En solitario

Lo primero que se debe hacer
ante un cambio de planes es
mirar bien:
vas a estar solo,
                                  mucho
y no podrás costearte tu vida
en solitario
vas a tener que ahorrar
hasta las lágrimas.
No hay mucho qué gastar y
el cielo o el infierno:
todo
cuesta caro.
Casi lo mismo que cuesta
ver amanecer cada día
y que no haya
para comprarte las sonrisas
cuyo precio
nadie estuvo dispuesto a pagar.
Después vendrán los recuerdos
aves extrañas
en un cielo más extraño aún.
Silencios: humo en los ojos
ausencias insufribles donde
las preguntas,
esas otras aves,
trinan en la temblorosa
y lejana figura caminando
hacia otro lado del mundo.
Y al final descubrir
la insuficiente saciedad
de esas palabras
inútiles, resbaladizas,
gastadas,
en el borde
o
cayendo
en un abismo
muy parecido al suelo
donde, según los establecidos,
deben permanecer los pies.
David N. Campos
@LeChatDavo

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Elías David

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.