En noviembre, después del pavo… ¡un poco de cine!

Elisa Ovalle

En la agenda estadounidense de noviembre de 2012 hay dos cositas a señalar: el día 6 no se pierdan el último capítulo de la saga “Quiero ser presidente”, interpretada por el muy sonriente Mitt Romney y por el exótico Barack Obama, y después de esta final de combate de gallos, el 22 de noviembre el protagonista será el pavo. Con tanta pluma que pelar, terminaremos más estresados que Mr. Bean en su Thanksgiving… Para descansar de tanta ave, una pausa cinematográfica sin plumas, pero con palomitas: lo mejor del Festival de Cine de Toronto ya llegó.

Argo, realizada por Ben Affleck

Esta película impone definitivamente al actor y realizador estadounidense como uno de los grandes cineastas del panorama actual. Con Argo, Affleck se convierte en algo más que un director casual, pues se implica como guionista, productor, realizador e intérprete. Argo es una historia basada en lo ocurrido durante los acontecimientos de la revolución iraní de 1979, cuando unos diplomáticos estadounidenses, rehenes en su propia embajada de Teherán, lograron escapar gracias a la ayuda de Canadá.

Treinta años después de lo ocurrido, la historia sigue siendo de actualidad: una semana antes de que Affleck presentase su película en el Festival de Cine de Toronto, el gobierno canadiense anunciaba el cierre de su embajada en Teherán. Esta casualidad hizo que Affleck expresara con arresto su sentimiento sobre lo ocurrido, y lo hizo en estos términos apenas comenzar la conferencia de prensa durante el Festival de Cine de Toronto, horas antes de la difusión de su película: “Hay comparaciones y conclusiones evidentes entre lo que pasó hace treinta años y ‘la revolución de la primavera árabe’ de 2011 en Túnez, Egipto y Siria, países en los cuales los impactos indeseados de la revolución se hicieron sentir. También creo que Occidente debe examinar su responsabilidad histórica y las consecuencias de su implicación”, concluyó un Affleck barbudo y sin pelos en la lengua. Una vez más la historia se superpone a la ficción. Ben Affleck se convierte, con este largometraje, en un “Big Ben” meticuloso, ambicioso, profesional, y valeroso don Quijote de opiniones. El tiempo pasa, y como el vino tinto, Affleck está cada vez más fuerte y mejor.

The Master, dirección y guion de Paul Thomas Anderson con Joaquim Phoenix y Philip Seymour

Tras su triunfo en el Festival de Venecia, y esperando las golondrinas de los Oscar en febrero (de seguro que alguna estatuilla se llevará al nido), The Master dejó al público de Toronto de rodillas y sin palabras, sellando de forma insólita el telón del Festival de Cine de Toronto. Totalmente inmerso en la piel de Freddy, un veterano de la Navy, Joaquim Phoenix nos convence una vez más de que el Master es él. A menos que The Master también sea Philip Seymour Hoffman… Dos titanes de la interpretación, dos “Master” para contar esta historia de enfrentamiento psicológico entre el poder y el control. Ambos actores atacan a sus personajes como dos lobos hambrientos, sacando los colmillos de sus tripas para contarnos de forma inspirada esta historia de conexión. Con esta ficción, Paul Anderson reanuda la gran novela americana, incrementando —gracias al celuloide— el encantamiento del espectáculo sonoro y visual, sin restarle nada de magnificencia al relato del cuento.

Después de Lucía, una película de Michel Franco

Ganadora en el Festival de Cannes 2012 con el premio correspondiente a la sección “Una cierta mirada” y mención especial en el ciclo “Horizontes latinos” en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, la película Después de Lucía se estrenó oficialmente en México el pasado 19 de octubre. Esta ficción acaba de ser seleccionada por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) para conseguir una nominación a los premios Oscar y Goya en las categorías “Mejor película en lengua extranjera” y “Mejor película iberoamericana”, respectivamente. En superficie, Después de Lucía trata el tema del acoso incrementado por las nuevas tecnologías y los medios de comunicación contemporáneos. Internet aparece como un nuevo “Far West” virtual en el cual, debido a la ausencia de reglas, todo vale en el huerto de la violación de privacidad.

Tras ser filmada unos momentos mientras tenía relaciones sexuales con su “noviete”, la joven Alejandra (interpretada por Tessa González Norving) verá cómo su intimidad y reputación se le escapan de las manos sin poder controlar esas imágenes robadas y echadas en la satánica plaza virtual. La joven se convierte así en protagonista y víctima de un juego cruel de manipulaciones y humillaciones para las cuales evidentemente no está preparada.

Paralelamente, esta historia se desliza con otro argumento análogo y no menos dramático: el duelo que los protagonistas, Alejandra y su padre, tratan de superar tras la muerte de Lucía, madre y esposa de cada uno respectivamente. Una trama complicada y sabiamente llevada en esta película de Michel Franco, quien confirma su total maestría del genero con una escritura cinematográfica y una habilidad del hors-champ totalmente espeluznante. En esta conspiración, Michel Franco juega con la compasión del espectador, convirtiéndolo en testigo mudo e incómodo de mentiras y verdades cruzadas de las cuales a veces sale totalmente engañado, hasta el desenlace brutal y lógico final.

