Sergio Ramirez -Escritor nicaragüense

por María Espinoza.

Sergio Ramírez, escritor, político, pensador, intelectual, es uno de los escritores en lengua española más importantes. Su obra, asociada a la denuncia politica y social, refleja la búsqueda constante de los caminos que van de los enigmas de la experiencia humana al misterio de la escritura. Por ello, entre su experiencia y literatura no hay abismos: la política es su prioridad, y la escritura es su gran pasión. Su más reciente novela, La fugitiva 2011, se inspira en la biografía de una mujer pionera de su tiempo y dueña de su destino, la escritora costarricense Yolanda Orreamuno. La historia, plena de interés y sutileza, se nutre de los testimonios de tres ancianas para reconstruir la vida y el retrato psicológico de la protagonista. El punto de partida, un sombrío panorama de la sociedad de Costa Rica de los años treinta y cuarenta del siglo pasado; el resultado, una sabia reflexión sobre las difíciles relaciones entre los sexos y sobre la vía que puede restaurarlas desde la igualdad y la libertad.

 Sergio Ramírez nació en Masatepe, Nicaragua, en 1942. En 1960 fundó la revista Ventana y encabezó el movimiento literario del mismo nombre. Al mismo tiempo, participó en la resistencia cívica de los estudiantes contra la dictadura de la familia Somoza. En 1964 se graduó con el título de doctor en Derecho. En 1968 y 1976 fue elegido como secretario general de la Confederación de Universidades Centroamericanas (CSUCA), con sede en Costa Rica. En 1968 fundó la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), y en 1977 encabezó el Grupo de los Doce, formado por intelectuales, empresarios, sacerdotes y dirigentes civiles, en respaldo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en lucha contra el régimen de Somoza.

 En 1979, luego del triunfo de la revolución, integró la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional. En 1984, fue elegido vicepresidente de Nicaragua. Desde el gobierno, presidió el Consejo Nacional de Educación, y en 1981 fundó la Editorial Nueva Nicaragua. En 1996 rompió con el Frente Sandinista y se retiró de la política para retomar su vida de escritor. Actualmente es director de Carátula y editor de su “hoja de ruta”, y tiene un blog literario en la red: el boomerang.

Ha recibido múltiples reconocimientos de universidades en Latinoamérica y Europa. Posee un Doctorado Honoris Causa de la Universidad Blaise Pascal de Clermont-Ferrand, Francia (2000); Medalla Presidencial del centenario de Pablo Neruda, otorgada por el gobierno de Chile (2004), Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Catamarca, Argentina (2007), y la Orden al Mérito, Primera Clase, de la República Federal de Alemania (2007), entre otros.

Premios literarios

  • De Tropeles y Tropelías (1971), Premio Latinoamericano de Cuento de la revista Imagen, Caracas.
  • ¿Te dio miedo la sangre? (novela, Monte Ávila, Caracas 1978). Finalista del Premio Latinoamericano Rómulo Gallegos, 1979.
  • Castigo Divino (novela, Mondadori 1988), Premio Dashiell Hammett 1990, Gijón, España.
  • Un baile de máscaras (novela, Alfaguara, Madrid 1995), Premio Laure Bataillon 1998 al mejor libro extranjero traducido en Francia (publicada por Payot-Rivage, París 1997).
  • Margarita, está linda la mar (Alfaguara, Madrid 1998), Premio Internacional de Novela Alfaguara 1998, otorgado por un jurado presidido por Carlos Fuentes.
  • Premio Latinoamericano de Novela José María Arguedas 2000, otorgado por la Casa de las Américas, en La Habana, Cuba.
  • Premio Iberoamericano de Letras José Donoso, Santiago de Chile, 2011.

En la siguiente entrevista el escritor nicaragüense nos habla de su vida, su obra y el acontecer político.

ME: Su más reciente novela, La fugitiva, cuenta la historia de Amanda Solano desde tres perspectivas femeninas, tres contextos socioeconómicos y tres lenguajes diferentes. La primera voz es la de Gloria, una mujer de la clase alta de Costa Rica. La segunda es la de Marina, una mujer de la clase media que resume la vida intelectual y política de la escritora. Y la tercera es una voz marginal: la voz de la cantante Chavela Vargas, una mujer de estrato humilde que llega a ser famosa en México. ¿Cuál de estas voces le resultó más difícil de configurar?

