Entrevista a Yolanda Segura. O reguero de hormigas

Yolanda Segura (Querétaro, 1989) estudió la maestría en Letras Latinoamericanas en la Universidad Nacional Autónoma de México y realizó una estancia de investigación en la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado “Todo lo que vive es una zona de pasaje” (Frac de Medusas, 2016) y O reguero de hormigas (FETA, 2016), poemas suyos y artículos críticos han aparecido en diversas revistas y antologías. Actualmente estudia el Doctorado en Letras (UNAM). Mantiene el blog http://www.elreversodelaspiedras.blogspot.mx


  • Elías David

¿Cómo nace la idea de O reguero de hormigas?

  • Yolanda Segura

Lo que disparó el libro fue una pregunta que finalmente quedó en él: ¿qué es esto rojo que te asciende por el cuerpo? Vivía en una ciudad en la que, más o menos a las cuatro de la mañana, el cielo tomaba un color rojo muy intenso que me resultaba inquietante. A partir de ahí, me di cuenta que ese color implicaba muchas cosas y que, sin embargo, había algo en él que no se podía asir. Entonces comenzaron a salir las conexiones obvias con la sangre. Después me di cuenta que no me interesaba hacer algo puramente lírico o poético, sino que quería enlazar ese discurso con otros.

  • Elías

Entonces, primero fue el rojo en la mirada, luego en la palabra.

  • Yolanda Segura

Sí, no lo había pensado de ese modo pero es cierto. Creo que primero me inquietó visualmente el color, luego intenté darle sentido.

  • Elías

Y fuiste a la raíz de la palabra. Además, hay un vínculo al rojo más íntimo como mujer, si te pones a pensar en ello como en tu libro, ¿no?

  • Yolanda Segura

Claro, está el tema tabú de la sangre menstrual, que no es muy común hallar en discursos como el poético. Muchas veces un cuerpo menstruante no es un cuerpo que quepa en los poemas. Y me gusta la idea de pensar esa sangre como sangre de vida, en oposición a la sangre de muerte que sucede en el mundo, en este país en concreto, todos los días. Por eso quise también hacer ese enlace, mostrar que las noticias que leemos, que escuchamos, también se convierten en parte de nuestro cuerpo. Pienso ahora en una serie de Alejandra Aragón, fotógrafa, que me parece se llama La guerra de afuera y la guerra de adentro. Cuando hice el libro no la conocía, pero después la vi y me pareció que por ese mismo sentido estaba yendo con O reguero: conectar la violencia, digamos, pública, con la privada. Conectar esas extrañezas. Al final, en mi libro, las hormigas son una especie de estructura formada por organismos vivos. Y esos organismos son capaces de permear las superficies, las superficies discursivas y las superficies materiales, así me gustaría que se leyera.

  • Elías

De la misma forma que habitamos en una ciudad, un país, esto nos habita a nosotros. Dentro de tu libro digamos que haces un paseo por el país, de la misma forma que la violencia, tiñendo de rojo o diciendo que ya está de rojo. Pero no un paseo directo, sino enunciando el hormiguero que ya está ahí, ¿Cómo te preparaste para este libro?

  • Yolanda Segura

Primero me metí a hacer investigación sobre lo que significaba el color rojo, luego conecté con cosas que me interesaban en las que aparecía la sangre o el color, Teresa Margolles, Lars Von Trier, Resnais, por ejemplo. La investigación temática se fue combinando con una especie de investigación emotiva, me interesaba colocar esta escritura cerca de piezas cuya atmósfera y sentido me pareciera interesante, obras que a mí me gustaban y con las que quería explorar.

  • Elías

En el libro mencionas al miedo, ¿a qué le teme Yolanda Segura?

  • Yolanda Segura

Creo que hay justo temor por una dimensión del cuerpo que es política y que sin embargo no se puede nombrar, no es fácilmente asible. Viel Temperley en Hospital Británico tiene esta línea famosa que dice: “Voy hacia lo que menos conocí en mi vida: voy hacia mi cuerpo” y me parece que ahí puede ubicarse el temblor, el miedo.

