Entrevista a Sergio Caro “Las fotos le tienen que gustar a la gente, no a mí. La gente tiene que decir si la foto en verdad les trasmite algo o les llega”

Conocí el trabajo de Sergio Caro hace un par de meses gracias al documental “Los ojos de la guerra”, que nos muestra el riesgo que corren periodistas, cámaras y fotógrafos de guerra al realizar su trabajo. Nos cuentan lo que muy poca gente se atreve a ver. Son literalmente los ojos de la guerra.

Sergio tiene 35 años y ha trabajado como fotógrafo en Irak, Afganistán, el Congo, Venezuela, Colombia y un largo etcétera.

Su trabajo ha sido publicado en medios internacionales como Newsweek, Le Figaro, Paris Match, Financial Times, Times Travel, Panorama, así como en numerosos medios españoles. Actualmente colabora activamente con la productora 93 metros

-Cuéntame un poco de cómo te iniciaste en esto. Tus primeras fotos, ¿qué tipo de fotos eran?

Realmente mis primeras fotos fueron en el mundo de la montaña, hacia fotos de montañismo y escalada. A los 17 ó 18 años, empecé a publicar en revistas especializadas, era un chaval que enviaba mis fotos y me las publicaban. He sido siempre autodidacta.

-¿En qué momento te tomaste la fotografía como un medio de vida?

Cuando hacia fotos de montaña, la agencia EFE buscaba un sustituto para una baja, me presente y ahí empecé a hacer fotos de diarios y noticias. Di muchas vueltas por varios periódicos. A partir del 2005, me he ido metiendo a hacer cosas más serias en temáticas de inmigración, temas sociales y conflictos armados.

-¿Cuál es tu metodología de trabajo?

Depende, hay muchas maneras. A veces trabajo por encargo, pactas un precio y lo haces.

Lo que hacemos ahora son proyectos de fotografía o documentales, ahora mismo tenemos un documental en desarrollo. Con Daniel Beirain, estamos trabajando en un proyecto en Ecuador y nosotros mismos hemos buscado la financiación. Organizamos el tema, buscamos gente que le interese la historia y lo concretamos.

-¿Otros proyectos en mente?

En mente tenemos mil cosas, pero ahora estamos con el de Ecuador, que tratará sobre el Amazonas y la problemática entre las empresas petroleras y las comunidades indígenas, y otro de incendios forestales en Andalucía, que es donde yo vivo.

-Hoy por hoy, ¿se puede vivir de la fotografía?

El fotógrafo ya no puede vivir de la fotografía. Antes lo hacía y vivía muy bien. Ahora es imposible. Hay poca gente que lo consigue, pero cada vez conozco menos gente y la cosa cada vez está más complicada.

-¿Por qué crees que se te identifica como un fotógrafo de guerra?

La verdad que no lo sé. Me imagino que tiene más transcendencia que me vean como fotógrafo de guerra. A la gente le llama la atención esto del conflicto. También me han llamado fotógrafo taurino! Y musical, porque trabajé para la cadena 40 principales y la revista Rolling Stone… también me han llamado retratista. Yo soy fotoperiodista y estoy donde me envíen.

-¿Cómo lleva tu familia el tipo de trabajo que tienes? Imagino cómo deber ser decirle a tu pareja: “Mira cariño, que me voy dos meses a Afganistán”

Lo lleva bastante bien. Cuando tuve mi primer niño, volví cuando estaba a punto de parir. Me riñeron un poco, pero más mis amigos y mi familia que ella. Si no fuese por mi mujer, no podría dedicarme a esto.

-¿Qué has sacrificado por la fotografía?

No sacrifico mucho, intento llevar todo para adelante. La familia es lo más importante. Si veo que peligra en algún momento, escogería siempre estar con ellos.

– Tu mejor foto, ¿cuál crees que es?

Creo que mejor foto no tengo, tengo buenas experiencias y me quedo con éstas. Las fotos le tienen que gustar a la gente, no a mí. La gente tiene que decir si la foto en verdad les trasmite algo o les llega.

-Pues alguna que recuerdes con especial cariño

Siempre me acuerdo de una foto que hice de un padre en Afganistán subiendo un tejado con su hijo en brazos. En una aldea perdida en la montaña, donde nunca ven fotógrafos. Me pareció súper tierna esa escena en un ambiente tan hostil.

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-A mí me impresionó una que sale un hombre con una metralleta y unas balas colgadas mordiendo una flor

Pues esa foto tiene una historia. Ese hombre era un policía. Fue muy gracioso, fuimos a ver un frente de batalla y a hablar con la gente que se encargaba de defender ese punto. Eran 4 o 5 policías desaliñados. Se ve que era el que regentaba la gasolinera del pueblo. Le preguntamos qué experiencia militar tenía y nos contestó: “¿Cómo? ¡Yo soy afgano! Y los afganos llevamos toda la vida en guerra.” Con sus balas, yo lo “acribillé” a fotos y lo seguí por todas partes. Cuando nos fuimos de la zona, el traductor me dijo que se pensaban que me había enamorado de él.

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Muchas gracias a Sergio por la entrevista

Para ver su trabajo

www.sergiocaro.com

www.93metros.com

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Manlio

Manlio

Nací en Perú en 1977. He vivido en Varese – Italia-, Londres, Miami y actualmente en Barcelona. Hace años trabajo en Finanzas para poder pagarme mis viajes y probar todo tipo de comidas. Me gusta viajar, leer, comer, oir buena música, los aviones y el Excel. No se conducir carros, pero sueño con poder despegar un avión. @manliosing