SR: Yo creo que cada uno de los personajes tiene su propio grado de dificultades; desde luego que yo estaba escogiendo una voz distinta para cada una. No hay que olvidar que se trata de relatos orales y yo lo que simulo son entrevistas, como un periodista que llega a la casa de estas ancianas a que me cuenten lo que recuerdan de este personaje. Cada uno de los personajes lo hace con su propia voz. La dificultad estriba en que las voces no se confundan, que no se homogeneice el relato.

ME: ¿Por qué voces femeninas y no masculinas, por ejemplo?

SR: Porque yo quería que esta novela fuera narrada por tres amigas íntimas que conocieron a mi personaje a fondo, que conocieron los secretos de su vida. Unas saben cosas que las otras desconocen. Son relatos de alguna manera compartimentados, por lo tanto, al contar estos tres relatos vamos a tener el retrato múltiple del personaje. Agregando voces masculinas, esta podría ser una novela sin fin, en la medida en que podrían ir desfilando personajes que la conocieron enfrentados por mí, sean estos hombres o mujeres. Pero yo escogí tres mujeres. Se trata de la vida de una mujer narrada por tres mujeres.

ME: Nos gustaría saber cómo es su proceso de escritura. ¿Tiene cierta disciplina?

SR: Mi ideal es escribir en Managua, porque yo tengo mi hábitat literario en esta ciudad. En la casa donde vivimos mi esposa y yo, separado por un jardín, yo tengo un estudio. Cada mañana yo entro a esa cámara cerrada y me siento a escribir. Me encierro y escribo hasta la hora del almuerzo: no atiendo llamadas telefónicas, no me distraigo en nada, no leo los periódicos en internet (porque me podía pasar la mañana en eso), y nada, hago lo que tengo que hacer todos los días. Si un día no puedo imaginar —porque hay días en los que se seca la imaginación—, entonces corrijo, pero siempre estoy trabajando, siempre estoy avanzando hasta llegar a tener el libro que quiero tener. No hay otra manera —pienso yo— de obtener una obra literaria. Ahora, cuando viajo como en estas circunstancias, me cuesta mucho, entre una reunión y otra, presentaciones y entrevistas, sentarme a escribir. Me cuesta bastante escribir en los aviones y hago largas travesías; sin embargo, cuando acepto dar seminarios literarios o cursos en universidades y me quedo tres, cuatro meses, entonces sí me establezco. Allí recreo mi ambiente para escribir.

ME: En materia de política, ¿cuál es su evaluación de las recientes elecciones en Nicaragua? ¿Se cumplió el mandato del pueblo? ¿Qué sucedió? En su opinión, ¿cuál es el destino de la democracia en Nicaragua?

SR: Bueno yo he leído con mucho cuidado los informes de los equipos de observación de las organizaciones de los Estados Americanos, de la Unión Europea, y la evaluación es muy mala en cuanto a la transparencia y la pureza de las elecciones, en cuanto a la imparcialidad de quienes contaron los votos. Yo no sé si Daniel Ortega ganó o no las elecciones, pero consiguió una mayoría aplastante en la asamblea nacional y copar ese poder del Estado: de noventa asientos que tiene la asamblea el partido de gobierno tiene sesenta y tres, de manera que pueden controlarlo todo. Antes controlaban los Tribunales de Justicia y el Consejo de Elecciones; ahora van a controlar la Asamblea Legislativa. De manera que esto quita legitimidad a un gobierno como el de Ortega, pero no le impide gobernar. Es decir, la situación va a ser muy frágil, pero él va a seguir en el poder por cinco años más.

ME: Miles de inmigrantes nicaragüenses llegan a los Estados Unidos cada año. Muchos de ellos viven en Miami. ¿Qué opinión le merece la política antiinmigrante implantada por el gobierno de los Estados Unidos?