Insensibles, de Juan Carlos Medina

Pasado un momento durante el cual tenemos que adaptarnos a una escritura cinematográfica poco convencional, Insensibles se impone con una evidencia que nos recuerda el estilo de las películas del director mexicano Guillermo del Toro. Insensibles lleva en su ADN una bandera del cine hispano, matizando el telón con los fantasmas de la Guerra Civil Española y enfilando las imágenes con un estilo que se desenvuelve entre la ciencia ficción y el terror. Los protagonistas de esta escalofriante historia son unos niños atrapados en un lugar siniestro transformado en hospital. Esos niños, que sobrevivirán a la locura y la tortura, se encontrarán años después con el miedo de los recuerdos.

Juan Carlos Medina es noticia con este primer largometraje que parece haber sido realizado como si fuese el último, cuidando meticulosamente cada segundo de esta trama de forma casi maniática: pasó ocho años solo en la elaboración y escritura del guion. Insensibles es, sin duda, una de esas películas súper logradas y súper esperadas por el público de este género.

Y como decía mi tía Angelines, “con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho”. Pero si todavía les queda algo de tiempo para disfrutar de otra película en este otoñal mes de noviembre o si solo creen que apenas le van a poder dedicar 104 minutos al Séptimo Arte después de comer el pavo, entonces les recomiendo esta última película que he visto hace un par de días. Este telón, me atrevo a decir, es la mejor película española que he visto este año, sin vestuario y en un baño…

Madrid 1987, una película de David Trueba

En un caluroso día de verano de 1987, Miguel —interpretado por el Papa del cine español, José Sacristán—, un veterano y zorro periodista respetado por unos y odiado por los que quedan, se cita en un café con Ángela, una joven estudiante de periodismo vestida con la piel (nunca mejor dicho) de María Valverde. Entre ellos, desde el primer momento se despliega un desafío entre el deseo, la curiosidad y el poder de seducción. Un tira y afloja entre belleza e inteligencia, entre quiero y no puedo o no debo. Atrapados como dos ratones en su propia trampa, se verán obligados a desnudarse en todo el sentido de la palabra durante un tiempo que no tiene límite y en un lugar que no tiene espacio.

Sin música, sin vestuario, sin maquillaje, sin efectos especiales, entre cuatro paredes de azulejos blancos, un hombre maduro y una mujer joven se desnudan para vestir con sus pieles respectivas a los actores que interpretan a sus personajes. Durante 104 minutos, un chorro de palabras fuertes, crudas, divertidas y crueles nos salpican los sentidos, dándonos las ganas de retener cada vocal, cada verbo, cada frase, cada chiste, cada verdad en el bolso de nuestra memoria. La técnica cinematográfica desaparece como por encanto para dejarnos a solas con “él” y “ella”, desnudos y crudos de realismo. Con ellos nos reímos, pasamos vergüenza, nos acordamos de algo muy parecido o

 imaginamos que nos pudo haber pasado. El erotismo triunfa no por los poros del desnudo sino por el roce de las ideas, nos dejamos seducir, tocar… Con ellos hacemos el amor entre risas y prejuicios, entre curiosidad y morbo. Nos vemos jóvenes o viejos, dependiendo de a quién miremos o a quién veamos en el espejo de la pantalla. Sentimos repulsión, compasión, curiosidad y respeto.

Madrid 1987 es un telón universal, una historia intemporal, una comedia humana terriblemente valiente, magistralmente escrita y dirigida por David Trueba, y osadamente interpretada por José Sacristán y María Valverde, tan ligera de ropa y tan vestida de exactitud. Madrid 1987 es una comedia dramática en la que te vas a reír con ellos y de ti.

¡Feliz Thanksgiving a los que tengan que rellenar el pavo!


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Elisa Ovalle de Meyer

Elisa Ovalle de Meyer

Elisa Ovalle de Meyer, León, España. Es licenciada de la escuela Bellas Artes de Ginebra, Diploma de Sociología de Arte. Estudió Arte Dramático en la escuela Americana de París. Trabajó como actriz en la compañía Nacional de teatro de Carouge, Ginebra, siendo durante ese momento la única extranjera del “Oeste“ en actuar en la Unión Soviética, por invitación expresa de la primera dama Raïssa Gorbatchev, en el Teatro Stanislawsky de Moscú. En 1990 fue productora y presentadora de programas culturales para la TSR (Televisión Suiza), en 1998 se graduó de Periodismo en la Universidad de Lausanne, creando luego su propia productora de televisión, radio y prensa. Actualmente es corresponsal en Miami para medios de comunicación en Suiza y colaboradora de la revista Sub-Urbano en Miami desde mayo 2012.

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2 Comentarios

  1. "El erotismo triunfa no por los poros del desnudo sino por el roce de las ideas, nos dejamos seducir, tocar… Con ellos hacemos el amor entre risas y prejuicios, entre curiosidad y morbo." que hermoso…poético,,, real…. Felicidades…lo compartimos bien.

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