Entonces, no entiendo el cuerpo como esta cosa medio abstracta e idealizada que aparece en un montón de poemas o de textos teóricos, sino como algo muy concreto en el que se manifiesta una serie de fuerzas que lo exceden. En esa dimensión de lo que está ahí pero se conecta con otras cosas, es donde encuentro la fuente del miedo que me llevó a escribir el libro, que es una suerte de extrañamiento. Y otra cosa: Uno de los grandes problemas cuando estaba escribiéndolo tiene que ver con que ese miedo quedaba irresuelto, no se ponía en ningún sitio, la forma de acomodarlo fue buscando en otras voces, en otros discursos, y partir de ahí intentar delimitarlo, contenerlo. Por eso hacia el final las hormigas avanzan al revés y son de otro color, como si algo se contuviera y pudiera retroceder

  • Elías

¿Qué miedo se asimila al ser mujer, y además, ser mujer en México? ¿O qué se asimila en general?

  • Yolanda Segura

Más que miedo, y eso quería resolver(me) con el libro, me gustaría pensar que somos capaces de no dejar que este nos habite y nos controle. Es decir, me parece importante, como te digo, reconocerlo y delimitarlo, pero no hacer de él una consigna. Al final no podemos olvidar que el miedo es un mecanismo de control, si tenemos miedo, dejamos de salir a la calle.

  • Elías

O se sale con miedo.

  • Yolanda Segura

Sí, pero es que también con miedo es difícil que seamos dueños de nosotros mismos. Ser mujer en cualquier parte del mundo es difícil, en México parece que mucho más, son embargo, si dejamos que eso nos impida hacer cosas, entonces sí estamos perdidas. Eso en ningún sentido significa que dejemos de reconocer las violencias en las que estamos inmersas, y que luchemos contra ellas, lo que sí me parece es que las estrategias que elaboremos tienen que ser luminosas y estar encaminadas a construir otro tipo de comunidades, redes y relaciones en las que sea la fuerza común la que nos recupere la alegría

  • Elías

Bueno, se enuncian las cosas para reconocerlas, y de ahí tomar una decisión.

  • Yolanda Segura

Sí, para moverse con ellas y elegir

  • Elías

Va una pregunta que ya viene en tu libro: ¿Recuerdas que ya existías antes del rojo? ¿Qué te dice o cómo la contestas?

  • Yolanda Segura

Sí, pero de otra manera. De pronto, cuando una se da cuenta de algo, parece que ese algo siempre ha estado ahí, y entonces reconstruye su vida con esa certeza, sabiendo que eso la configuraba incluso antes de que apareciera nombrado. Así me pasa con este libro.

  • Elías

¿Qué te gusta más del libro? Y ¿qué te gustaría cambiarle ahora visto a esta distancia?

  • Yolanda Segura

Creo que no tengo la suficiente distancia para ninguna de las dos cosas, no estoy segura de que me guste pero tampoco estoy segura de que haya algo que quiera cambiar.  Me parece que me falta tiempo y escritura para ver claramente sus aciertos y deficiencias, que seguro tiene de ambos. También creo que, precisamente por eso que había estado investigando, me entusiasmaba generar una textualidad multiforme, precaria, que no se cerrara. Siempre habrá cosas que se puedan modificar o completar, pero es justo parte de la apuesta.

  • Elías

Pues de aquí a, digamos 5 o 10 años, me encantaría verlo en una nueva edición, ver qué cambia y qué le añades. Será muy interesante.

  • Yolanda Segura

Seguro sí, porque además sí creo que el color, pero también todas sus implicaciones violentas, son inagotables en el discurso. Que hay mil aristas que no alcancé a ver

  • Elías

Como la violencia

  • Yolanda Segura

Sí. Y también recordar que no toda la sangre es violenta, como te decía antes.

  • Elías

¿Cómo definirías la violencia? Incluso la menstruación puede provenir de un proceso “violento” del cuerpo, ¿no?

  • Yolanda Segura

No estoy segura de eso segundo que dices. Creo que la violencia sí tiene que ver con el uso de la fuerza. Con el uso de la fuerza para oprimir, para conseguir cosas, para pasar por encima de otras y otros. La sangre menstrual, además, es sangre de vida.

  • Elías

Fíjate, me acabo de dar cuenta de cuán inmerso está ese discurso al decir que algo natural es violento.