SR: Creo que es un error radical la represión contra los inmigrantes, porque no depende solo del gobierno federal. Es decir, el gobierno federal quisiera una política distinta de acuerdo con el ordenamiento político de los Estados Unidos. Cada estado puede aplicar sus propias leyes migratorias, como hemos visto en Texas o Arizona. Sin embargo, la mano de obra y el aporte intelectual de América Latina hacia los Estados Unidos son enormes y lo seguirán siendo: los inmigrantes seguirán traspasando la frontera. Unos lograrán sobrevivir aquí con un estatus legal; otros serán deportados y volverán a intentarlo, pero esto es un asunto de vasos comunicantes. El gran sueño americano está allí, porque la gente busca mejores ingresos de los que tiene en sus propios países, y eso no va a terminar con leyes draconianas. Siempre va a haber ese flujo migratorio hacia los Estados Unidos, en la medida en que existan estas grandes desigualdades económicas y sociales entre América Latina y los Estados Unidos. Es cierto que los Estados Unidos son hoy un país en crisis, pero su riqueza acumulada y su potencial económico, por muy en crisis que esté, no puede compararse con la desigualdad que hay en América Latina.

ME: Se dice que para muchos escritores la escritura es una especie de catarsis personal que posibilita liberar los demonios. ¿Ese es su caso también?

SR: De alguna manera sí, pero el acto de la escritura es complejo. Uno se libera a través de una catarsis: escribiendo saca lo que tiene dentro, pero algunos demonios quedan dentro y no es posible exorcizarlos. Uno escribe también por placer, porque le gusta. A mí me gusta escribir, disfruto del acto de escribir. Para mí es un verdadero estado de gracia. Sufro a la hora de corregir: no es lo mismo imaginar que traspasar la imaginación a las palabras.

ME: El mundo ha experimentado un enorme cambio con el advenimiento de la tecnología, que ha constituido un instrumento para el avance de las comunicaciones y la digitalización de la información. ¿Qué opinión le merece este avance en la informática y las comunicaciones y su influencia en la literatura?

SR: Eso es inevitable. Estamos viviendo una revolución tecnológica que afecta no solo la escritura sino todos los órdenes de la vida. Sin la cibernética no se moverían los aviones en el aire, no podrían aterrizar, no funcionarían las plantas de energía eléctrica, las plantas de agua potable, no habría televisión ni periódicos. En fin, todo depende ahora de un solo cerebro electrónico que ordena la vida de todos nosotros en un sentido mecánico, no en un sentido sustancial. En ese sentido, yo no le tengo miedo a la revolución cibernética. Muchos anuncian la muerte del libro impreso en papel. Pues a mí no me gustaría. Entre la pizarra de leer y el libro en papel yo seguiré prefiriendo el libro en papel, aunque no desecho la pizarra electrónica. Pero si un día se acaba el libro en papel, pues también en un momento de la humanidad se acabaron los libros manuscritos por los monjes y se pasó a la imprenta mecánica de Gutenberg y la humanidad se adaptó, pero la literatura no desapareció por eso. De cualquier manera que se le presente a uno la letra impresa y la página impresa, siempre habrá la literatura, porque no imagino un mundo en el que la gente deje de imaginar. Imaginar es consustancial al ser humano, y eso es la literatura.

ME: Muchos de nuestros lectores viven en Miami. ¿Qué le dice esta ciudad a usted?

SR: Bueno, Miami es un puente que comunica América Latina con el norte, es un puente de entrada hacia los Estados Unidos. Toda la Florida lo es. Me parece que este puente necesita todavía una mejor sedimentación cultural. Miami debería ser un gran centro editorial de literatura bilingüe en español e inglés. Me impresiona mucho ver que hay ahora una nueva infraestructura cultural aquí de teatros, ópera, sala de música. Eso es muy importante. Miami no debería ser solo el centro de negocios, financiero y comercial que es, sino un verdadero centro, un polo de atracción cultural para las dos Américas.

ME: Muchas gracias. 

© 2012, María Espinoza. All rights reserved.

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María Espinoza

María Espinoza

María Espinoza nació en Lima, Perú y actualmente reside en Miami, FL. Obtuvo un doctorado en Literatura Hispanoamericana de la Universidad Internacional de la Florida. Es conferenciante y ha publicado artículos en periódicos y revistas de literatura y arte. Artista plástica ha participado en exhibiciones en Latinoamérica y Estados Unidos.