El quijote de la música

Gonzalo Salinas

Con un gusto amplio y un juicio perspicaz, blandiendo la lanza del rock en español entre palmeras tropicales y edificios que parecen gigantes, Kike Posada se lanza a la ciudad de Miami a luchar por la difusión del buen rock en español. Su lucha empezó hace veinte años y todavía continua.

Kike Posada ha tenido una carrera productiva en Miami; principalmente se ha dedicado al mundo de la radio y la difusión musical a través de su revista BOOM. Hoy, Posada se lanza al ruedo literario con su primer libro, titulado El Quijote de la música (Ed. Aragón, 2012). El libro cuenta la historia de una necesidad que el autor logró ver desde que se mudó a Miami en 1993: la falta de buena música en español en la radio.

Y su testimonio es el acto valiente de quien sabe que su causa es justa y, sin importar el resultado, se lanza a buscar el escenario ideal para llevar al público la mejor música que pueda encontrar. Siempre mezcló la música y el periodismo como dos disciplinas hermanas que lo han acompañado por su camino: Posada se graduó en periodismo en la Javeriana de Bogotá con una tesis sobre música, y desde esos años, su lucha no ha parado, pues trabaja para Caracol Radio y es además productor y presentador para el Latin Grammy.

En su libro The Expediency of Culture (Duke University Press, 2003), el profesor de la Universidad de Miami George Yúdice analiza a los principales actores de las industrias culturales en la era post globalización. Él considera necesario dedicar un capítulo completo a Miami como protagonista de esta transformación en su relación con América Latina. Yúdice analiza el movimiento de las industrias de Miami: las comunicaciones, el entretenimiento, las artes, la tecnología, etc. Da un lugar especial a la música, donde se gesta un nuevo movimiento en Miami Beach que en su momento algunos llamaran “Sillicon Beach”. Yúdice cita a Gabriel Albaroa, presidente del Latin Grammy, quien lo resume así: “Todo el mundo tiene que pasar por Miami”.
En El quijote de la música, Posada nos cuenta la historia de aquella transformación de la cual habla Yúdice, lo que ocurrió en los últimos veinte años y cómo la industria musical en español de Miami se ha convertido en lo que es hoy. Cabe resaltar que a Posada le tocó testificar la mudanza del poder de las todopoderosas radios, que antes ostentaban el poder absoluto al lado de las disqueras, hacia nuevas regiones donde la música se vuelve más democrática: zonas como Youtube, iTunes o Spotify.

Pero el libro es mucho más que eso: es también un alegato contra los mercaderes hipócritas que utilizan la música solo para lucrar, olvidando la esencia de la composición, la complejidad de la melodía, la calidad del ritmo y el estándar estético. El libro es una muestra de cómo una lucha bien librada te puede llevar a entender tu vocación, caminar con dignidad y vivir el día a día con paz en el corazón

El quijote de la música, más que un libro de memorias, es un testimonio de muchas batallas desde que Posada comenzara en la radio, allá en Colombia, hasta el momento en que decide asentarse en Miami, donde transcurre la historia del deseo de ver su causa reivindicada por una industria que en ocasiones (la mayoría de las veces) te juega en contra.

El título no ha podido ser mejor escogido: cuando Alonso Quijano abandona la tranquilidad de su biblioteca en su desmedrada hacienda para convertirse en don Quijote, sale a librar batallas que de antemano están perdidas, pero su corazón le advierte que permanezca fiel a su causa. En su libro, Posada nos revela que la causa de la buena música en español en Estados Unidos no está perdida, sino todo lo contrario: pueden ocurrir grandes turbulencias (cambiar de radio, sacar adelante una revista a puro pulmón o sufrir el acoso de algún chiflado), pero su espíritu se mantiene inquebrantable por otorgar un lugar a los verdaderos artistas que halla en su camino.

Posada nos pinta un fresco completo de la música en español; de sus entrevistas nos quedan los testimonios de los consagrados, como Juanes o Carlos Vives; los exquisitos, como Kevin Johansen o Andrés Calamaro; los dioses, como Charly García o Gustavo Cerati; los prodigiosos, como Fito Páez o Robi Draco Rosa; los desenfadados, como Rubén Albarrán de Café Tacuba o Gustavo Cordera de la Bersuit Vergarabat; los humanos, como Laura Pausini o la recordada Soraya; los que son parte de la historia, como Maná o Los Enanitos Verdes, y hasta los súper exitosos, como Ricky Martin o Shakira.

En un momento como este, en que los medios de comunicación masiva están transformándose de forma radical (desde la aparición de Napster la música no ha vuelto a ser la misma), vemos un cambio en las disqueras, las radios, los artistas, los compositores y los promotores. En ese ambiente de tormenta, Kike Posada yergue su lanza quijotesca y sale en defensa del verdadero artista: el músico que se desvive por que el público escuche la melodía que le costó noches enteras en vela para componer, y con su escudo —cuya insignia es una enorme letra EÑE— nos inspira para mirar hacia nosotros mismos y entender que, si algunos quijotes andan sueltos por la calle, nosotros también estamos obligados a librar nuestras luchas.

Posada, Kike. El Quijote de la Música. Miami: Aragón, 2012, 222 pp.

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Gonzalo Salinas

Gonzalo Salinas

Nació en Lima, Perú. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y desde el 2003 vive en los Estados Unidos. Ama el océano, la guitarra, la ciudad de Miami, la guanábana, el ceviche, el idioma español, los libros de Tolstoi, las maratones, el buceo en Key West, la música de Jack Johnson y la prosa del libro de Las Mil y una Noches en la traducción de Burton. Actualmente trabaja en su primera novela.