Entrevista al escritor colombiano Juan Guillermo Sánchez

David Campos

Foto Juan SánchezEn el Primer Concurso Internacional de Novela Corta Mario Vargas Llosa, organizado por la Fundación ARTEQUIPA en el 2011-2012, Balada / Track del autor latino-canadiense Juan Guillermo Sánchez M. fue seleccionada como una de las 63 obras finalistas entre más de 650 novelas participantes procedentes de distintas latitudes. Balada / Track no es una novela más con banda sonora, sino una lista de reproducción con pequeños sorbos de novela; es un experimento de 131 páginas, construido a partir de una lista de reproducción y 4 personajes en tránsito: Sofía Lagos, Salomé Alfonso, Julio Altamar y Camilo Said; es suma de sorbos dispares, 4 instantáneas que se cruzan en una prosa asaltada por obsesiones musicales. Balada / Track funciona sólo en el Reef, el arrecife (como llama su autor a la Web); su travesía se complementa con una serie de eslabones (URL) que invitan al buzo/lector a zambullirse sin traje, careta o tanque en el arrecife. Balada / Track, por supuesto, es también un experimento para reflexionar sobre la creación en la era de la metamorfosis del libro. En el blog de la novela se puede leer toda la información sobre el proyecto, descargar las primeras páginas del experimento y colaborar con esta iniciativa independiente! =>http://baladatrack.wordpress.com/Aquí una entrevista con Juan Guillermo Sánchez M., el autor:

David Campos: Hola,¿cómo estás?

Juan Guillermo Sánchez: Muy bien.

David Campos: ¿de dónde eres originalmente?

Juan Guillermo Sánchez: De Bogotá, Colombia, una ciudad que extraño mucho desde acá.

David Campos: ¿Cuánto tiempo tienes viviendo en Canadá?

Juan Guillermo Sánchez: Dos años y medio. Vine en el año 2010.

David Campos: ¿Y qué te hizo emigrar?

Juan Guillermo Sánchez: Bueno, en realidad siempre hay muchas razones: primero, quería cambiar un rato, también quería hacer un doctorado en literatura y  además mi pareja es canadiense… todo a la vez.

David Campos: ¿Y estudiaste algo relacionado a la literatura antes del doctorado?

Juan Guillermo Sánchez: Sí, en realidad toda mi vida he estado estudiando literatura. Hice un pregrado en literatura, luego hice una maestría en literatura y ahora el doctorado. Años para leer tratando de encontrar un balance entre la academia y mi propia creación. Es siempre una encrucijada.

David Campos: Sí, me parece curioso que digas que has estudiado literatura toda tu vida y que en el libro escribas que con ese libro, por fin, el autor devino en escritor. Muchos jóvenes creen que estudiar literatura es el camino para ser escritores (jóvenes escritores, no jóvenes de edad).

Juan Guillermo Sánchez: Claro, muchos estudiamos literatura con la idea romántica del escritor o del poeta. Es siempre un choque escuchar a los críticos, comenzar a leer teorías, etc. Pero algunos continuamos insistiendo, los garabatos del comienzo se vuelven una necesidad, como explico en el blog de Balada, hay historias que hay que sacar afuera y, bueno, en el momento no es muy claro para qué o para quién, el hecho es sacarlo.

David Campos: Cierto, entrando en ese tema, ¿por qué escribes? ¿Por qué Juan Sánchez escribe o a qué o quién le escribe?

Juan Guillermo Sánchez: Bueno, es lo que se pregunta Julio Altamar en el blog de Balada y en la novela misma. Le interesa la descomposición. Julio es una parte de esa pregunta que me haces. Siempre pienso en cómo el esfuerzo de los escritores y los artistas se descompone también. Quedan los libros, a veces ni siquiera, quedan cuadros, fotos, pero que nadie ve o solo de vez en cuando, no sé, creo que Juan escribe para los amigos, simplemente. Ahora, detrás de Balada y Diarios de nada (http://diariosdenada.wordpress.com/) como proyectos, también hay reflexiones sobre la audiencia en la época que nos tocó. ¿Para qué imprimir en papel? ¿Para qué estar respaldado por una editorial? ¿Por qué vender? ¿Por qué no hacerlo disponible para todos?

