Entrevista al escritor y editor mexicano Alejandro Vázquez Ortiz

“La literatura es una forma de combatir la realidad, de la misma manera que puede ser una declaración de amor o una consigna política en una manifestación. Es un desafío a lo que nos dicen que hemos de ser”.


Elías David: ¿Cómo comienza tu inquietud por la literatura?

Alejandro Vázquez Ortiz: Pues comienza a partir de que mi padre es un lector empedernido. Y eso provocó que hubiera libros en casa. Muchos libros. Yo me crié con la televisión. Películas, series viejas, sin señal contratada. Creo que eso hizo que me aburriera mucho la pantalla. Y mi inquietud se volcó a la lectura. Hasta la secundaria no había leído un libro. De repente empecé. Y de hecho, empecé con un libro de Stephen King: “La zona muerta”. Un año o año y medio leí puro Stephen King. Y descubrí lo que había encerrado en los libros: posibilidades. Después exploré la biblioteca de mi padre. Recuerdo que cuando encontré a Henry Miller me sacudió. Me transformó por completo.

Creo que eso es lo padre de la literatura. Que te transforma. Supongo que por eso dicen que la mejor edad para leer es la adolescencia: porque estás abierto a todos los cambios. Así fue mi encuentro con la literatura.

Elías David: Pudiera ser que en la adolescencia aun no nos gana la “autoridad adulta”, por llamarle de alguna forma, y eso te permite aceptar lo que cada escritor cuenta. Pero de ahí a escribir lo propio, ¿Hay mucho tramo o hubo mucho tramo en tu experiencia?

Alejandro Vázquez Ortiz: No lo hubo. A la par que leía, escribía. También empecé muy chavo. Creo que también tenía que ver que era esa bella época en la que había una o dos televisiones por casa en áreas comunes. La habitación era un lugar para la música y el juego. En la adolescencia, en esa búsqueda de individualidad y transformación, encontré en la literatura un medio para no aburrirme. Otra forma de jugar. Claro que escribía muy mal. Ni participé jamás en ningún taller literario ni compartía mis escritos. Escribía cuentos de terror, sobre todo. Y los guardaba en un cajón. Todavía los tengo archivados de recuerdo. Empecé a hacer vida pública de escritor hasta como diez años después de escribir. Como a los 24-25, empecé a preocuparme por eso.

Elías David: Y luego empieza An.alfa.beta.

Alejandro Vázquez Ortiz: De hecho, An.alfa.beta ya había existido de otra forma. En forma de revista de distribución gratuita apoyada por un programa público del Consejo para las Artes de Nuevo León. Cuando se acabó la ayuda, se acabó la revista. Y después, yo entré en contacto con Carlos Lejaim Gómez y con Frank Blanco y reactivamos el proyecto, pero ya como editorial. Estoy hablando como de finales del 2011.

Elías David: Antes de entrar a La virtud de la impotencia, ¿cuáles son las características de la editorial, su público, qué autores busca?

Alejandro Vázquez Ortiz: An.alfa.beta es una editorial chiquita pero picosa. Empezamos con setecientos pesos y una impresora láser descompuesta. Hoy tenemos una AB Dick 360 offset y estamos obsesionados con el trabajo de taller. Es decir, somos una editorial artesanal. Las portadas están hechas en serigrafía y el encuadernado hecho a mano. Nosotros mismos imprimimos con la máquina y todo ocurre en nuestros talleres. El público es quien sea que quiera acercarse a un buen libro. No tenemos un blanco de mercado. Intentamos que nuestros libros tengan buena calidad tanto en el contenido como en la hechura para que la gente les guste leerlos. Y de los autores, pues puedo decir que el gran grueso (un 70%) son autores mexicanos y jóvenes que confían en nosotros para sacar sus letras. De varios de ellos constituye su primera obra publicada. Estamos en crecimiento. Poco a poco. Para este año saldrán entre cuatro y seis novedades más. O sea que la editorial goza buena salud.

Elías David: Pasemos a tu libro de cuentos “La virtud de la impotencia”, ¿Lo visualizaste con ese contenido o le fuiste agregando y quitando cuentos?

Alejandro Vázquez Ortiz: No. No se me ocurrió con antelación. Fue formándose en torno a mis inquietudes. Por lo general se me dificulta mucho planear los textos. Se me hace algo difícil de lograr. Gastar energía. Los cuentos, fragmentarios por naturaleza, salen a partir de los gestos de los demás. De las situaciones y ocurrencias. Permite que sea más espontáneo y fresco.

Elías David: Ese es el punto con tus cuentos, si no estuvieran así de trabajados, parecieran ocurrencias solamente, y me parece que eso los vuelve más honestos y te vuelve más honesto a ti, no buscar “escribir” sino contar, contarte a ti primero, interiorizar lo que te inquieta, luego pasarlo a una “ocurrencia” que se vuelve una herramienta para, en este caso, retratar una realidad. No digo “una realidad” como quien escribe proclamándose profeta, sino simplemente como quien quiere decir lo que ve y ya.

