quién puede salvarse entonces?”.

Premio a la intentona golpista.Un soldado, expulsado de las Fuerzas Armadas por participar en el intento de golpe de Estado que había liderado el Mesías antes de su bautismo, se puso a decirle: “Nosotros lo dejamos todo por seguirte aquella vez”. El Mesías respondió: “En verdad os digo que nadie deja sus galones, pensión y prebendas por mí o por la Revolución o por el Pueblo, que viene a ser lo mismo porque somos uno solo, sin recibir el ciento por uno en ascensos, ministerios, embajadas, consulados, ya sea en este período presidencial o en cualquiera de todos los que me quedan”. Y sentenció: “Muchos generales serán rasos y muchos rasos, generales”.

Tercer anuncio de la Pasión. Una vez que se redactó la nueva Constitución, el Mesías decretó la Emergencia Constitucional y ordenó la creación de un Congresillo, compuesto por sus once discípulos. Ordenó que el Congresillo usurpara todos los poderes, removiera a los jueces, incluyera militares en todos los órganos de la administración e ilegalizara las agrupaciones que no estuvieran de acuerdo con las reformas. Los discípulos lo seguían asombrados y las gentes con miedo.

Tomó de nuevo consigo a los once del Congresillo y comenzó a decirles lo que iba a suceder. “Mirad que el hijo de la Revolución será entregado al Imperio y a los oligarcas; lo condenarán a muerte y lo entregarán a los demócratas; se burlarán de él, lo llamarán delirante y loco, lo humillarán y lo matarán, pero, cuando crean restaurar la democracia, la ignorancia del Pueblo resucitará al Mesías de entre los muertos, y volverá a dictar los designios del Trópico”.

El Mesías corrige los libros de texto. Dos discípulos encargados de la Educación Nacional se le acercaron y dijeron: “Maestro, queremos que los niños de colegio estudien la gesta patriótica y revolucionaria que has emprendido”. Y el Mesías les dijo: “No es obra mía reescribir la Historia Contemporánea en los libros de los estudiantes, sino de vosotros, pues es para lo que habéis sido preparados. Todos conocen las proezas de los próceres, pero de las mías aún no se ha dicho lo suficiente, aun cuando he venido para la redención de nuestro Pueblo”.

Mesiánica, el nombre de la República. La República, sentada a la veda del camino, le gritó: “Cámbiame de nombre”, y los discípulos le mandaron callar, pero el Mesías dijo: “¿Qué quieres?”. La República le respondió: “Llamarme como tú”. Y el Mesías le dijo: “Tu idolatría te ha cambiado el nombre”. Al punto se añadió al nombre de la República, el del Mesías, y a partir de ese momento se comenzó la labor de destrucción de todo vestigio del nombre antiguo.

 

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Domenico Chiappe

Doménico Chiappe (Lima, 1970) [www.domenicochiappe.com] Ha publicado el ensayo Tan real como la ficción, herramientas narrativas en periodismo (2010), la novela Entrevista a Mailer Daemon (2007), los libros de cuentos Párrafos sueltos (2003, reed. 2011) y Los muros / Les murs (ed. bilingüe, 2012), y la obra Tierra de extracción, elegida por Electronic Literature Organization para su antología ELC2 [http://collection.eliterature.org/2/] como una de las mejores obras de literatura multimedia. Se crió en Venezuela, donde ejerció como periodista, y reside en Madrid.