David Campos: Eso redefine muchas cosas, aunque al final de cuentas, siempre termina siendo un sujeto frente a un cuaderno/computadora/máquina de escribir, ¿no?

Juan Guillermo Sánchez: Sí y no, porque esa tecnología o máquina a la que te enfrentas define tonos, velocidades, el espacio desde donde escribes; por ejemplo, Balada es un experimento con música que como booktrack juega con videos y canciones en la web: ¿cómo sería escribir una historia mientras escuchas una y otra vez las mismas canciones? ¿Qué pasa con la prosa cuando las letras de una u otra canción se cuelan en tu historia? El escritor está conectado, va buscando videos en línea, escucha, gira con su personaje, hay algo circunstancial en todo eso. Por eso el epígrafe de Andrés Caicedo. Hoy con YouTube, Grooveshark, Songza, etc., tenemos toda la música ahí a la mano.

David Campos: Y es lo que intenta hacer el e-book: acercar el libro a la practicidad de la rutina. Ahora el individuo pasa más tiempo trasladándose que en un lugar fijo, no digamos en su casa, por ejemplo.

Juan Guillermo Sánchez: Sí, es claro que por tema de espacio, puedes llevar cientos de libros en tu e-Reader cuando vas en el metro. Y si llevas audífonos, pues puedes hacer clic en los hiperlinks que te propone Balada. Lo que yo me imagino, como digo en la nota de entrada, es que en ese click el lector se puede dispersar, puede naufragar, y ese es el riesgo de navegar. Ahí es cuando cada lector, de la mano de la historia misma, va haciendo su propia lista de reproducción, va saltando de video en video, de recuerdo en recuerdo.

David Campos: Al parecer, la historia de Balada no nos lleva a ningún lado, es como un libro sin principio ni final; o tal vez solo con principio, el principio que comienza al final del libro, o del final de la historia de cada personaje. Tu novela es eso que pasa cuando no pasa nada, el trayecto entre un final y el inicio de lo que sigue, ¿no crees?

Juan Guillermo Sánchez: Es interesante que lo digas, antes escribí un libro de cuentos que se llama Diarios de nada, que está disponible en línea (http://diariosdenada.wordpress.com/), y en ese tono van las historias: un instante en la vida un personaje. Las historias de finales quedaron rotas después de Macedonio Fernández, como explico en el blog de Balada. Es curioso, pero muchos lectores buscan hoy desenlaces. Lo mío, sin embargo, es la nada, nadie, no, nunca, esas palabras con n. El epígrafe de Diarios de nada es de Julio Ramón Ribeyro, el gran fracasista, como dice Vila-Matas, un cuentista que enseña mucho sobre la nada.

David Campos: ¿A qué autores regresas a menudo? ¿Qué lees justo ahora?

Juan Guillermo Sánchez: Ahora mismo acabé una novela de Jorge Baradit: Ygdrasil, un gran shot de ciberchamanismo, una onda reciente de la ciencia ficción. En realidad, me gusta mucho leer poesía, así que vuelvo sobre los mismos poemas: César Vallejo, Gonzalo Rojas, Gómez Jattin, de todo un poco. Algo de eso se ve en Balada.

David Campos Sí, tienes frases muy poéticas, luego esa intención de repetir una frase mientras se le crea un nuevo sentido. ¿Qué fue con lo que más batallaste con Balada?

Juan Guillermo Sánchez: El juego con el estribillo es siempre un riesgo: a veces puede calar en el lector o a veces puede agobiarlo. Encontrar el equilibrio es interesante, tal vez es como componer una canción o pintar, todo depende de tu intención si quieres redundar o ser parco, sencillo. En realidad, el maestro de todo esto fue Andrés Caicedo con ¡Que viva la música!, una novela culto en Colombia.