Alejandro Vázquez Ortiz: Sí. De hecho, diste con la clave. Al menos desde lo que yo creo, la literatura es una herramienta. Por eso mi libro anterior se llamaba “Artefactos”. Las palabras son máquinas y hay que usarlas.

Elías David: A dónde nos llevará eso de usarlas y a dónde te gustaría que en realidad nos llevaran.

Alejandro Vázquez Ortiz: Bueno, eso de “usarlas”… Quizá “usé” la palabra muy a la ligera. Porque nosotros también estamos hechos de palabras, ¿no? Somos lo que hablamos, pensamos, sentimos y expresamos. Somos también lenguaje. Creo que cobrar conciencia de esta situación es la que nos llevará a romper la realidad. Es decir, desafiarla. Lo ideal sería destruir la realidad. (Claro que cuando digo realidad no me refiero a lo que vemos y tocamos, sino a lo que tienen proyectado para nosotros: el futuro, las noticias de la televisión, los ideales impuestos desde arriba). Y claro: ¡la literatura es una forma de combatirla, de la misma manera que puede ser una declaración de amor o una consigna política en una manifestación! Es un desafío a lo que nos dicen que hemos de ser.

Elías David: Quizá forma más honesta o avanzada de interpretar la realidad sería con palabras pero a través de, digamos, la ficción, como tus cuentos.

Alejandro Vázquez Ortiz: Sí. Es una opción. Y es una forma de “vulgarizar” tesis. Los cuentos de La virtud en el mejor de los casos son los retratos imposibles de los ideales científicos aplicados a la vida diaria. En el peor son parodias de la sociedad de consumo. La realidad, a veces, tiende a superarnos con sus caprichos.

Elías David: ¿Cuál es tu cuento preferido?

Alejandro Vázquez Ortiz: ¿De La virtud? Pues… yo diría que el creo que está mejor conseguido es el de “Deja de decirle a Dios qué hacer con sus dados”. Que de hecho, ese era el título original del libro que ganó el Premio Comala.

Elías David: Justamente iba a decirte que ese era el mío, aunque El caso #418 no se queda atrás tampoco. ¿Tienes algún proyecto de escritura en curso?

Alejandro Vázquez Ortiz: Siempre. Siempre estoy escribiendo. A veces no tanto como quisiera. Ahorita tengo una novela lista flotando en el limbo de las promesas editoriales. Ojalá que salga este año. Y ahora trabajo en otra novela y otro libro de cuentos.

Hay que escribir siempre.

Elías David: ¿Qué te da la escritura en comparación con la lectura y, en tu caso, en comparación también con el oficio editorial?

Alejandro Vázquez Ortiz: Es una buena pregunta. Ya uno no se pone a pensar en esto. La escritura me da pausa y orden en la vida. Meditación y producción. Contemplación y juego. Es algo que después de que se disfruta es difícil de dejar. La lectura ofrece panoramas y riqueza. Pero el disfrute de sentir que estás haciendo una travesura solo lo deja la escritura. El oficio de editor… bueno, eso es otro tema. Da muchísimo trabajo y también satisfacción. Una sensación de ver realizado un mero proyecto etéreo es una sensación increíble. Y los tres oficios juntos: escritor, lector, editor te hace comprender los textos de otra manera. Se complementan muy bien cada visión.

Elías David: Y por consecuencia la visión del mundo, del tuyo.

Alejandro Vázquez Ortiz: Así es.

Elías David: Te voy a decir una palabra, a modo de dinámica final, y me contestas lo primero que se te ocurra, ¿te parece?

Alejandro Vázquez Ortiz: Va.

Elías David: Teléfono.

Alejandro Vázquez Ortiz: Casa.

Elías David: Palabra.

Alejandro Vázquez Ortiz: Mundo.

Elías David: Calles.

Alejandro Vázquez Ortiz: Hostilidad.

Elías David: Puerta.

Alejandro Vázquez Ortiz: Logro.

Elías David: Muro.

Alejandro Vázquez Ortiz: Uno más.

Elías David: Fin de semana.

Alejandro Vázquez Ortiz: ¿Dónde está?

Elías David: Novela

Alejandro Vázquez Ortiz: Impaciencia

Elías David: Cuento.

Alejandro Vázquez Ortiz: Relax.

Elías David: Poesía.

Alejandro Vázquez Ortiz: Inalcanzable.

Elías David: Literatura.

Alejandro Vázquez Ortiz: Vida.

***

Alejandro Vázquez Ortiz (Monterrey, 1984) miembro del consejo en Editorial An.alfa.beta, ha publicado Artefactos (An.alfa.beta, 2012) y La virtud de la impotencia (FETA, 2015) libro ganador del Premio Nacional de Cuento Joven Comala 2015. Becario del Centro de Escritores de Nuevo León generación 2015. También en ese año ganó el XXXI Concurso Nacional de Cuento Fantástico y de Ciencia Ficción.

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Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.