Entrevista a la pintora cubana Maggie Génova-Cordoví

Por: María Espinoza

Margarita (Maggie) Génova-Cordoví es una de las más prometedoras pintoras miamenses. Ingenio, talento, espontaneidad, luminosidad, frescura, instantaneidad, son algunas cualidades básicas de sus pinturas. Su arte es un ejercicio virtuosista sobre la luz y las formas que reproduce con toda espontaneidad. Sobre ellas actúa el juego de la iluminación y la reflexión advertidas de la naturaleza con todos sus matices. En la preciosidad cromática de su paleta y la espontaneidad de la pincelada suelta hay una sonrisa de fantasía que imita con toda naturalidad la percepción del instante.

Vive en Miami desde los once años. A una temprana edad, desarrolló el amor por el arte. Obtuvo una licenciatura en Arquitectura de la Universidad de Miami, EEUU. Después de graduarse de arquitecta, comenzó a entrenarse con el ya fallecido artista paisajista cubano Félix Ramos. Su intento por traer el arte nuevamente a su vida se vio descarriado al convertirse en madre de dos niñas y como consecuencia de una carrera exigente. Finalmente, en 1996 entró en un almacén para artistas, compró un lienzo, pintura y brochas, y comenzó de nuevo a pintar. Actualmente toma clases con los artistas cubanos Baruj Salinas y Yovani Bauta.

En esta entrevista la artista nos habla de sus inicios, su obra y su más reciente serie titulada “Madres”, dedicada a su progenitora.

¿Cómo surge tu afición por la pintura?

Desde pequeña me gustaba el dibujo y más tarde la pintura. Recuerdo una caja de 48 colores Prismacolor que gané en un concurso de dibujo en el que el tema era la Navidad. Tenía diez años y había llegado con mis padres a Caracas; me habían ofrecido una beca en el Colegio Teresiano de La Castellana. Creo que, aunque pequeña, extrañaba a mi patria y me tenía algo confundida que en Venezuela no se celebrara a los Reyes Magos como en Cuba, así que ese fue el tema de la plumilla con la que me gané la caja de colores Prismacolor. Uf, me estás haciendo recordar cosas que casi estaban olvidadas y que me están trayendo recuerdos muy lindos. Sí, te puedo decir con certeza que fue en ese momento, con mi gran caja de 48 colores, cuando comenzó esta pasión por el arte.

Eres arquitecta de profesión. ¿Qué papel ha jugado en tu pintura tu formación en esta disciplina?

En realidad, aunque estudié arquitectura, fui burócrata de profesión, ya que siempre —o casi siempre— trabajé en el sector público, primero como planificadora y después como directora del Departamento de Construcción y Zonificación de Miami. Pero aunque no diseñé profesionalmente, la formación en arquitectura estuvo ahí y me proveyó ese entendimiento de lo que es el balance en el diseño.

¿A qué artistas admiras, quiénes son tus referentes?

Diego Velázquez es el que siempre está presente, no he dejado de pensar en su obra desde la primera vez que estuve parada frente a “Las Meninas”. Creo que pasé horas frente a ese cuadro, tanto que mi esposo José se quedó dormido en el café del Prado mientras me esperaba.

Hay muchos más, que vienen y van según en lo que ande mi obra en ese momento: Botticelli, Goya, los orientales como Eizan, Vermeer, Picasso, Degas, Manolo Valdez, Egon Schiele que pienso si no hubiera muerto tan joven nos hubiera dejado un gran legado. Me fascina la pintura cubana de la vanguardia: ese grupo de artistas cubanos fue divino y se supo imponer. Los abstractos de Rafael Soriano, del peruano Fernando de Szyszlo y de mi querido profesor Baruj Salinas, que tienen una elegancia única. De los figurativos contemporáneos me gusta la obra de mi profesor Yovani Bauta, de la asiática Hung Liu, y del americano-mexicano Miguel Condé.

¿Y tus maestros?

En 1977 tomé mi primera clase de pintura con el paisajista cubano Félix Ramos; era una clase muy chévere, donde salíamos al aire libre a pintar. Félix tenía una paleta de siete u ocho colores. Con él aprendí mucho de color y de mezclar mis propios tonos. Después comencé a tomar clases con los pintores cubanos Baruj Salinas y Yovani Bauta, y de hecho sigo tomando clases con ellos.

Baruj es un profesor maravilloso, el cual tiene la capacidad de sacar lo mejor de cada uno de sus estudiantes. Yo personalmente le estoy eternamente agradecida por haberme ayudado a descubrir y desarrollar mi propio estilo y a expander mis horizontes en el lienzo, y también en papel, que es con papel donde Baruj nos enseña a usar café cubano para darle sabor a la pintura.