David Campos: Y luego demuestras ese arraigamiento con la cultura latinoamericana, Héctor Lavoe, por ejemplo.

Juan Guillermo Sánchez: Sí, yo creo que Balada/Track reúne canciones que identifican a una generación ecléctica, una generación que escucha igual Charly García que Héctor Lavoe. En Bogotá, Héctor Lavoe está en todas partes. Hay hasta jóvenes que se quieren parecer a él. Hay toda una movida de “salsa vieja” bien interesante. Su vida es toda una novela. Y otra vez la nada al final, por supuesto: un funeral de putas y bandidos en Manhattan, el cantante de los cantantes sin dientes, loco y coreado por borrachos.

David Campos: Leí primero la novela sin los links, me dejé llevar sólo por las letras; después, cuando me di tiempo de sentarme con internet a la mano, cambia mucho el tono de los personajes: su actitud, su forma de ver las cosas si lees mientras tienes de fondo la canciones.

Juan Guillermo Sánchez: Bueno, pues de verdad te agradezco que la hayas leído. ¡Eso es siempre una gran fortuna! Ahora, lo que me dices me alegra mucho. Balada / Track se puede leer de muchas formas. Las letras se sostienen, claro. Pero si le sumas el soundtrack, algo pasa, hay una atmósfera, algunas veces los personajes están escuchando o cantando esa misma canción que el lector está escuchando, y hay algo íntimo en ese segundo. La escena de Sofía Lagos cantando Charly García en un lago tibio junto a la selva del Petén no es la misma escena si el lector no ha escuchado la canción. Es un juego. También pasa en Rayuela, ¿no? como lo digo en el blog, o en El Perseguidor de Cortázar, y en general, en muchas otras ficciones, uno quisiera tener el referente de esa canción de la que se habla. Lo interesante aquí es que el ebook te puede dar el link de una y ahí vas.

David Campos: Hay gente que no puede escuchar música mientras lee, que les resulta difícil poner atención, ¿qué les dices a ellos respecto a Balada?

Juan Guillermo Sánchez: Sí, ese es el “gran detalle”. Yo les diría que la novela se puede leer sin sumergirse en los tracks. Estoy seguro que la curiosidad los va a llevar a hacer click.

David Campos: ¿Podemos hacer un juego? Digo una palabra y me dices la primera cosa que se te venga a la mente, ¿te parece?

Juan Guillermo Sánchez: Vale

David Campos: Canción

Juan Guillermo Sánchez: Ah ah o no, de Lavoe.

David Campos: Escritura.

Juan Guillermo Sánchez: Sobre la arena.

David Campos: Mar.

Juan Guillermo Sánchez: El cabo de la vela en la Guajira colombiana.

David Campos: Sur.

Juan Guillermo Sánchez: Goyeneche. El polaco.

David Campos: Canadá.

Juan Guillermo Sánchez: Londombia. Hay muchos colombianos en London, Ontario.

David Campos: Maestro.

Juan Guillermo Sánchez: Javier Gonzales Luna, un poeta colombiano.

David Campos: Lector.

Juan Guillermo Sánchez: Lector inseguido, el que se interrumpe a sí mismo. Eso es de Macedonio.

David Campos: Balada.

Juan Guillermo Sánchez: Estribillo y desamor.

David Campos: Juan.

Juan Guillermo Sánchez: Nadie – lunes.

David Campos: Bien, Juan, muchas gracias. ¿En qué estás trabajando ahora?

Juan Guillermo Sánchez: Estoy revisando una novela que he venido escribiendo estos dos años que llevo en Canadá. Algo sobre inmigrantes, el juicio a una extranjera y la vida en el Otro London. También he estado tejiendo un nuevo libro de poesía breve: las estaciones son irresistibles.

David Campos: Juan, pues muchas gracias, espero que te haya gustado la entrevista.

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Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.
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