  • Yolanda Segura

Muchísimo. Es que parte de que la menstruación sea tabú tiene que ver con eso, con que se ha asumido como violento. Me acuerdo de ese (mal) chiste misógino que dice que no hay que confiar en un animal que sangra tres días cada mes y no se muere. Es parte de lo mismo. Tenemos muy normalizado ese discurso, yo también lo tenía, casi te diría que escribir este libro tuvo que ver con la intención de desnormalizarlo, de relacionarme de manera distinta con mi sangre.

  • Elías

Por eso creo que tu libro es importante, y volviendo a lo que hablábamos, dentro de unos años, revisitarlo en esta o en alguna edición futura, aportaría mucho. Tomas de muchas partes para asimilar algo tan íntimo y desintimarlo, por así decirlo, nombrarlo y familiarizarnos, cuántas mujeres se miran a sí mismas y de qué forma a causa de este discurso que oculta y aleja y avergüenza.

  • Yolanda Segura

Sí, creo que sí pasa así. Que no tenemos palabras y maneras de hablar de ciertas cosas. La menstruación, el aborto; de la maternidad, por ejemplo, recientemente se ha estado hablando desde otro sitio. Trabajos como el de Esther M. García, el de Maricela Guerrero, por darte dos nombres, me parece que aportan a deshacer los discursos convencionales e institucionalizados sobre ese tema. Creo que hay que hacer lo mismo con los otros, hablar de estas experiencias de mujeres desde un sitio que no sea el más convencional ni el más bien portado

  • Elías

¿Del sitio que más incomode?

  • Yolanda Segura

Que no sea el más cómodo, al menos. El que ponga en duda las certezas, que deshaga las formas tradicionales de entender(nos).

  • Elías

¿Encontraste poemas donde se mencionaba la menstruación y la mujer escritos por hombres, dejando fuera el deseo?

  • Yolanda Segura

No encontré, pero tampoco busqué demasiado. Busqué cosas que hablaran del cuerpo y de las mujeres como los textos de María Auxiliadora Álvarez, lo de Clara Muschietti también me sirvió mucho, tomé un taller con ella y otro con Laura Wittner; en ellos surgieron los primeros versos del libro. También, Antichrist, de Lars von Trier, me parecía que acertaba en muchas cosas. Sé que los poemas de Rupi Kaur también hablan de eso, pero no los leí mientras estaba escribiendo el libro, no estaba enterada entonces.

  • Elías

¿Cómo es tu proceso de escritura? ¿Cómo inicias un poema y cómo sabes que está terminado o “terminable”? Fuera de este libro que supongo fue distinto porque toca un tema específico.

  • Yolanda Segura

Empiezo con notas sueltas en un cuaderno, luego hago una especie de recolección, a manera de álbum, de notas, poemas, textos teóricos, que hablan del tema y me interesan. Con eso voy armando una especie de estructura por la que me interesa ir, creo que cada proyecto funciona según mecanismos distintos, que siempre cambia, pero en general es la idea de coleccionar, de hacer montajes, la que está presente en todo lo que hago.

Elías

Te voy a decir una palabra y me contestas con lo primero que se te ocurra, ¿va?

  • Yolanda Segura

Va.

  • Elías

Casa.

  • Yolanda Segura

Cobijo.

  • Elías

Palabra.

  • Yolanda Segura

Sentidos.

  • Elías

Edad.

  • Yolanda Segura

Experiencia.

  • Elías

Libro.

  • Yolanda Segura

Artefacto, montaje.

  • Elías

Poesía.

  • Yolanda Segura

Construcción.

  • Elías

Hombre.

  • Yolanda Segura

Persona.

  • Elías

Mujer.

  • Yolanda Segura

Persona.

  • Elías

Persona.

  • Yolanda Segura

Cuidado, vulnerabilidad.

  • Elías

Diferencia

  • Yolanda Segura

Comunidad, respeto, conciliación.

  • Elías

Dios, o dios, como gustes.

  • Yolanda Segura

No es un señor. Dios no es un señor.

  • Elías

Muchas gracias, Yolanda, por tu paciencia

  • Yolanda Segura

A ti por el interés.

 

© 2017, . Opinions set out in this post are those of the author(s) and do not necessarily reflect the official opinion of Suburbano Ediciones.

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Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.

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