Con Yovani Bauta he tomado clases de retrato. Lo que tienen de diferente las clases de retrato con Yovani es que no se puede usar pincel. Imagínate hacer un retrato usando tu tarjeta de Master Card o American Express para aplicar la pintura. El resultado es un retrato muy contemporáneo y un profundo entendimiento de lo que se puede lograr en un lienzo.

¿Cuál es tu metodología y técnica de trabajo?

Lo que es constante en mi obra es crear capas de color con transparencias: esa sorpresa de cuál va a ser el final me llena de entusiasmo e impaciencia. Pienso que esta es una técnica que he logrado dominar bien y que disfruto muchísimo. Para complementarla siempre ando a la caza de nuevos horizontes.

Yo creo que muchos artistas vivimos en un continuo buscar; yo por lo menos siempre ando tras algo nuevo y disfruto mucho la búsqueda y las pruebas. Mi obra es figurativa y encontrar las mil formas de representar el cuerpo humano en un lienzo es el mejor pasa tiempo del mundo. Cómo adaptar esos experimentos a lo que quieres que hable tu obra es inquietante, hasta que llegas a lograr lo que te proponías, y he ahí la gran satisfacción del artista.

Eres una artista que trabaja por series temáticas. ¿Cómo nacen los temas de tu pintura?

Mi tema favorito es la figura femenina, así que mucho de lo que pinto es el mundo desde mi punto de vista. Es difícil de predecir: a veces es algo que sentí, que vi o que leí lo que me mueve. Al final siempre es algo que me crea sentimientos profundos, los cuales se satisfacen en el lienzo. Y pinto hasta que se agota el tema, que casi siempre es cuando aparece la musa con una nueva inquietud.

Háblanos de tu más reciente serie, titulada “Madres”. 

Estaba preparándome para una exposición que tenía en abril de este año que se iba a llamar “The Masters”, inspirada en pinturas de los grandes maestros del arte. De hecho ya tenía terminada una cara basada en el Nacimiento de Venus (Botticelli), dos Infanta Margarita basadas en Las Meninas (Velázquez) y muy adelantada una Duquesa de Carpio (Goya). Desafortunadamente, y muy de sorpresa, murió mi madre, y esto hizo cambiar el tema de mi exhibición y que esta se convirtiera en un homenaje a la madre. Esa serie fue ejecutada con “lágrimas y sonrisas”, como diría Kalill Gibran, y por ende cargada de mucho amor y ternura.

En el 2011, tú, Josie Ramírez, Celia Reigle y María Rovira-López abren la galería Cuatro Art Space en Coral Gables, Miami. ¿Cómo surge la idea de abrir una galería? ¿Qué te ha traído a ti esta experiencia?

Fue tan espontáneo que todavía nos parece mentira. Tenía turno en la peluquería, y al llegar, vi disponible el local donde hoy se encuentra Cuatro Art Space. Miré por la ventana y visualicé la galería. Al salir pasé por casa de mi amiga Josie y le dije: “Te voy a proponer algo y vas a pensar que estoy loca”. Y sin dejarme terminar me contestó: “Mari (mi hermana) y yo estamos listas para abrir la galería”. Eso fue un viernes, el siguiente miércoles junto a Celia firmamos el contrato y diez días después abrimos nuestra primera exposición en Cuatro Art Space.

Lo que me ha traído esta experiencia es que cuando Dios te da la oportunidad de realizar un sueño, no puedes dejarlo pasar para vivir el resto de tu vida pensando como hubiera sido si hubieras tenido la oportunidad. El riesgo es más grande si quedas sin saber cómo hubiera sido.

El arte es muy personal, tanto para el artista como para el comprador. Tú has sabido llegar a los espectadores y eso se ha visto reflejado en la demanda de tus pinturas. ¿Cuál es el secreto de tu éxito?

Pienso que he trabajado duro y que he puesto gran amor y pasión en mi trabajo, que trato que mi obra lleve un mensaje positivo y de esperanza, y que en este mundo tan complicado en que vivimos tratamos de buscar precisamente eso. O por lo menos esa es mi filosofía, y pienso que mis seguidores deben estar buscando lo mismo que yo, así que ¡viva el positivismo!

¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Seguir pintando mientras Dios me lo permita, y seguir experimentando y buscando nuevas formas de plasmar mis sentimientos en lienzo.

Muchas gracias.

Maggie Génova-Cordoví

Cuatro Art Space

3117 Ponce de Leon Boulevard

Coral Gables, Florida 33146, USA

(305)444-4494 (galería)

(305)667-4196 (personal)

www.MGCartspace.com

www.maggiegenova-cordovi.com

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María Espinoza

María Espinoza

María Espinoza nació en Lima, Perú y actualmente reside en Miami, FL. Obtuvo un doctorado en Literatura Hispanoamericana de la Universidad Internacional de la Florida. Es conferenciante y ha publicado artículos en periódicos y revistas de literatura y arte. Artista plástica ha participado en exhibiciones en Latinoamérica y Estados Unidos.